Granada busca la fórmula para frenar el 'boom' de pisos turísticos en Albaicín y Realejo

Turistas pasean por el barrio Albaicín /JORGE PASTOR
Turistas pasean por el barrio Albaicín / JORGE PASTOR

El grupo de trabajo creado por el Ayuntamiento valora poner coto a través del PGOU y dentro de sus competencias

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

El Ayuntamiento parece que ya ha pasado del dicho al hecho. En el pleno de julio aprobó la conformación de un grupo de trabajo para analizar la eclosión de pisos turísticos en el Albaicín o el Realejo. Y hace unos días, el lunes de la semana pasada, se reunió por primera vez esta comisión formada por los portavoces de los partidos políticos con representación en el Consistorio, técnicos municipales -básicamente del área de Urbanismo-, Junta de Andalucía y asociaciones empresariales como la Federación de Turismo y Hostelería. El horizonte es la aprobación de una nueva ordenanza, pero previamente se quiere tener muy claro cuál es el punto de partida; o sea qué zonas de Granada están más saturadas -el Albaicín y el Realejo ya están marcadas en rojo-, y también hasta dónde puede regular el Ayuntamiento sin que instancias superiores, como los tribunales de la competencia o de justicia, le paren los pies -no hemos de olvidar que estamos ante propiedades particulares-. Por lo pronto, plataformas como Airbnb gestionan más de tres mil ofertas en la capital granadina, una cifra que no ha parado de subir en los últimos años. El volumen global de negocio ya supera los tres millones mensuales.

Poco ha trascendido de este primer encuentro. El alcalde de Granada, Francisco Cuenca, que reitera en sus intervenciones públicas la necesidad de implantar un modelo de turismo compatible con una Granada habitable, ha cogido la bandera en este asunto tan sensible. Es un proyecto de ciudad. Siguiendo el ejemplo de grandes urbes como Madrid, Barcelona o San Sebastián, una de las opciones sería dotar al Ayuntamiento de herramientas imbricadas en el propio Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) o el Plan Especial de Protección del Albaicín.

El ejemplo de Madrid

¿Qué están haciendo en Madrid? La alcaldesa Manuela Carmena quiere 'tirar' de PGOU para ordenar el uso que se le da a los edificios. Para ello se está elaborando el Plan Especial de Implantación de Uso de Hospedaje. El Ayuntamiento aplicará diferentes niveles restrictivos en función de la densidad de viviendas para turistas. Para ello dividirá Madrid en cuatro zonas. En el centro y barrios aledaños se pretende prohibir por completo el cambio de utilización de los edificios residenciales para convertirlos en alojamientos para los viajeros. Se permitirá a los particulares seguir alquilando durante noventa días. A partir de ahí será obligatorio obtener licencia profesional, por lo que se exigirá una entrada independiente al resto de vecinos.

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Se estima que plataformas como Airbnb gestionan esos alojamientos de ofertas de alojamiento turístico en la capital granadina.
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Se calcula que el mercado de las viviendas turísticas mueve ya tres millones al mes en la capital.

Trinitario Betoret, que forma parte de la comisión formada por el Ayuntamiento en representación de la Federación de Turismo y Hostelería -de la que es presidente-, comenta que lo primero es determinar qué competencias tiene el Ayuntamiento, ya que por encima está la norma de la Junta de Andalucía. «Sabemos que el margen de maniobra es bastante corto, porque así nos lo trasladan desde el Ayuntamiento», comenta Betoret, quien agrega que se necesitaría que se implicaran entes supramunicipales como la Federación Española de Municipios y Provincias o su homónima en la comunidad autónoma andaluza. Un buen ejemplo puede ser Baleares, donde el gobierno regional sí permite a las corporaciones locales emprender iniciativas en esta dirección.

Betoret indica que el Ayuntamiento encontrará todo el apoyo de la Federación para frenar esta actividad. «Esto no es una cuestión de legalidad o ilegalidad, sino de una competencia desleal porque hacen lo mismo que hoteles, campings o pensiones, pero con una reglamentación más suave y permisiva», refiere Trinitario Betoret, quien recuerda, en este terreno de los agravios, que esta oferta no tiene que apoquinar el IVA, por ejemplo, «cuando nosotros sí tenemos que pagar todos los impuestos».

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