«Sin dinero y sin dientes», hablan las víctimas de iDental

Una de las afectadas por el fraude./ALFREDO AGUILAR
Una de las afectadas por el fraude. / ALFREDO AGUILAR

Los afectados por el cierre de la clínica explican sus problemas de salud por los tratamientos inacabados y las presiones que sufren por parte de las financieras

Rosa Soto
ROSA SOTOGRANADA

Dolores de cabeza, dificultades para masticar, imposibilidad de comer alimentos sólidos y depresión por la mala estética maxilofacial que a alguno le pone en peligro su trabajo de cara al público. Estos son sólo algunos de los problemas de salud que enumeran los afectados por el macrofraude de las clínicas iDental, que dejó sin tratamiento y con dificultades económicas a 335 personas en Granada de las más de 15.000 repartidas en once provincias.

A ello hay que sumar las presiones que sufren por parte de las financieras, que amenazan con incluirlos en la lista de morosos si no siguen pagando el tratamiento que quedó incompleto. Ante tal envergadura del caso, la Audiencia Nacional asumió a finales de julio la investigación, que cuenta con la asociación de consumidores FACUA como acusación particular y representa a 4.262 inscritos en su plataforma de afectados. IDEAL ha hablado con algunos de los granadinos víctima de esta estafa.

Pilar Ortega | Debe 6.000 euros

«A veces uso mascarilla para que no me vean sin dientes»

Pilar Ortega acudió a finales de 2016 a iDental atraída por las supuestas subvenciones en los tratamientos. El presupuesto total por ponerle ocho implantes (las cuatro piezas superiores y las cuatro inferiores) era de 23.600 euros, pero con un descuento de casi el 77% se quedó en 6.000 euros, que pidió a su banco de siempre, Caja Rural. Pagó inicialmente 4.000 euros, le retiraron sus piezas naturales y le pusieron los tornillos de los implantes, pero los problemas llegaron con la última parte del tratamiento: ponerle las coronas y pagar los 2.000 euros restantes, a 150 euros al mes. Empezaron a cancelarle citas de un mes para otro hasta que cerraron la clínica sin explicaciones.

Sigue sin dientes y sin opción a finalizar el tratamiento, el banco no le permite cancelar la deuda y acudir a un nuevo dentista supone un nuevo préstamo de entre 5.000 y 12.000 euros. «Sufro depresión desde entonces. Trabajo de cara al público y me da vergüenza abrir la boca porque me cuesta hablar. A veces, sobre todo al principio, llevaba mascarilla para que no me vieran sin dientes, pero después de un tiempo tuve que quitármela por mi trabajo y lo pasé fatal», relata. Luego añade: «No puedo pedir otro préstamo. Soy viuda y tengo que sacar adelante a mis dos hijas, por las que también pagué 1.000 euros para que les arreglaran los brackets y este tratamiento también está a medias. Si no pago me quitan la casa». Ortega también lamenta que los materiales que le implantaron son de «mala calidad» y se ve obligada a comer blando porque no puede masticar.

Esmeralda Fernández | Dejó de pagar

«Me han puesto en la lista de morosos por no pagar 1.800€»

Esmeralda Fernández se hizo una valoración de la boca a finales de 2017 y decidió ponerse cuatro implantes. El tratamiento con el precio reducido era de 3.000 euros, cantidad que pidió a la financiera EVO Finance. En febrero de este año le pusieron los tornillos y tras esta sesión empezaron también a anularle citas porque «faltaban médicos y la clínica estaba llena a rebosar de gente que esperaba su turno, siempre con retraso». Llegó el verano y antes de que iDental cerrara por sorpresa puso la denuncia a Consumo y solicitó su historial clínico al Colegio de Odontólogos. Presentó el informe a la financiera y dejó que pagar el tratamiento en junio. Le quedan por costear 1.800 euros que no piensa abonar porque el tratamiento está incompleto y desde Consumo le recordaron que los préstamos adscritos a un tratamiento se pueden cancelar si el tratamiento queda sin finalizar. «No entiendo por qué la financiera no cumple con su parte cuando he hecho todos los trámites legales. Estoy pendiente de la respuesta del Banco de España, que verifique si estoy en la lista de morosos, ya que EVO me envió el aviso por carta ordinaria, no certificada», explica. Si está en la lista, denunciará a la financiera. Fernández asegura que ha perdido casi diez kilos por los problemas bucales que presenta y por la presión psicológica que sufre y comenta que hasta que no finalice este proceso, no sabe si irá a otro dentista.

Genobeba Avilés | Pagó más intereses

«La financiera me ofrece ir a Dentix, pero es lo mismo»

Genobeba Avilés explica el drama que sufre su marido tras ser víctima de iDental. El caso sigue el mismo patrón que los dos testimonios previos. A su esposo le hicieron un presupuesto de 20.000 euros que quedó en 6.000 euros por la supuesta subvención para ponerle cuatro implantes arriba y otros cuatro abajo. Tras retirarle sus piezas naturales, ponerle los tornillos y unas piezas temporales, no dejaron de insistir desde la clínica en repetir las pruebas una y otra vez. «Al final le pusieron los implantes, pero eran de tan mala calidad que se partieron al mes. Mi marido ahora está sin dientes y encima pagamos casi 1.000 euros más de intereses que no venían bien señalados», denuncia.

Avilés siguió también todos los consejos de Facua para detener el pago del tratamiento inacabado, pero en este caso su financiera, también EVO, no ha dejado de cobrarles a pesar de contar con su informe clínico. «Seguimos pagando porque tenemos miedo de que nos metan en la lista de morosos. La financiera nos ofrece ir a Dentix, pero esta clínica es lo mismo que iDental, acumula muchas críticas», añade Avilés. Esta mujer asegura que no pide que le devuelvan el dinero, se conforma con que le arreglen la boca a su marido.

Alberto Martín, afectado.
Alberto Martín, afectado. / ALFREDO AGUILAR

Alberto Martín | Anuló el contrato

«Pasaban los meses y seguían sin traer las piezas necesarias»

Alberto Martín fue uno de los pocos que consiguió anular su contrato cuando la clínica todavía estaba activa el verano pasado. «Al principio todo iba bien. Cumplieron con todo hasta que me hicieron el primer implante. Como se inflamó, me hicieron esperar unos 20 días para ponerme los tres restantes, pero el periodo se alargó un mes y al mes no tenían las piezas. Pasaban los meses y seguían sin traer las piezas necesarias», relata Martín. Tras mucho tiempo de espera e insistir, consiguió reunirse con el responsable, quien trató de retenerle como cliente. No obstante, él se mantuvo firme y consiguió que le anularan el contrato, a pesar de que desde agosto de 2017 le siguieron pasando los recibos del tratamiento inacabado.

«Se ríen de las personas. No sabían llevar la clínica. Son unos sinvergüenzas», recalca Martín. Este hombre de 62 años reconoce que es algo más «afortunado» que otros, ya que en su caso «sólo» ha pagado 1.000 euros, correspondientes al primer implante, de los 3.000 euros de préstamo que solicitó a su entidad financiera.

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