Un futuro abogado granadino que se curte en Estados Unidos: «La diferencia con la Universidad en España es abismal»

Pedro, en el campus universitario de Stetson. /
Pedro, en el campus universitario de Stetson.

Pedro, que con 20 años es alumno de una prestigiosa universidad de Florida, descubre la gran distancia entre los distintos métodos educativos de ambos países

Carlos Balboa
CARLOS BALBOAGranada

«La diferencia entre el sistema educativo aquí y en España es abismal». Apenas tres meses en Estados Unidos le han bastado a Pedro Aránguez para conocer de primera mano el fucionamiento académico norteamericano. Este granadino de 20 años se encuentra estudiando la Doble Titulación Internacional en Derecho Stetson University College of Law (junto con la UGR) en la ciudad de Gulfport, en Florida. Lo hace como merecedor de una prestigiosa beca que le permite disfrutar de una experiencia al alcance de muy pocos.

«Lo que en España tenemos a un precio simbólico, aquí cuesta prácticamente como un apartamento», explica Pedro, en referencia al precio de una matrícula universitaria. «Creo que en España no somos conscientes de esta realidad y no apreciamos suficientemente el impacto de la educación pública», agrega. En esta nueva situación, él confiesa estar encantado con este método de enseñanza. «Nos piden que hagamos lecturas previas, de modo que la teoría y los casos los llevamos estudiados antes de que empiece la clase. Y las clases no son una conferencia o una exposición de la teoría, sino que consisten en debate, preguntas, y profundizar en aspectos más complejos».

«Es raro que pasen 15 minutos de clase sin que los estudiantes intervengamos, expongamos nuestros argumentos, dudas, ideas, etc. Exige cierto esfuerzo, porque acabamos leyendo unas 200 páginas por semana, pero las clases se hacen mucho más amenas y se aprende mejor porque te obliga a razonar en vez de a memorizar»

Este granadino revela que «es raro que pasen 15 minutos de clase sin que los estudiantes intervengamos, expongamos nuestros argumentos, dudas, ideas, etc. Exige cierto esfuerzo, porque acabamos leyendo unas 200 páginas por semana, pero las clases se hacen mucho más amenas y se aprende mejor porque te obliga a razonar en vez de a memorizar». Pedro considera que «ese método perfectamente se podría implantar en la Universidad de Granada, pero los alumnos antes necesitamos concienciarnos de que no estamos en la Universidad para tener un título, sino para prepararnos para la vida profesional, y eso exige tener nivel y estar motivados. El sistema no funcionaría si antes de clase no se estudia la teoría«, precisa.

La interactividad entre alumnos es otra de las iniciativas que este joven aprecia bastante en Estados Unidos. «Hay un entramado de asociaciones muy activas y muy diversas», descubre. «La Facultad reserva una gran partida presupuestaria para esas asociaciones, y esos fondos son gestionados y adjudicados por los representantes de los alumnos. Las asociaciones redactan proyectos de actividades, que van a los representantes, quienes debatimos y votamos si aprobar la actividad y cuánto concederle. Este método permite que los alumnos aprendan a gestionar eventos y fondos, a contactar con conferenciantes, empresas y organizaciones para esos eventos, y además garantiza que las actividades van a ser cercanas a los intereses de los estudiantes», expresa.

Otra vida

¿Cómo es el día a día de un estudiante en esta pequeña ciudad en la costa del Golfo de México? «Intento compaginar las clases y el estudio con ir a la playa y disfrutar de la zona, que es preciosa», desvela el granadino, que añade también que «las clases son entre semana, y esos días al mediodía siempre hay diversas actividades. Los jueves por la noche solemos bajar a la bahía o al centro de la ciudad donde hay más ambiente».

«Puede parecer poco importante, pero realmente echo de menos poder pasear por Granada. Aquí las ciudades están diseñadas para los coches mucho más que para los peatones. Son pragmáticas, no bonitas»

Los pequeños placeres, en cambio, no lo son tanto en Estados Unidos, tal y como recuerda Pedro. «Puede parecer poco importante, pero realmente echo de menos poder pasear por Granada. Aquí las ciudades están diseñadas para los coches mucho más que para los peatones. Son pragmáticas, no bonitas. No son agradables de pasear, aunque aquí al menos tenemos la playa. Se tiende a concentrar grandes zonas residenciales, llenas de casas, y luego dedicar una o dos manzanas solo a tiendas y restaurantes, con aparcamientos gigantes. Para cualquier cosa hay que coger el coche», avisa.

Visión de país

Pedro también advierte de una cuestión nada baladí en estos tiempos, como es la problemática territorial, que en Estados Unidos no lo es tanto. «Nunca he estado en un país más patriótico que este. Aquí todo el mundo habla de la nación, de mejorarla, y de la Constitución, aunque cada uno interprete esto de distinta manera. Al mismo tiempo, hay una autonomía espectacular. Los Estados tienen muchas más facultades que el gobierno federal, e incluso diría que los condados de aquí ostentan más autonomía que nuestras provincias», asegura.

«Lo que es delito en un Estado, no lo es en el Estado vecino. En un lugar te condenan a pena de muerte, en otros la pena de muerte está prohibida. Me gustaría que el ejemplo americano nos haga reflexionar sobre cómo la centralización no es una solución mágica para lograr la unidad nacional»

«Como estudiante de Derecho», prosigue, «me sorprenden las enormes diferencias entre jurisdicciones. Lo que es delito en un Estado, no lo es en el Estado vecino. En un lugar te condenan a pena de muerte, en otros la pena de muerte está prohibida. Me gustaría que el ejemplo americano nos haga reflexionar sobre cómo la centralización no es una solución mágica para lograr la unidad nacional, así como una intensa descentralización tampoco desemboca automáticamente en el desapego por la nación», concluye.

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