«Lograron que recordemos con cariño a quienes nos dieron la peor noticia de nuestra vida»

Acceso a uno de los box que se han adaptado para que los pacientes terminales puedan pasar con sus familiares sus últimos días./RAMÓN L. PÉREZ
Acceso a uno de los box que se han adaptado para que los pacientes terminales puedan pasar con sus familiares sus últimos días. / RAMÓN L. PÉREZ

El Virgen de las Nieves adapta su UCI para que los pacientes terminales pasen todo el tiempo que les quede acompañados por sus familiares

Sarai Bausán García
SARAI BAUSÁN GARCÍAGranada

«Fue volver a entrar en la UCI y el olor me despertó todos los recuerdos de la despedida. No pude parar de llorar». La vida de Ernesto se paralizó para siempre el 30 de junio del pasado año. Quien hoy se encarga de contar sus últimos días es su hija Elvira. La historia de su padre finalizó en la UCI del hospital Virgen de las Nieves, donde tanto él como sus familiares pudieron disfrutar -es una forma de decirlo- de algunas de las mejoras que se implantaron de forma definitiva en septiembre y que ya han probado, además de ellos, varios pacientes: unos box a los que se puede acceder desde un pasillo, sin necesidad de estar en contacto con el resto de enfermos, y en el que pueden estar tantos familiares como lo necesiten, a la hora que lo deseen y sin importar el tiempo que duren las visitas.

Tanto para Elvira como para sus familiares, ese último adiós se ha instalado en su memoria. Fueron momentos de tensión, pena y preguntas. Instantes que nunca querrían haber tenido que vivir. Pero, a pesar de todo lo negativo de estos capítulos, echan la vista atrás con dulzura gracias al trato recibido.

«Nos dejaron acceder a todas las comodidades, estar todos los familiares que quisiéramos. A mí me dejaron entrar por la puerta independiente. El tema ha sido muy doloroso, pero con su humanidad y la forma de tratarnos, han conseguido que recordemos con cariño a las personas que nos dieron la peor noticia de nuestra vida», explica esta joven de 24 años.

Uno de los principales retos que tenían en el Virgen de las Nieves era la antigüedad de las instalaciones de la UCI, que se remontaban a hace 25 años y eran estancias más cerradas y aisladas. «Nosotros queríamos favorecer el acompañamiento de la familia, así que se flexibilizaron los horarios y se hicieron pequeñas mejoras que supusiesen grandes beneficios», señala María José Navarro, supervisora de enfermería. Entre las nuevas medidas que han desarrollado, además de las obras para mejorar el entorno y posibilitar el acceso independiente de los familiares a los box, está el cambio de iluminación así como controlar los ruidos y poner relojes para que los pacientes no se desorienten. Además, esperan poder poner televisores en cada habitación pronto.

Beneficios para los pacientes

«Son momentos muy duros para los familiares. Entonces, con estos nuevos módulos, pueden pasar el duelo con libertad e intimidad, y si necesitan un respiro, pueden salir al pasillo y desahogarse», comenta Carmen Guerrero, otra de las supervisoras del servicio. Todos ellos lo tienen claro: deben hacer con el mayor de los esmeros y cariño el cuidado de los pacientes, pero también el de los familiares. Además, medidas como la implantada en el Virgen de las Nieves, en la que la presencia de los familiares es mayor, aporta grandes beneficios para el paciente, tal y como asegura el responsable del servicio, José Miguel Villares. «A veces tiene un poder más fuerte que un antibiótico», señala Villares.

En un solo año, entre 2.000 y 2.400 personas ingresan en la unidad de cuidados intensivos. De ellos, el 90% salen con vida, ya recuperados. «Aquí la gente viene a no morirse, pero si desgraciadamente eso pasa, tenemos que hacer que los últimos días sean lo mejores posible», afirma el responsable.

Ernesto tenía solo 54 años cuando falleció. Un infarto se lo arrebató a sus familiares y amigos. Pero para ellos les queda una gran esperanza ante tanta pena: saber que haber donado sus órganos puede hacer que el fin de su vida sea el comienzo de otras muchas. «Lo único negativo que vivimos fue el reconocimiento del cuerpo, que fue innecesario y se hizo sin la empatía que vivimos en la UCI», explica Elvira.

Como dice el doctor Villares, estos son los últimos fotogramas de las vidas de estos pacientes. En su mano está que cuando sus familiares lo rememoren, sea una última escena dolorosa, pero hermosa.