Casi dos meses sin lluvia sitúan en prealerta el abastecimiento en la Vega

Viandante se protege de la lluvia con un paraguas el pasado 13 de diciembre, la última vez que hubo precipitaciones en la provincia./JORGE PASTOR
Viandante se protege de la lluvia con un paraguas el pasado 13 de diciembre, la última vez que hubo precipitaciones en la provincia. / JORGE PASTOR

El panorama cambiará en las próximas dos semanas, con una sucesión de borrascas que dejarán más de sesenta litros por metro cuadrado

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Mire la foto de arriba. Es del pasado 13 de diciembre. Cayeron 6,2 litros por metro cuadrado y fue la última vez que sacamos los paraguas en la capital granadina y en muchos puntos de la provincia. Hace más de un mes. Realmente, salvo este día, los pluviómetros llevan sin moverse desde finales de noviembre, las semanas en que, históricamente, más precipitaciones se registran en la ciudad. Una situación que ha provocado que, según el último informe de sequía de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, fechado el 3 de enero, los sistemas de abastecimiento de la Vega Alta y Media de Granada y de la Vega Baja de Granada estén eventualmente en situación de 'prealerta' –demanda garantizada durante tres años–.

No hay motivos para la preocupación, aunque cuando hablamos de un bien tan escaso y tan necesario como el agua, nunca está de más saber cómo estamos en cada momento y en cada lugar. Si echamos la vista atrás y comparamos cómo estábamos hace un año y cómo estamos ahora, el panorama es sensiblemente más favorable. Hace un año estaban todas las alarmas encendidas, con los pantanos a un 33,64%, y ahora estamos al 50,43%, casi diecisiete puntos de diferencia que rebajan también muchos enteros el nivel de preocupación.

Y el escenario todavía pinta mejor si echamos un vistazo a los partes meteorológicos para los próximos días. Los cielos se cubrirán de nubes el sábado y, salvo el lunes que viene, la probabilidad de lluvia oscila entre el ochenta y el cien por cien como mínimo hasta miércoles, según la Agencia Estatal de Meteorología. Otros portales especializados, que hacen previsiones a más tiempo vista, anticipan que esta atmósfera inestable se mantendrá la semana siguiente. Técnicamente lo que ha sucedido es que, por fin, se ha roto el bloqueo anticiclónico que había sobre las islas Azores y las borrascas penetran sin obstáculos en la Península. Caerán bastante más que cuatro gotas. Hay jornadas en las que se superarán los diez litros por metro cuadrado. A estos aportes de humedad habrá que sumar también un ambiente frío, con mínimas por debajo de los cero grados y máximas que no superarán los quince grados. Época de bufandas, chaquetones, guantes y cuellos de cisne. Sencillamente estamos en invierno.

Los beneficios son múltiples. Por lo pronto, mejorará sensiblemente el aspecto de Sierra Nevada. Sin lugar a dudas, una excelente noticia en plena temporada blanca. Se esperan nevadas de hasta veintisiete centímetros. Esto se traducirá, por lo pronto, en un incremento de la superficie esquiable. En estos momentos hay 79,1 kilómetros disponibles para los aficionados, con espesores que oscilan entre los veinte y los ciento cincuenta centímetros de nieve en polvo y dura. La ausencia de humedad ha favorecido el rendimiento de los cañones estas semanas atrás.

Otra de las consecuencias positivas es que mejorará la calidad del aire que respiramos los granadinos. Los niveles de óxido de nitrógeno y de partículas en suspensión rebasan en muchos momentos del día los umbrales aconsejados por la Organización Mundial de la Salud. En esta época del año confluyen varias circunstancias que contribuyen a que se disparen los índices de polución: las calderas de las calefacciones están funcionando a tope, habrá más de 2.000 quemas de rastrojos y biomasa en la Vega de Granada y hay una elevada densidad de tráfico en la Circunvalación, especialmente durante las horas punta de entrada y salida del trabajo y de los centros educativos. Hay un cuarto factor contra el que poco se puede hacer:la orografía. El viento no circula. Ahí está esa boina gris que 'corona' Granada, perfectamente perceptible a simple vista.

Beneficios para el campo

Pero este episodio lluvioso que se avecina será muy positivo para el campo, ahora que los agricultores ya se plantean la siembra de los cultivos de invierno. El grado de humedad del suelo es bajo. Una sequedad que frena los ciclos biológicos y el desarrollo de las plantaciones. La situación ya empezaba a ser más que preocupante también en leñosos como el olivar, fuente principal o secundaria de renta para unas 30.000 familias de Granada.

La ausencia de agua desde hace mes y medio ha favorecido la campaña de recolección de la aceituna, que ya se encuentra al setenta por ciento.La faena ha concluido en buena parte de las explotaciones de pequeño y mediano tamaño –las grandes tienen tajo hasta bien entrado febrero–. Las únicas interrupciones que ha habido han sido Navidad y Año Nuevo, cuando lo normal es que se pare entre dos y tres semanas por motivos climatológicos. Frente a ello, los olivares están secos, un déficit que puede condicionar la producción venidera. Las expectativas mejorarán con las precipitaciones de los próximos días. Si se cumplen los pronóstico, en estas dos semanas se contabilizarán sesenta y cuatro litros por metro cuadrado.