Fallece el granadino de 'La Castellana'

Miguel Ruiz Higueras, en el año 2003, ante 'La Castellana' de la calle Ganivet./Ramón L. Pérez
Miguel Ruiz Higueras, en el año 2003, ante 'La Castellana' de la calle Ganivet. / Ramón L. Pérez

Muere a los 63 años Miguel Ruiz Higueras, empresario de los restaurantes que sirvieron bocadillos y una carta de temporada a varias generaciones de Granada

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

«Hoy la Calle Ganivet y la restauración granadina están de luto. Ha fallecido un grande de este sector en nuestra ciudad al que muchos tuvimos en cierto modo como un referente. Descansa en Paz, Miguel Ruiz Higueras. Un fuerte abrazo a nuestros compañeros y a la familia de @pinotnoirrestaurante @tintafinarestaurante y @lacastellanarestaurante». Facebook está lleno de mensajes que recuerdan a Miguel Ruiz Higueras.

Otro más, Kamal Barhih, escribe, apesadumbrado: «Ahora que tengo un rato, y aún sin digerir la noticia, quisiera trasladar mi más sentido pésame a la familia de Miguel Ruiz Higueras, se va un grande de la gastronomía granadina. Descanse en paz».

No son los únicos, el sector hostelero granadino no termina de creerse que su querido Miguel Ruiz Higueras haya fallecido, ya que representa la historia de las barras, modas, tendencias, músicas y de la mítica movida nocturna de una ciudad, Granada, con una apuesta decidida por la hostelería.

Tenía Miguel Ruiz 21 años cuando montó su primer negocio. Se llamaba 'La Barraca', en la calle Sol, uno de los locales pioneros de la movida juvenil de la zona de Pedro Antonio de Alarcón, cuando esta ciudad se despertaba de la pesadilla de la dictadura.

Miguel era un universitario más. Estudiaba Filología Inglesa y las vacaciones veraniegas se las había pasado trabajando de camarero en el floreciente sector hostelero de Benidorm o la Costa del Sol. Ahí comenzó una actividad que llegó a apasionarle y que, a la postre, le hizo cambiar las aulas por un puesto detrás del mostrador.

Después del éxito de 'La Barraca', donde acudían jóvenes de lo más variopinto, abrió un restaurante con el mismo nombre. Y el Café 'Novecento'. Y la bocadillería Munich. Y el pub Amadeus. Y el carmen de San Miguel lo convirtió en un restaurante de postín. Y abrió un bar en el Paseo de los Tristes: 'Al pie de la Alhambra'.

«He llegado a abrir hasta veinte negocios, todos relacionados con el sector de la hostelería. Han sido unos años con una actividad frenética. Pero ahora ha llegado la hora de parar, de consolidar lo que poseo. Ya no tengo tanta energía», contaba en las páginas del periódico IDEAL en un ahora lejano año 2003.

Miguel Ruiz cogió una coctelera y puso en ella toda su experiencia en bares, restaurantes y ambigús varios. La agitó y surgió 'La Castellana', unos locales en los que se puede desayunar, tomar el aperitivo de mediodía, almorzar a la carta o a base de bocadillos, tomar el café, merendar, cenar y beber 'cubatas'. Y todo sin moverse del mismo sitio.

«La Castellana es un resumen aplicado de mis experiencias en este campo. La verdad es que cuando empecé eran tiempos en que estaba todo por hacer en el sector. La hostelería granadina estaba muy anticuada y obsoleta, necesitaba un revulsivo. Para mí fue fácil, porque me gustaba y porque tenía las ideas muy claras», recogía este diario.

¿Y por qué un granadino le pone a su negocio por nombre 'La Castellana? Hay respuesta a la pregunta: «Lo de ponerle 'La Castellana' a su negocio ha hecho que muchas personas crean que sea de la capital de España. Pero tiene una explicación. El nombre se me ocurrió paseando por esa gran arteria madrileña donde está todo, desde el Santiago Bernabéu al Museo del Prado. Lo dije en voz alta y me sonó bien».

Descanse en paz.

 

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