«Tengo un trabajo que me llena y un hogar: soy muy feliz en Bruselas y no me planteo volver a Granada»

Marta disfruta plenamente de su vida en Bruselas./
Marta disfruta plenamente de su vida en Bruselas.

A diferencia de muchos emigrantes granadinos, Marta asume que su vida está ya en el extranjero, concretamente en la capital belga donde ejerce como Manager de Marketing y Comunicación en una startup | Esta es la visión vital y laboral de una joven de 28 años que ha echado raíces fuera de casa

Carlos Balboa
CARLOS BALBOA

«Mi historia es un poco distinta a la del resto de emigrantes», avisa Marta Moliz cuando cuenta cómo es su vida en Bruselas, ciudad en la que reside desde julio de 2016. ¿Por qué es distinta, qué la convierte en algo especial? La respuesta la da ella misma: «Nunca me planteé volver a Granada tras mis estudios y no tengo intención de regresar».

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Motivos para quedarse en la capital belga no le faltan a esta joven de 28 años recién cumplidos, ya que confiesa que es «muy, muy feliz» allí. «Tengo un trabajo que me llena y que me permite formarme y aprender a diario y que me da la libertad, y la confianza para hacer las cosas a mi manera; un apartamento al que puedo llamar hogar, mi pareja y mis nuevos amigos», explica. Para llegar a esa idílica situación Marta ha atravesado un intenso proceso profesional y vital.

«Tengo un trabajo que me llena y que me permite formarme y aprender a diario y que me da la libertad, y la confianza para hacer las cosas a mi manera; un apartamento al que puedo llamar hogar, mi pareja y mis nuevos amigos»

Esta graduada en Traducción e Interpretación de inglés y alemán por la UGR realizó su año de Erasmus en Birmingham. Tras acabar la carrera consiguió una beca como auxiliar de conversación en Alemania y pasó un curso académico enseñando español en una escuela en Renania del Norte Westfalia. «Alemania me gustó tanto que decidí quedarme», recuerda, así que conseguió plaza en un máster Erasmus Mundus en Estudios Europeos que le llevó a vivir en Gotinga, Estrasburgo y Bruselas en el plazo de dos años.

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Más tarde completó unas prácticas en una asociación cultural europea que le ofreció un trabajo fijo. «No me lo pensé dos veces,cogí las maletas y de Alemania me vine directa a Bruselas. Estuve con ellos unos meses, hasta que cambié para trabajar en una escuela de negocios en Lovaina», revela. Para rematar (por ahora) su trayectoria laboral, ingresó hace 8 meses en su actual empleo: Manager de Marketing y Comunicación en una startup en Bruselas, Hackages, cuyo objetivo es ayudar a programadores informáticos a estar al día con las nuevas tecnologías mediante cursos y herramientas online. Marta admite que su «sueño» mientras estudiaba era «ser intérprete de la UE», pero el destino le ha llevado a la ciudad de las instituciones europeas «sin haber siquiera buscado un trabajo en ellas».

Su «sueño» mientras estudiaba era «ser intérprete de la UE», pero el destino le ha llevado a la ciudad de las instituciones europeas «sin haber siquiera buscado un trabajo en ellas»

Como especialista en la materia, esta granadina habla inglés y alemán «a nivel profesional» y se desenvuelve bien en francés y neerlandés, idioma este último al que quiere «dar un empujón este año» hasta el alcanzar el B2. Al mismo tiempo que perfecciona su ya brillante currículum lingüístico, aprovecha al máximo la posibilidad de viajar y de participar de las actividades culturales en Bruselas.

Habla inglés y alemán «a nivel profesional» y se desenvuelve bien en francés y neerlandés, idioma este último al que quiere «dar un empujón este año» hasta el alcanzar el B2

La vuelta a España, insiste Marta, no entra en sus planes. «Nunca digas nunca, porque hay días que darías lo que fuera por estar allí», precisa, «pero para mí vivir aquí o en Madrid o Barcelona, donde hay oportunidades laborales para gente joven, es casi lo mismo«, agrega. Pese a su fuerte arraigo en tierras belgas, nuestra paisana reconoce que siempre recomienda Granada a cualquier persona que le pregunta y que echa de menos, además de la familia y amigos, »la comida, el Sol, la cultura de las 'terracitas' y las tapas, para qué nos vamos a engañar«.