García Lorca sirve de inspiración a Iván Duque en su discurso de investidura en Colombia

El presidente de Colombia, Iván Duque pronuncia un discurso tras su investidura como nuevo jefe de Estado./EFE
El presidente de Colombia, Iván Duque pronuncia un discurso tras su investidura como nuevo jefe de Estado. / EFE

Mencionó al poeta granadino cuando aseguró que iba a luchar por la equidad y la educación en su país

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El realismo mágico de Gabriel García Márquez y el poeta español Federico García Lorca, gran exponente del surrealismo, sirvieron este martes como inspiración al presidente colombiano, Iván Duque, en su primer discurso como mandatario.

El nobel colombiano se filtró en el discurso de Duque en sus primeros compases, cuando recordaba que bajo su Gobierno se celebrará en 2019 el Bicentenario de la independencia definitiva del país y comenzó a evocar algunos de los grandes próceres. No faltó entonces la mención a Simón Bolívar, El Libertador que fascina a Duque y que atrapó a García Márquez, cuyas últimas semanas de vida plasmó en 'El general en su laberinto'.

Desfilaron por su discurso otros grandes héroes de la Independencia y de la Gran Colombia como el general Francisco de Paula Santander, el mariscal Antonio José de Sucre, José María Córdova o Rafael Urdaneta.

En medio de esa evocación apareció la épica garciamarquiana: «Cuando nos unimos como pueblo nada nos detiene. Cuando todos aportamos somos capaces de hacer realidad proezas propias que ni siquiera el realismo mágico es capaz de imaginar».

Más sorpresa causó hacia el final de su discurso, cuando aseguraba que iba a luchar por la equidad y la educación y se acordó de García Lorca, el poeta asesinado en 1936 entre Víznar y Alfacar, en su natal provincia de Granada. Recordó entonces una parte de su célebre discurso 'Medio pan y un libro' que le dedicó a su pueblo de Fuente Vaqueros en la inauguración de la biblioteca municipal. «Hay que entregar un pan y un libro», citó libremente Duque, que aseguró que «no hay peor hambre del conocimiento que el que no puede ser saciado».

Federico García Lorca dijo en 1931 a sus convecinos: «Y sabed todos que yo inmediatamente hago su elogio como poeta y como hijo de él, porque en toda la Vega de Granada, y no es pasión, no hay otro pueblo más hermoso, ni más rico, ni con más capacidad emotiva que este pueblecito».