Más de mil hectáreas de Granada, convertidas en un lodazal una semana después del temporal

Una excavadora retiraba ayer toneladas de lodo en una acequia acolmatada de la Vega de Trasmulas. /Jorge Pastor
Una excavadora retiraba ayer toneladas de lodo en una acequia acolmatada de la Vega de Trasmulas. / Jorge Pastor

El Gobierno estudiará la declaración de lo que antaño se conocía como ‘zona catastrófica’, lo que implicaría dinero público y actuaciones de varios ministerios

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Diez días después de las inundaciones, casi 1.100 hectáreas de la Vega de Granada y la comarca del Poniente siguen convertidas en un enorme lodazal donde resulta casi imposible meter un pie sin hundirse hasta la rodilla. La situación es grave. Tanto es así que, a expensas de que se culmine una peritación más exhaustiva de las pérdidas en la agricultura –la UPA anticipó una cifra de quince millones de euros– y en las infraestructuras agrarias, la Delegación del Gobierno de la nación en Andalucía ya ha anunciado que solicitará, vía Consejo de Ministros, la declaración de ‘zonas afectadas gravemente por emergencia de Protección Civil’ o lo que antaño se denominaba ‘zona catastrófica’. Esto implica, básicamente, que se liberarán recursos públicos y que se pondrán en marcha actuaciones por parte de diferentes ministerios.

Once de la mañana en la Vega de Trasmulas. Ayer, después de casi un mes lloviendo sin parar, los cielos lucían azules. Todo estaba embarrado. Los caminos. Las acequias. Los ánimos. Una máquina retroexcavadora retiraba toneladas de fango de la canalización de riego que va de Trasmulas al Estanquillo. El camino está impracticable. Lleno de profundas cárcavas por las que sólo se puede transitar en cuatro por cuatro y con mucha pericia. Hasta allí han llegado los técnicos de la Oficina Comarcal Agraria de Santa Fe y del Ayuntamiento de Pinos Puente, el municipio al que pertenece la aldea de Trasmulas, donde todas las familias viven del campo, y el municipio también más afectado por el desbordamiento del Genil y el Cubillas. Unas 410 hectáreas. Hacen fotos. Hablan con los agricultores. Apuntan en sus libretas. Sus anotaciones y sus valoraciones serán claves.

A esa misma hora se celebraba una reunión en la Subdelegación del Gobierno en Granada, «en un clima de plena colaboración y lealtad institucional», según se reflejaba en una nota emitida por la propia Subdelegación. Nada que ver con el cruce de acusaciones y reproches entre el Gobierno (PP), por una parte, y la Junta y la Diputación (PSOE), por la otra, de hace apenas una semana. Un cónclave donde había representantes de todas las instituciones, incluidas la decena de localidades afectadas por la crecida del Genil, las organizaciones agrarias y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), a la que todo el mundo culpabilizó inicialmente por los desagües del Cubillas en aquel fin de semana de 17 y 18 de marzo en que el pantano recibió caudales que por momentos superaban los 165 metros cúbicos por segundo llenando por completo el pantano.

«La prioridad es que los afectados recuperen cuanto antes la normalidad» Francisco Fuentes, subdelegado del gobierno

Las administraciones determinaron en este encuentro la elaboración de un solo informe de daños de ámbito provincial. Tiene que estar finiquitado para el próximo 5 de abril, cuando está convocada la Comisión Interadministrativa formada por responsables de la Junta y el Gobierno. Según el subdelegado Francisco Fuentes, «creemos que de esta forma se consigue una gestión más ágil y eficaz puesto que habrá una evaluación con criterios homologados que permitirá tener una radiografía exacta de la situación a la hora de tramitar las ayudas». La prioridad, según la Subdelegación, es que las localidades, los empresarios y los vecinos damnificados por los temporales «recuperen cuanto antes la normalidad». Además de las fincas agrícolas, seriamente perjudicadas en plena campaña del espárrago –la segunda más importante en importancia económica y social después de la aceituna–, la Subdelegación también aludió expresamente a las playas.

Colaboración

La delegada del Gobierno andaluz, Sandra García, reiteró, según la nota de la Subdelegación, la colaboración de la Junta para impulsar medidas urgentes y planteó que la consideración de lo que antes se denominaba ‘zona catastrófica’ articularía los recursos necesarios para paliar unos destrozos que afectan a cultivos e infraestructuras, «pero también al empleo, en tanto que peligran miles de jornales en plena temporada esparraguera».

«Peligran miles de jornales en plena temporada de recogida del espárrago» sandra garcía, delegada de la junta

En este sentido, la Delegación de Agricultura aportó unas cifras que aún tienen el carácter de preliminares, pero que nos sitúan ante la gravedad del problema. La extensión afectada es de 1.093,30 hectáreas. La peor parte se la llevó Pinos Puente (410 hectáreas) y Huétor Tájar (391,46 hectáreas). Después figuran Láchar (142 hectáreas), Fuente Vaqueros (69 hectáreas), Villanueva Mesía (26,98), Deifontes (23,96), Moraleda de Zafayona (22,90), Cijuela (5) y Valderrubio (2).

Respecto a los caminos, se han identificado quince vías dañadas que discurren por siete términos municipales, unos 12,7 kilómetros de longitud aproximada. También se contabilizan una decena de acequias con deterioros de diversa índole.

Los alcaldes han solicitado a la Confederación Hidrográfica información sobre el estado de la presa del Cubillas una semana antes y una semana después de los episodios de precipitaciones. Además han demandado obras en algunos tramos del Genil y el acondicionamiento de cauces y barrancos. En este sentido, la directora técnica de la CHG, Nuria Jiménez, informó de que ya se ha sacado a concurso un contrato de un millón de euros para limpieza de los cursos. También aseguró que la forma de proceder de la CHG fue la correcta, reduciendo los caudales aliviados. «Esto quiere decir –afirma la Subdelegación– que las inundaciones no sólo fueron provocadas por los desembalses, sino que se redujeron drásticamente en más de la mitad gracias a la forma de proceder de la CHG».