«A Lorca le gustaba el fútbol, y el equipo de sus amores era el Atleti de Madrid»

José Antonio Martín 'Petón'./P. CITOULA
José Antonio Martín 'Petón'. / P. CITOULA

El poeta granadino se enamoró apasionadamente de Rafael Rodríguez Rapún, socio y jugador juvenil del conjunto 'colchonero'

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

A Federico García Lorca le gustaba el fútbol, pero era de esos aficionados exquisitos que se ponían del lado del conjunto que exhibía más magia y poesía (lógico) sobre el campo... Hasta que conoció y se prendó de Rafael Rodríguez Rapún, un joven jugador y socio colchonero que también tuvo un final trágico. A partir de ese momento, el «Atlético de Madrid pasó a ser el equipo de sus amores» en el amplio sentido de la expresión, afirma José Antonio Martín 'Petón' (58 años para 59 y natural de Madrid, aunque criado en el Alto Aragón, su tierra), exfubolista y representante de futbolistas, consejero del Huesca, comentarista, escritor... y amigo de Pepín Bello, el compañero de habitación del infortunado Federico en la Residencia de Estudiantes. Pepín falleció en 2008 siendo ya más que centenario.

Martín 'Petón' es también uno de los fundadores de la peña atlética 'Los 50', de la que forman parte, entre otros, la escritora Almudena Grandes, el músico Pancho Varona, el humorista Juan Luis Cano o el editor Chus Visor.

Queda claro en consecuencia que Martín 'Petón' ha puesto especial empeño en maridar las letras y el balompié, un matrimonio que ahora se tolera con relativa normalidad, pero que tiempo ha era casi un sacrilegio. Patear una pelota no era propio de intelectuales. En esta entrevista, 'Petón' entierra lo poco que ya queda de esos recelos al alumbrar un rincón poco visitado de Lorca: su pasión futbolera.

«Rafael no era homosexual. Le sedujo el encanto bestial de Federico»

-«Cuando presencio un partido, unos me son más simpáticos que otros. Conquistan espontáneamente la simpatía por cualquier accidente del juego. Y deseo que gane el que más rápidamente captó mis simpatías. Voy al espectáculo deportivo sin prejuicio alguno». Esto fue lo que dijo Lorca sobre el fútbol a la revista 'Miradero', según usted divulgó en su artículo 'Federico García Lorca y el Atleti de Madrid. Esa hermosa conexión'. Es decir, que, en un principio, Federico no tenía colores o los tenía todos, que para el caso es lo mismo.

-No, al principio no era de ningún equipo, pero le gustaba el fútbol. Eso cambia cuando siente un amor cerrado y apasionado por el que, según Gibson, llamaban 'El futbolista' en La Barraca -la compañía teatral que dirigió el poeta-. Era Rafael Rodríguez Rapún, jugador con ficha del juvenil del Atlético de Madrid y socio del equipo.

-Y es entonces cuando Federico pasa de ser futbolero a 'colchonero'...

-Efectivamente, primero nos enteramos que era futbolero, que es algo que ha estado tapado...

«No creo que llegase a interesarse por el Granada. Cuando nació, él estaba en Madrid»

-¿Por qué?

-Que yo haya analizado, en la vida de Federico hay siete u ocho zonas oscuras. Cosas de Federico que no se han comentado por razones absurdas. Ahí está por ejemplo su expulsión de La Barraca... Y lo de tapar su pasión por el fútbol fue un error de la izquierda. No conectaban con las verdaderas pulsiones sociales simplemente porque no les gustaban. Eso era muy estalinista. Estaban equivocados, qué le vamos a hacer.

-Hasta que llegó el añorado Manuel Vázquez Montalbán para aclarar que era perfectamente compatible ser de izquierdas y aficionado al fútbol.

-Claro. Era un comunista que se permitió incluso escribir una novela del detective Carvalho que tituló 'El delantero centro fue asesinado al atardecer'.

-Y ahí se acabó el tabú.

-Correcto.

-Pero volvamos al flechazo de Lorca por Rafael Rodríguez Rapún, la deducción más lógica es que el poeta se hizo del Atleti por amor, ¿no?

«Granada era el lugar donde estaba la reacción más negra y miserable de España»

-Federico convivía a diario con Rafael y este era seguidor y jugador juvenil del Atleti, podemos deducir muy fácilmente que era el equipo de sus amores. No tenemos su carné de socio ni tampoco hizo declaraciones, pero si hay que apostar, Federico era del equipo de su amor, de la persona con la que iba al fútbol. El Atleti era el equipo de sus amores y nunca mejor dicho. Eso es precioso porque encierra todo. Es una cosa maravillosa.

-Rafael también tuvo un final trágico: muere luchando por la República un año después que Federico.

-Así es. Rafael no era homosexual. Le sedujo el encanto bestial de Lorca, pero era heterosexual. Y Rafael se encaprichó de una mujer y se fue con ella. Entonces, equivocadamente piensa que Federico se va de Madrid por ese desamor. Pero Federico no se va de Madrid por desamor, se va porque tiene miedo. Edgar Neville le dijo que se fuera al extranjero, pero se fue a Granada, el lugar donde estaba la reacción más negra y miserable de España.

La profecía de Lorca

-Creyendo que corría hacia su salvación, se metió en la boca del lobo...

-Él iba caminando por la ciudad universitaria de Madrid junto al propio Neville y dice desgarrado una profecía terrible que se cumpliría veinte días más tarde: «Estos campos que ven se llenarán de sangre». Pero no fue capaz de intuir que la muerte le estaba esperando en Granada. Él estaba aterrado, y esto es otro tabú, por los comunistas de Madrid. Le echaron de director de La Barraca.

-Usted estuvo hablando con familiares de Rafael Rodríguez Rapún, ¿qué le aportó esa conversación?

-Estuve con ellos porque el gran autor teatral Alberto Conejero estaba desarrollando una tesis sobre Rafael que todavía no ha sacado. Yo le di algún material... Retomando lo que hablábamos antes, tras conocer que Federico ha sido asesinado, Rafael se va a la academia de oficiales del ejército republicano para prepararse y enfrentarse a los asesinos. Fue el número tres en la academia y, como oficial destacado, va al frente de Cantabria. Allí les ataca la aviación italiana y él sale de la trinchera desafiando a los aviones con un fusil ametrallador. Es claramente un suicidio. Muere el mismo día que había muerto Federico. En el bolsillo llevaba el carné de oficial y el de socio del Atleti de Madrid.

-¿Conocen esta historia los dirigentes del Atleti?

-El Atleti de Madrid, como todos los equipos del mundo, es un club acultural. Para evitarlo, entre unos cuantos amigos montamos una cosa que se llama Asociación-Peña Los 50. Y en esa peña hay unos cuantos personajes de malvivir, como Juan Luis Cano, de Gomaespuma, Chus Visor, Almudena Grandes, Pancho Varona... Somos unos cuantos enfervorecidos atléticos que creemos que la cultura y la historia del club merecen ser rescatadas y protegidas.

-¿No sabrá si Federico se llegó a interesar por el Granada CF?

-No... Cuando nació el Granada, él estaba en Madrid. Pero también es verdad que en 1921 Federico va a un partido de la Residencia de Estudiantes, que había ascendido de Tercera a Segunda. Tenían un gran equipo, hasta el extremo de que tres jugadores salieron del equipo de la Residencia al Atleti.