Llegan a Granada los niños saharauis del programa 'Vacaciones en Paz'

Llegan a Granada los niños saharauis del programa 'Vacaciones en Paz'
Ramón L.Pérez

107 refugiados del campamento de Tinduf pasarán los meses de julio y agosto con familias de acogida en la provincia para coger fuerzas para el invierno

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGranada

Las temperaturas máximas de 37 grados centígrados que se esperan durante toda la semana son una bendición para los 107 niños saharauis quehan aterrizado en Granada. Acostumbrados al clima árido y a hacer vida a 50 grados, los menores de entre 8 y 12 años dejan atrás el desierto para recibir atención médica y aprender español con sus familias de acogida durante los meses de julio y agosto.

Cansados después de 24 horas de viaje, han cambiado la arena del campamento de Tinduf por el suelo frío de las instalaciones del pabellón de Gójar, tan frío que algunos no se han resistido a quitarse los zapatos. Desde las 9.30 de la mañana, 15 sanitarios, médicos y dentistas han explorado a los pequeños para evaluar su estado de salud antes de entregarlos a los voluntarios.

Motril, Dílar, Peligros, Loja son algunos de los municipios que ganan 'residentes' de forma temporal. Los pequeños, unos más tímidos que otros, se hacían a sus nuevas familias. La adaptación para los primerizos suele ser ardua. La electricidad, el agua corriente, los edificios o las escaleras les asustan y sorprenden a partes iguales. Muchos saharauis se estrenan en el programa 'Vacaciones en Paz', que empezó a desarrollarse tras la firma del alto al fuego entre Marruecos y el Frente Polisario en 1991. Los niños refugiados que visitan cada verano la provincia son los nietos de los combatientes y de la población que huyó del asedio marroquí. En el 44 aniversario del inicio de la contienda, los saharauis siguen en busca de un remanso de paz y encuentran un poso de calma con las familias granadinas.

En estos meses, reunirán fuerzas para pasar el invierno entre los ladrillos y chapa del campamento de refugiados. «Los niños llegan con problemas dentales, caries y exceso de flúor en los dientes. Se recuperarán aquí de los estragos de la vida en el desierto para volver fuertes y superar el invierno. Aunque reciben comida y hacemos varias comitivas al año para darles alimentos y medicinas, presentan algunos problemas de nutrición»,ha explicado el médico Diego Arias, miembro de la asociación Amigos del Pueblo Saharaui. El facultativo acogió durante 10 años, cinco de ellos a la misma niña, a menores durante el verano. Por primera vez, Arias no recibirá a ningún saharaui en su casa, pero mantiene contacto telefónico con los jóvenes de acogida.

Familias solidarias

Nuria Moleón, vecina de Peligros, ya es toda una veterana. Es el quinto año que comparte su hogar con los refugiados. Un niño y una niña disfrutarán con ella y sus hijos de «miles de actividades y excursiones» que tienen planeadas. «Son como uno más de la familia y durante el resto del año mantienen contacto con ellos. Les enseñas una forma de vida distinta y te dan una gran lección de humanidad». «Les debemos esto.El Sahara fue una colonia española y han sufrido mucho. Viven en unas condiciones climáticas insoportables y se mantienen con la ayuda que le llega de nuestra asociación y desde otras entidades», ha alegado Moleón.

En cambio la argentina Marcela y su hija Hannah de 10 años son novatas es la experiencia. Madre e hija compartirán las vacaciones con una niña de 11 años llamada Achicatu. Marcela, dentista que colabora en las exploraciones de los saharauis, admitió estar «nerviosa». «La niña que iba a acoger no ha podido venir y me llevo a casa a Achicatu. No sabe mucho español porque es la primera vez que participa en el programa y normalmente las familias nuevas no acogen niños que se estrenan en el programa. Mi hija y ella ya son grandes amigas y desde que se han conocido no se sueltan de la mano». «Desde luego que en nuestro caso va a ser un intercambio cultural completo. Mi marido es inglés, yo soy de Argentina, mi hija española y Achicatu del Sahara», ha bromeado.

La presidenta de la asociación, Gracia Fernández ha calificado la acogida de «auténtico éxito», aunque confiesa que cada año cuesta más encontrar familias que acepten participar en el programa. Fernández apunta que el resto de tragedias humanitarias han apaciguado el impacto de los damnificados del Sahara. La presidenta agradece a todos los voluntarios su participación y solicitó «consciencia de la realidad» a los ciudadanos. Entre otras actividades, las familias harán una visita a la Alhambra y al río Dílar.