Red Eléctrica invertirá 100 millones en la línea que reforzará el Valle de Lecrín, Granada y la Costa

La nueva línea de 200 kilovoltios llegará hasta la subestación del Fargue./JORGE PASTOR
La nueva línea de 200 kilovoltios llegará hasta la subestación del Fargue. / JORGE PASTOR

Llevará asociada una subestación en Salares que permitirá la instalación de plantas fotovoltaicas y parques eólicos en la zona

JORGE PASTORGRANADA

Al igual que sucede con las carreteras, las líneas eléctricas también se podrían clasificar, en función de su capacidad, en autopistas, autovías, nacionales, autonómicas, comarcales... Pues bien, en estos momentos Red Eléctrica de España (REE) tiene en marcha en Granada la construcción de una autopista, la de 400 kilovoltios entre Caparacena, Baza y La Ribina (Almería), y una autovía, la de 220 kilovoltios entre Benahadux (Almería), Salares y El Fargue. De la primera, que tendrá un coste de 160 millones de euros, se han escrito ríos de tinta y de la segunda, con una inversión de cien millones de euros, se ha contado. REE ha previsto para las próximas semanas un acto en la capital para dar a conocer sus inversiones en Granada, las más cuantiosas que tiene proyectadas en la comunidad andaluza, pero este periódico ha tenido acceso algunos datos relevantes de la segunda.

Se trata de una infraestructura clave para el sur provincial por tres motivos. Primero, porque garantiza la calidad y la seguridad del suministro en municipios que sufren cortes de fluido en el Valle de Lecrín y el área metropolitana. Segunda porque abre la puerta a la implantación de industrias con grandes requerimientos energéticos. Y tercero porque permitirá que se puedan evacuar más de 150 megavatios en renovables -aún no están hechos los estudios-, lo que posibilitará la instalación de parques eólicos y plantas fotovoltaicas.

Esta 'autovía eléctrica' comprende dos tramos. Entre Benahadux y Salares, y entre Salares y el Fargue. Ahí, en Saleres, se levantará una nueva subestación, ya que la de Órgiva no se puede ampliar -ambas estarán conectadas, en cualquier caso, para realizar lo que los técnicos llaman el 'mallado de red'-.

Inicio de obras en 2019

Aunque desde REE prefieren no aventurar fechas, la expectativa es que las obras comiencen en 2019 y que entre en servicio entre 2022 y 2023. Estamos hablando de unos cien kilómetros de tendido bordeando Sierra Nevada -sin entrar en ningún momento en terrenos protegidos del parque natural- más el complejo de Saleres. Aunque realmente los plazos y los posibles retrasos vendrán por lo que se demore toda la tramitación, que no es sencilla.

Según el director en Andalucía de REE, Miguel González, ahora mismo se está a la espera de recibir el informe de impacto ambiental favorable por parte de la Consejería -cuando se trata de líneas de 220 Kv las competencias son de la Junta de Andalucía y no del Estado, como sucede con la de 400 Kv-. González ha mostrado su confianza en que la resolución llegue pronto. Después vendrá la fase de exposición pública para que los afectados hagan alegaciones. Una vez obtenida la autorización administrativa, vendrá la declaración de utilidad pública, un trámite imprescindible para que REE pueda realizar expropiaciones en caso de que no se llegue a un entendimiento con los propietarios de terrenos. Estamos hablando de una línea considerada de interés general para la comunidad. Y por último quedaría la aprobación del proyecto. La pretensión de REE es que una vez finalizada esta ambiciosa actuación entre Granada y Almería, esta línea de 220 Kv continúe desde el Fargue hasta Los Montes de Málaga e incluso hasta Cádiz.

Una de las comarcas que se verán más beneficiadas es el Valle de Lecrín. Precisamente el pasado 11 de octubre REE presentó en Granada Lecrinnova, con una dotación presupuestaria de 700.000 euros desde ahora hasta el año 2020. Se trata de una iniciativa pionera en España que engloba un conjunto de actuaciones destinadas a favorecer el desarrollo de esta comarca de 22.500 habitantes gravemente afectada por el fenómeno del despoblamiento. Lecrinnova plantea un impulso integral, pero se centra en dos actividades productivas que se consideran estratégicas para el Valle de Lecrín, la industria alimentaria y el turismo mediante cursos, acciones concretas de orientación, cooperación y desarrollo de productos.

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