Detenido un vecino del Sacromonte por tener un bar ilegal y romper la orden de alejamiento de su pareja

Vista de la instalación del bar ilegal que la Policía Local ha desmantelado en el Sacromonte./R. I.
Vista de la instalación del bar ilegal que la Policía Local ha desmantelado en el Sacromonte. / R. I.

La operación policial terminó con tres agentes lesionados y un intento de huida

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERA

La misión del día se presentaba sencilla. Tan solo había que subir al Sacromonte y, decreto del Ayuntamiento de Granada en mano, notificar al responsable de un bar ilegal en la Vereda de Enmedio que no tenía licencia para ejercer la actividad.

Lo que ocurrió desde el mismo momento en que los agentes de la Policía Local llamaron a la puerta es propio de un sainete triste del Sacromonte en el que se constata la existencia de ciudadanos a los que las normas establecidas, las legales y las de convivencia, les importan un bledo.

El decreto confiaba a los agentes un caso claro. Tenían que ordenar a esta persona que retirara todos los elementos que ocupaban la vía pública en un plazo máximo de 24 horas, sin perjuicio de la tramitación del expediente sancionador que en su caso proceda.

El decreto describe con detalle la actividad que realizaba este bar ilegal:«Ocupa la vía pública con mesas, sillas, bidones, un mostrador, una barbacoa y un bidón para asar patatas».

Además, en las inspecciones anteriores realizadas por la Policía Local se detectó que «no se trata de un establecimiento comercial sino de una vivienda», con las características propias de las viviendas del bario del Sacromonte.

A trompicones

Los tres agentes se presentaron en el domicilio del ahora detenido sobre las tres de la tarde del lunes 9 de julio. Los agentes saben que van a notificar un decreto de ocupación de vía pública por un bar ilegal. Pero hay otro asunto de importancia suma, que el ahora detenido «pudiera estar incumpliendo una orden de alejamiento». Entonces, los agentes llamaron a la puerta. Se abrió la puerta y apareció el ahora detenido completamente desnudo. Además, realmente exaltado, empezó a insultar a los agentes con todo tipo de insultos encadenados.

Todo iba a empeorar. En medio de tal escándalo, con un nivel de tensión palpable, «se asomó a la puerta de la vivienda –según dejan escritos los agentes en las diligencias del caso– , su pareja sentimental, de la que el presentado como detenido tiene vigente una orden de alejamiento dictada por el Juzgado de lo Penal número 6 de Granada, con fecha de firmeza de octubre de 2017 y por un periodo de dieciséis meses», por lo que estaba completamente vigente.

Los agentes trataron entonces calmar los ánimos, y el dueño del bar ilegal aprovechó para vestirse con un bañador. En ese momento se le notificó el decreto, que se negó a firmar. También se le informó de que se iba a proceder a su detención por el quebrantamiento de la orden de alejamiento.

Reaccionó como un resorte e intentó escapar. «En ese preciso instante intentó eludir la acción policial y se adentró en la vivienda», reflejan las diligencias. Uno de los agentes, apostado junto a la entrada de la vivienda, intentó evitarlo. Entonces, esta persona, en su intento de escapar, «acometió violentamente contra el agente, propinándole un fuerte empujón que ha hecho que caigan ambos rodando por las escaleras del patio del inmueble, ubicadas en la misma entrada».

Yprosigue el informe:«Que una vez en el suelo, al final de la escalera de varios peldaños, ha azuzado a un perro de raza peligrosa contra el agente, concretamente un pitbull hembra, y el resto de agentes que habían acudido rápidamente para ayudarle». Pero el informe recoge que no hubo «respuesta del perro».

Puñetazos y patadas

El detenido se resistió activamente y propinó todo tipo de golpes, patadas y puñetazos a los agentes, «que tuvieron que revolcarse en el suelo con el mismo para proceder a su detención, utilizando la fuerza mínima indispensable».

Fue esposado y se le informó que era detenido por romper la orden de alejamiento, a lo que se le sumaba por su comportamiento el delito de atentado a agente de la autoridad. Yencima, todavía tenía el decreto por mantener durante meses un bar ilegal.

El sainete no había terminado. Durante el traslado del detenido al vehículo policial, con los brazos engrilletados a la espalda, bajando por las veredas de la zona de las cuevas, concretamente en la calle Vereda Baja, intentó darse a la fuga, «cayendo al suelo de bruces, golpeándose contra el mismo, originándose las lesiones de las que ha sido asistido». Durante el traslado en el vehículo policial, «logró pasarse los grilletes de atrás a adelante», con lo que continuó con los insultos, los golpes y lo llenó todo de sangre. En la detención, los tres agentes, quedaron lesionados.

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