«Si hay hoteles en la ciudad de cuatro y cinco estrellas a 70 u 80 euros la noche es fruto del exceso de oferta»

Sánchez posa en el lugar donde Isabel la Católica estuvo enterrada en el convento de San Francisco./A. AGUILAR
Sánchez posa en el lugar donde Isabel la Católica estuvo enterrada en el convento de San Francisco. / A. AGUILAR

Juan Carlos Sánchez Gálvez, director del Parador de Granada | Advierte de que el turismo es «nuestro petróleo» y aboga por que sea de calidad; cree que el precio es el filtro

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGranada

La entrevista transcurre en la misma mesa en la que un día Umberto Eco se sentó con su esposa. Las preguntas y las respuestas fluyen como el agua de la fuente que corona el patio. Un grupo de turistas se asoma con el respeto que merece un lugar que eligió para yacer la reina Isabel la Católica antes de reposar junto al rey Fernando en la Capilla Real, un lugar que un día fue convento franciscano y hoy guarda los sueños de ilustres y personalidades. «Aquí detrás de cada piedra hay una historia, literalmente», es la frase de bienvenida del director del Parador de Granada, Juan Carlos Sánchez Gálvez (Villanueva de Mesía, Granada, 1957), antes de un instructivo encuentro con IDEAL. Las anécdotas y los posibles titulares se suceden. Dos mesas más allá, un joven rubio escribe en su ordenador concentrado. ¿Quién sabe? Quizás sobre la Alhambra, como hiciera Washington Irving.

-Trabajar aquí debe ser un placer.

-Sí (rotundo). Cuando ya se han ido los miles de visitantes de la Alhambra, bajar dando un paseo hasta Plaza Nueva, pasear por la Alhambra a esas horas no deja de sorprenderme después de diez años haciéndolo prácticamente a diario. Porque hay una luz especial, los sonidos, los olores... es algo que, a poca sensibilidad que tengas, te llega. Y hay mucha gente, muchos visitantes, muchos clientes nuestros que eso es lo que valoran y están dispuestos a pagar más del doble de lo que vale cualquier otro sitio.

-¿De cuánto estamos hablando?

-Aquí una habitación doble está en torno a los 400 euros. Hay temporadas en las que hay ofertas, pero el hecho de pasar una noche en la Alhambra, decir que al menos una vez en la vida he dormido en la Alhambra, eso no tiene precio. Luego hay noches de boda, hijos que les regalan a los padres una noche... muchísimos. Ahora se valoran mucho más las cosas inmateriales y una experiencia de estas es un regalo estupendo.

-¿Ha dicho ofertas?

-Sí, porque hay meses, como noviembre, diciembre, enero o febrero, en los que sí tenemos precios especiales, no precios de saldo, evidentemente, pero sí que hay precios interesantes.

-¿Y qué le parece que haya en Granada hoteles de cuatro estrellas con precios de saldo?

-Eso es fruto del exceso de oferta hotelera, incrementado ahora con el tema de los pisos y apartamentos turísticos, que bueno, ahí hay mucha tela que cortar, ¿eh?

-¿Están haciendo los pisos turísticos mucho daño al sector?

-Pienso que es una realidad no se puede eludir, porque la economía colaborativa está ahí, en internet, y hay que hacerle frente. Producen beneficios al usuario y en algunos casos al especulador, pero todo lo demás son inconvenientes. Un hotelero nunca estará feliz con ese tipo de oferta, que no crea riqueza, no crea empleo. Aquí tenemos a más de 50 personas trabajando, 50 familias que dependen del buen funcionamiento del parador. ¿Qué riqueza crean los pisos turísticos? Si están ahí y hay que lidiar con eso, por lo menos que tengamos las mismas reglas del juego. Fiscalidad, inspecciones de todo tipo, seguridad desde el punto de vista policial... Las autoridades deberían de atacar por ahí, porque... ¿qué es lo que está pasando? En Granada todavía no, pero vamos camino de tener barrios enteros sin residentes. Se crean sitios que parecen ya parques temáticos y eso está pasando en algunas ciudades. Ojo, hay una realidad que hay que gestionar, pero que juguemos todos con las mismas reglas.

-¿Faltan o sobran hoteles?

-Pienso que en estos momentos hay más hoteles que los que debería por tamaño de ciudad y por número de llegada de viajeros. En cuanto que haya una bajada en la demanda global, vamos a tener problemas en general. Ahora bien, dicho esto, cuando tengamos una conexión ferroviaria, que parece próxima, será otro medio para traer gente.

-Porque la desconexión ferroviaria ha hecho daño...

-Muchísimo. Lo que pasa es que el atractivo de la ciudad es tan grande que se ha notado poco. Pero claro, si hay hoteles de cuatro y cinco estrellas a 70 u 80 euros la noche es fruto de ese exceso de oferta. Y yo pienso que la vía es la calidad no la cantidad. Porque está habiendo ya consecuencias muy negativas.

-¿Qué van a significar los nuevos vuelos a Berlín y a Nápoles?

-Es como poner una carretera nueva. El otro día recibí aquí a una pareja que quiere casarse y su familia es italiana, y claro, todo eso son facilidades. Pero creo, insisto, que llega el momento de buscar un turismo de más calidad que se deje más dinero en la ciudad, no solo en el hotel, y que use más restaurantes, espectáculos, visitas, compras... No es fácil, pero en otros lugares se ha conseguido o se está consiguiendo.

-¿Cómo ha sido este verano?

-Para nosotros el verano no es la época de más actividad. La actividad es máxima en primavera y en otoño. El verano ha ido en líneas generales bien, pero en el acumulado hemos bajado un 2% respecto al año pasado. No es mucho, pero es un dato.

-Tienen 40 habitaciones. ¿Normalmente están al cien por cien?

-Hay muchos días que estamos al cien por cien. En lo que va de año, llevamos un acumulado de un 86% , metiendo los meses malos. El año pasado terminamos rozando el 90% anual y este año vamos a estar cerca.

-¿La estancia media del turista en la ciudad ha aumentado?

-Para nosotros, no. Aquí la estancia media no llega a dos noches. Está en 1,6. Lo que pasa es que estamos logrando muchos clientes que repiten. Y además, hay un mensaje en el que insistimos aquí: 'no agote usted la ciudad, deje cosas pendientes para volver'. Y a mucha gente le llega.

-Se ha referido antes a una pareja que se va a casar. ¿Aquí se celebran bodas entonces?

-Sí, pero son bodas íntimas, porque tenemos muy poca capacidad.

-¿Y cuánto cuesta el cubierto?

-Unos 90 euros por cubierto, pero incluyendo ahí todo. Son unas bodas inolvidables.

-Turismo de borrachera. Afortunadamente aquí no hay.

-No, por ahora no.

-Pero tuvimos la época de los botellones.

-A mí me preocupa que lo que nos pasa aquí ya ha pasado antes en otros sitios. Hay ciudades en las que se están generando movimientos antituristas, con algún punto de razón. Y ojo, el turismo es nuestro petróleo, alguien lo ha dicho y lo ha definido perfectamente. Una actividad que genera más del 11% del PIB para nosotros es nuestro petróleo. Entonces, cuidado con la masificación, con ese tipo de turismo, con llenar las calles de gente que no gasta ni en una botella de agua mineral. Hombre, no le puedes poner puertas al campo, pero lo que hay que hacer es favorecer precisamente al turista que tiene una mayor capacidad de gasto, darle más facilidades que al de alpargata.

-¿Y cuidado con las despedidas de solteros y solteras?

-Totalmente. Este es un entorno al que ese tipo de visitante no le va, pero aquí ni una.

-¿Cómo asiste al 'balconing'?

-Bueno, sin palabras. Este tipo de cosas creo que no son interesantes para nadie y menos para el propio hotel que recibe este tipo de clientes.

-¿Por qué no tiene cinco estrellas el Parador de Granada?

-(Pensativo) Toda la culpa es mía. Yo he sido más de 12 años director regional y el poner cinco estrellas significa unos requerimientos que aquí, por la limitación arquitectónica que tenemos, es difícil. Por ejemplo, poner una marquesina en una puerta que es del siglo XV no se puede. Estamos muy condicionados por lo que es la propia morfología de la zona histórica del edificio, ¿y qué nos iba a proporcionar a nosotros de ventaja tener cinco estrellas cuando ya hay un prestigio, una calidad de servicio y un nivel de calidad? No nos merece la pena.

-¿Se gastan mucho en conservación?

-Mucho. Además, en líneas generales en hostelería los gastos de conservación y reparación, de mantenimiento, es un dinero muy bien gastado. Porque si no poco a poco te vas comiendo la inversión que se hace. Yo eso lo noto mucho porque llevo unos proyectos en el extranjero de países que nos piden hacer algo similar a la idea de Paradores, utilizando edificios históricos para hoteles, y cuando vamos por ahí nos damos cuenta de que hay unas carencias de mantenimiento muy importantes. Lo que no te gastes ahora lo vas a pagar luego con creces.

-¿Está bien conectado el Parador?

-Los autobuses no pueden llegar aquí. Hasta ahora solo pueden llegar los taxis y puedes venir en tu coche particular o de alquiler siempre que tengas habitación. Ahora, con las medidas de seguridad que hay, que ha puesto el Patronato de la Alhambra, tenemos que identificar con antelación... Es una dificultad que tenemos que superar, pero el cliente, poniéndolo en la balanza, tiene más ventajas que inconvenientes.

-¿Se ha notado el cambio en la dirección del Patronato de la Alhambra y el Generalife?

-Sí.

-¿Para bien o para mal?

-Vamos a ver, nosotros tenemos buenas relaciones con el Patronato, de vecindad, de funcionamiento... pero se podrían mejorar en algunos aspectos. Hasta ahí llego, porque en Granada hay muchas personas, entre las que me incluyo, para las que es muy difícil criticar en público a la Alhambra. Primero, porque la amamos; yo amo la Alhambra como granadino, y me considero parte de ella.

-¿Qué cree que debería mejorar de la Alhambra?

-Creo que se han hecho cosas buenas y habría que estudiar otras. Me parece que en un monumento de esta categoría, de primer orden mundial, se cobra poco la entrada (luego me pondrán unos comentarios infames en el propio periódico...). El precio es un filtro; filtra una categoría de visitantes. La Alhambra tiene una visita de tres horas como mínimo, y cualquier palacio en Viena vale 40, el propio Vaticano vale 40... Es decir, si subes el precio generas más recursos que puedes dedicar a conservación, a un mejor servicio... ¿Quién nos obliga a tener un precio popular? Eso no significa que no haya que favorecer a escolares o la tercera edad y bonifícalos y tráelos en temporada baja.

-¿Qué precio pondría usted?

-No soy quién... Pero cuando en un Palacio de Versalles te cobran 20 o 25 euros, aquí estamos en 16,5. Pues multiplicado eso por más de dos millones de visitantes al año, yo creo que puede generar unos recursos muy importantes. Además hay otra cosa, si no metes la visita a la Alhambra en cualquier circuito que programa un touroperador en Andalucía, les cuesta mucho venderlo. Van a pagar lo que se pida, porque para ellos es vital.

-Parece que las agencias de viajes no están precisamente contentas con el nuevo sistema de entradas.

-No voy a ir más lejos. Esto es un centro generador de riqueza, para la ciudad y para Andalucía. Hay muchos colectivos implicados y en cualquier cosa que se toca alguien se siente perjudicado. Hay cosas que se han hecho bien; creo que identificar al visitante está bien hecho. ¿Qué pasa? Yo comprendo el problema que tienen: si no pueden vender hasta dos días antes... ¿cómo identificas? Pero todo eso se puede resolver, creo yo.

-¿Siguió el caso 'Alhambra'?

-Sí.

-¿Cree que hubo fraude?

-No contesto.

-¿Es el Atrio agua pasada?

-Yo seguí el tema cuando lo presentaron. Me parecía, y así se lo comenté a la anterior directora, un exceso de tamaño respecto al monumento. Facilitaba servicios, pero me molestaba que hicieran una cafetería, un restaurante masivo. Es como si yo me pusiera a poner a vender aquí entradas para visitar el Parador. Como monumento no des comidas, gestiona las entradas; no me gustaba que hubiera una actividad de restauración.

-Aquí sí que la hay. ¿Se come bien?

-Pues mire, estamos sirviendo en torno a 40.000 cubiertos al año, que son muchos. Como no perseguimos únicamente la rentabilidad económica, le puedo decir, por ejemplo, que tenemos un 'Menú Nazarí' que ha tenido un gran éxito y que ha sido investigado por nosotros, con ayuda de la Fundación del Legado. Está basado en recetas auténticas de un manuscrito del siglo XIV, adaptado lógicamente a los estómagos actuales. Hacer cosas diferentes es una característica de toda la red de Paradores.

-¿Cuántos huéspedes tienen al año?

-Estamos en torno a las 12.000 habitaciones, así que serán unos veintitantos mil huéspedes.

-¿La mayoría extranjeros?

-Tenemos, en términos generales, (porque de un año a otro puede haber variaciones), un 20% de españoles y un 80% de extranjeros. De los extranjeros, el número uno se lo disputan, un año sí un año no, japoneses y norteamericanos. Los norteamericanos tienen una gran tradición de venir aquí desde que estuvo Washington Irving. ¡La influencia que puede tener un escritor! ¡Es increíble!

-¿El 'famoseo' viene?

-No suele venir. Pero sí personalidades y personas con relevancia pública: escritores, jefes de Estado...

-¿Alguna vez han hecho uso del derecho de admisión?

-Que yo recuerde no. Es más, algo que llevamos a gala es que cuando se hizo la reforma pusimos una entrada directa desde la plazuela y puedes bajar directamente a la cafetería, restaurante y terrazas. Está abierto desde las 11.00 a las 23.00 horas y puede entrar cualquiera. Así, quien no se puede permitir una habitación, pues puede venir a tomarse un café mirando al Generalife. No llega a 3 euros.

-¿Y fantasmas? ¿Tienen alguno?

-Hay muchas cosas que no le he contado, pero en una entrevista no cabe todo. Hay una habitación en la que de tarde en tarde algún cliente dice notar una presencia, pero benigna. El último que la notó fue un señor que pasó varios días y tuvo que dormir con la luz encendida. ¿Qué hice yo? Estuve esperando a que esa habitación estuviera libre y en julio me vine a dormir una noche...

-¿Notó la presencia?

-No, yo no noté nada (risas).

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