«La no integración de los menores musulmanes de los centros es una bomba de relojería»

Lahsen el Himmer en la Mezquita Mayor del Albaicín./RAMÓN L. PÉREZ
Lahsen el Himmer en la Mezquita Mayor del Albaicín. / RAMÓN L. PÉREZ

Lahsen Himmer, presidente de Comunidad Islámica de Andalucía y ex imán en Granada: «En España no hay centros de formación de imanes y eso es un problema»

JOSÉ R. VILLALBAGRANADA

Lahsen el Himmer (Aklim-Marruecos, 1968) es uno de los interlocutores de la comunidad musulmana de Granada con Policía Nacional y Guardia Civil. Tiene una diplomatura en Informática y estudios universitarios de Trabajo Social. Fue imán en la mezquita Omar durante tres años y ahora es presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Andalucía y miembro de la comisión permanente Islámica de España. Tras los atentados de Barcelona y Cambrils hace una radiografía de la realidad de las mezquitas en Granada, así como de la comunidad musulmana. Sus luces y sus sombras.

-¿Quién controla en Granada a los imanes?

-Según la ley de libertad religiosa y el acuerdo de cooperación de 1992, cada comunidad inscrita tiene su autonomía para contratar al imán y controlar su discurso. Yo como presidente puedo informar o recomendar a las comunidades pero no tengo competencias para entrometerme en su discurso o en la elección de su imán. En realidad, no existe un centro que controle o canalice el control de qué requisitos hacen falta para que el imán pueda ejercer en la mezquita. Para las comunidades, cualquier persona que tiene un conocimiento y un discurso puede ser imán.

-Para ser imán, ¿no hay unos requisitos mínimos?

-Con esto hay un debate dentro de la comunidad musulmana en España. En el Islam hay criterios para ser un imán: debe tener un profundo conocimiento del Islam y un certificado de idoneidad de un grupo de sabios que lo autorizan para ejercer. Eso no existe en España porque no hay una institución que lo haga.

-¿En qué países existe esa institución?

-En cualquier país de religión musulmana siempre hay un ministro de culto y una administración que hacen exámenes y pruebas a los imanes. Dan ese certificado y si no lo dan no pueden ejercer.

-¿En Europa algún país hace eso?

-Hasta ahora no, pero países como Francia y Bélgica están andando ese camino o, al menos, buscando una fórmula para que los imanes, además de saber de Islam, conozcan bien la cultura de esos países, los valores democráticos, el idioma y sus costumbres. Ahora mismo tenemos la segunda y la tercera generación de musulmanes en España, ellos ya han nacido aquí y, sin embargo, el sermón de los viernes no se da en un 99% de casos en castellano.

-¿Y por qué ocurre?

-Pues porque el 99% de los imanes no conocen el castellano.

-¿Cuánto cobra un imán?

-Depende del número de fieles de su comunidad. Puede cobrar hasta 1.500 euros y otros apenas 200 o 300 euros.

-¿Policía Nacional y Guardia Civil tienen contactos frecuentes con ustedes?

-Nosotros tenemos un contacto permanente y una relación muy estrecha con ellos.

-¿Los servicios de información policiales conocen todo el perfil y antecedentes de los imanes?

-Yo cuando viene un imán para solicitar trabajar lo primero que hago siempre es pedirle el DNI y el currículo. Las comunidades me suelen llamar. Le pido sus datos y contacto con la Policía Nacional y Guardia Civil para que me digan si tiene antecedentes o no, y así no caer en la trampa. Eso es un trabajo mío. Aunque en las mezquitas no hay imanes fijos. Hay unos que vienen sólo para el Ramadán, otros pueden estar dos o tres meses. Con tanto cambio, es difícil controlarlos a todos.

-¿Hay mezquitas clandestinas en Granada?

-En toda la provincia tenemos 39 mezquitas registradas legalmente. Pero hay un problema. Hay algunos lugares de culto que figuran como asociaciones y no están inscritas en el Ministerio de Justicia, lo hacen como asociaciones culturales. ¿Quién controla estas asociaciones? Hay tres de este tipo. En Camino de Ronda, Atarfe y otra más.

-¿Nadie las controla?

-Nosotros tenemos contacto con ellos, pero no forman parte de la federación ni comisión islámica. Es un problema pero no sólo de Granada, sino de toda España. Habría que modificar la ley actual para obligar a los lugares de culto a registrarse como centros religiosos y no como asociaciones culturales.

-¿Han detectado alguna vez en Granada a algún imán que se haya radicalizado o sus discursos?

-En el tema de radicalización, no. En el tema del discurso, sí. Estos discursos varían mucho de un país a otro. Los imanes de Arabia Saudí tienen un discurso muy duro, muy imposible de hacerlo aquí en España. Hay imanes que no captan bien la realidad del país donde están y dan discursos muy descontextualizados. Por eso nosotros orientamos a los imanes. Yo soy partidario de que los imanes no vengan de fuera, sino que formen parte de las comunidades musulmanes del país en el que se encuentran. Sin embargo, la mayoría proceden de fuera, de Marruecos principalmente.

-La localidad belga de Vilvoorde se ha puesto de ejemplo de integración, ¿qué hace falta aquí en Granada, en España, para conseguirlo?

-Mire, en Almería, por ejemplo, el 12% de la población es musulmana y no se ven políticas de integración o normalización. El mensaje para las administraciones es el de buscar un proyecto de integración y el primer paso es sentarnos, hablar y escuchar para detectar los problemas que hay en el ámbito del culto religioso, en los centros educativos, sociales y buscar un proyecto de trabajo para solucionarlos. A partir de ese análisis podemos actuar como en este pueblo de Bélgica.

-¿Cuáles son las tres prioridades ahora mismo para lograr esa integración?

-A nivel estatal, tras un bloqueo de veinte años de la comisión islámica del que ya hemos salido, queremos que el Gobierno se comprometa a cumplir el acuerdo de 1992. Tiene más de catorce artículos donde se recoge el tema de los imanes que obliga a tener un certificado del Ministerio de Justicia y otro de idoneidad de la comunidad islámica para impartir sus funciones. Eso no existe y sería un camino para evitar problemas y saber quiénes están ahí. Tenemos la ley pero no se aplica. Necesitamos el reconocimiento institucional de una comisión islámica como tienen la iglesia, los sindicatos o los partidos, ahora mismo hay muchas comunidades pero no hay un órgano interlocutor.

-¿Hay un choque grande entre el discurso del imán que viene de otro país y los jóvenes que acuden a esas mezquitas?

-Sí. Los discursos del viernes son en árabe y casi la mitad de los musulmanes de Granada son españoles (15.488 sobre 29.000). Si el joven no entiende al imán, buscará otro sitio para formarse e informarse y ahí juegan un papel importante las redes sociales. Hay profesores de religión o de árabe que apenas conocen el castellano y la realidad del país.

-¿Hay muchos guetos musulmanes en Granada?

-Aquí en España y en Granada sí existen guetos porque no hay integración. Hay que buscar puentes de encuentro para formar una sociedad multicultural. Donde hay guetos hay choques entre culturas, por eso es mejor trabajar en la normalización entre todos.

-La comunidad musulmana, ¿dónde tiene más presencia en la capital?

-En Cartuja, Chana y Zaidín. En la provincia hay 29.000 musulmanes de los cuales 15.488 son españoles.

-Hay mucha preocupación por los temas de seguridad, pero el fenómeno de la radicalización ¿viene por un déficit de seguridad?

-El problema de la radicalización es un problema social no por falta de seguridad.

-¿Habéis tenido contacto con los cuerpos y fuerzas de seguridad desde los atentados?

-Desde el minuto uno. Yo tengo un trabajo para contar todo los anómalo que se vea en las comunidades.

-¿Lo de Ripoll hubiera podido pasar en Granada?

-La radicalización de Ripoll hubiera podido pasar en Granada y en cualquier otra zona de España.

-Los centros de menores, ¿pueden ser un caldo de cultivo para los radicales?

-Los centros de menores son un problema serio. La mayoría de los que están en Granada son adolescentes de Marruecos y es una población muy vulnerable y muchos vienen de vivir en la calle. La crisis quitó a los mediadores culturales y ahora mismo su integración es un problema. La Junta debe corregir este problema e introducir mediadores que trabajen con ellos. Esa falta de integración es una bomba de relojería.

-¿Qué mensaje lanzan a la sociedad tras los atentados?

-Transmitimos un mensaje de paz y de condena a cualquier acto terrorista. Quien toca a este país nos toca a nosotros. Queremos formar parte de la solución, no del problema. Tenemos un compromiso claro con este país.

-¿Había vínculo de los terroristas de Ripoll con Granada?

-Tenemos contacto con Cataluña y hasta el momento no nos consta que haya vínculos.