Un ejército de un millar de 'soldaditos' que sobrevive desde hace más de un siglo

Así es la colección de más de mil figuras de plomo del granadino Francisco Ocaña./ALFREDO AGUILAR
Así es la colección de más de mil figuras de plomo del granadino Francisco Ocaña. / ALFREDO AGUILAR

El granadino Francisco Ocaña colecciona figuras bélicas de plomo gracias a la compra-venta por Internet, y se dedica a restaurar muchas de estas joyas antiguas con la ayuda de su hija Mayte

DIEGO CALLEJÓN

Los clásicos 'soldaditos' de plomo fueron el regalo estrella de la Navidad de muchos de los niños que hoy peinan canas. En aquellos tiempos tan alejados de los juguetes que hablan, emiten luces o se manejan por Bluetooth, un sencillo batallón de miniaturas podía entretener a un pequeño durante una tarde entera. Con el tiempo, estas piezas se han ido destinando sobre todo al coleccionismo, y el granadino Francisco Ocaña (1960) es un buen ejemplo de este tipo de afición.

A sus 58 años, Francisco, que hasta hace poco trabajaba en una entidad financiera, dedica gran parte de su tiempo a comprar y vender figuras de plomo por Internet para ampliar su colección de más de un millar de ejemplares. «Soy un amante de los soldados de plomo antiguos, me encanta encontrar reliquias, restaurarlas y conservarlas», narra el granadino, quien asegura tener «unas 700 figuras» expuestas en las vitrinas de su casa y «más de 300» guardadas en cajas, «esperando a ser restauradas».

LA COLECCIÓN

Número de piezas
Más de 1.000
La más antigua
Un batallón que data del año 1905
Pieza más preciada
Las pertenecientes al ejército de Marruecos, especialmente las relacionadas con el Desastre de Annual

Entre sus mayores reliquias se encuentran algunos batallones que se remontan a principios del siglo XX. De esta forma, Francisco atesora figuras que datan de entre 1905 y 1910, y en su colección pueden irse encontrando ejércitos de diversas décadas hasta la de 1980. «A menudo doy con auténticas joyas que están muy deterioradas, ya que han pasado por mil manos, muchas de ellas de niños que los usaban para jugar», narra Francisco. Cuando halla alguna de estas figuras, el granadino se dedica a restaurarlas con la ayuda de su hija Mayte. «Me entretiene mucho encontrar piezas antiguas. Yo suelo encargarme de la labor de soldar y mi hija las pinta, ya que ella tiene más maña para eso», explica el coleccionista.

Del mismo modo, Francisco también cuenta que «ha arreglado varias estanterías» de su vivienda incluyéndoles iluminación, con el fin de lucir algunas de las piezas más valiosas de su colección. «Tengo varias vitrinas en el pasillo, el salón y otra sala, mi mujer dice que aquí no entra ni un batallón más», comenta Francisco entre risas.

De calle Elvira a Marruecos

La afición de Francisco por el coleccionismo de figuras bélicas de plomo comenzó por casualidad hace unos doce años.Según cuenta él mismo, se topó «por azar» con dos 'soldaditos' cuando estaba comprando muebles en una tienda de antigüedades de la granadina calle Elvira. Aquellas figuras le llamaron la atención y decidió comprarlas, iniciando una colección que le llevaría, años más tarde, a ser un usuario muy activo de 'Todocolección', la página web más conocida de este tipo de aficiones. «Casi el 99% de mi colección la he obtenido por Internet, el resto me ha llegado por amigos o conocidos que saben de mi afición y me dan algunas figuras», explica Ocaña.

En relación a la exclusividad de estas joyas bélicas antiguas, el coleccionista explica que «normalmente no tienen un precio muy elevado», aunque en ocasiones ha llegado a pagar «unos 100 euros» por algunas piezas poco frecuentes. «A veces también he pagado en torno a 200 euros por un gran lote para rescatar las piezas más valiosas y volver a vender el resto», asevera. Del mismo modo, cuenta que ha llegado a hacer negocio con algunas piezas que ha comprado, restaurado y vendido, como es el caso de un ejército carlista que obtuvo «por un precio barato» y al que dio salida «por una cifra espectacular».

Tal y como desvela Francisco, las personas que se dedican al coleccionismo de este tipo de figuras «aprenden a distinguir las piezas de verdadero valor con un simple vistazo», fijándose en detalles tales como «la forma o el acabado» de las mismas.

De entre sus joyas más queridas, Francisco destaca las pertenecientes al ejército de Marruecos, especialmente las relacionadas con el Desastre de Annual, por las que siente «un gusto personal y un gran cariño». Son estos precisamente los batallones a los que el coleccionista granadino da más mimo, restaurándolos y conservándolos con la ilusión de un niño por sus juguetes.