«Es muy duro vivir en Islandia pero es un país que me da más oportunidades que España»

Laura junto a una de las famosas cascadas de Islandia./
Laura junto a una de las famosas cascadas de Islandia.

Laura lleva 21 meses viviendo en Reykjavík, donde trabaja como 'chef asistente' mientras cursa el máster que en Granada no pudo pagar | Espera volver a su ciudad para cumplir su sueño: abrir una pequeña editorial y aprobar las oposiciones para profesora de Lengua y Literatura

Carlos Balboa
CARLOS BALBOA

¿Qué puede mover a una granadina de la Zona Norte a mudarse a más de 5.000 kilómetros de distancia? Laura García tiene la respuesta. Hace un año y 9 meses decidió emigrar a Islandia junto a su novio. Acababa de terminar la carrera de Filología Hispánica y su situación económica no le permitía pagar el máster habilitante para profesores, ni el máster de sus sueños, así que ambos cogieron las maletas y se marcharon dispuestos a pasar frío. «Nos contaban maravillas del país», recuerda.

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Ya en Reykjavík Laura empezó a darse cuenta de que no esas buenas palabras no se traducían en hechos concretos. «Este país no es el paraíso, como muchos lo pintan. Es muy duro vivir en Islandia por muchas razones, pero no puedo negar que ahora mismo es un país que me ofrece más oportunidades que España». ¿A qué se refiere? Veamos.

Con 24 años ha vivido siempre rodeada de los libros de la librería de su madre e incluso ha ganado algunos premios literarios

«Cuando llegué empecé a trabajar como camarera y a los siete meses me ascendieron a lo que ellos llaman 'chef asistente', lo que viene a ser pinche de cocina de toda la vida. No es el trabajo de mis sueños, ni mucho menos, pero me permite ahorrar bastante». Y es que esta vecina de Parque Nueva Granada es una apasionada de la literatura. No en vano, ha vivido siempre rodeada de los libros de la librería de su madre incluso ha ganado algunos premios literarios. La cocina, al menos hasta ahora, le pillaba bastante lejos.

Compagina los fogones con las clases de español que da en sus días libres a familias islandesas que van de vacaciones a España: «Es la moda aquí»

A día de hoy Laura compagina los fogones con las clases de español que da en sus días libres a familias islandesas que van de vacaciones a España. «Es la moda aquí, ya que quieren ir a Alicante o Tenerife y estar preparados para saber pedir una cañita'». Esos dos trabajos le han permitido pagar el máster en Formación e Investigación Literaria y Teatral en la UNED, justo lo que en Granada no pudo lograr.

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En cuanto al idioma, entiende algo de islandés, aunque no lo habla, «pero empezaré a estudiarlo en serio en otoño», avanza. Por el momento se defiende en inglés, imprescindible para su día a día, ya que en Islandia «todo el mundo lo habla».

Ese sol...

La cuestión laboral y la formación académica le ocupa la mayor parte de su tiempo a esta granadina de 24 años, por lo que hay poco espacio para el ocio, más aún cuando «la vida en Islandia es tremendamente aburrida, tanto por el clima como por la cultura que tienen», tal y como ella misma revela. Por ello aprovecha los momentos que puede para escibir y a sus «otras dos pasiones, el cine y la música». Los días soleados, «que no suele haber muchos», los emplea en pasear «y absorber vitamina D, que buena falta hace».

«Aquí sales y todo es muy triste y gris. Recuerdo que cada vez que salía en Granada había vida, había arte, alegría, música por todos lados»

Esa añoranza de la calle es cada vez más fuerte en Laura. «Aquí sales y todo es muy triste y gris. Recuerdo que cada vez que salía en Granada había vida, había arte, alegría, música por todos lados». El panorama en el reino del Norte no es el más idóneo para alguien del sur. «Este es un sitio donde es muy difícil sentirte querido o apreciado, no son tan abiertos como nosotros», confiesa.

«Este es un sitio donde es muy difícil sentirte querido o apreciado, no son tan abiertos como nosotros»

Tantos inconvenientes cotidianos implica que la aventura islandesa de nuestra paisana tenga fecha de caducidad. «En un par de años o tres espero volver a Granada para cumplir mi sueño: abrir una pequeña editorial con mi hermano y sacarme las oposiciones para profesora de Lengua y Literatura». ¡Que haya suerte!