«Después del tumor pensé: '¿Qué hago con mi vida?' Y saqué la carrera de Medicina»

Pedro Jiménez, en las Urgencias de Traumatología, en el hospital en el que fue operado. /ALFREDO AGUILAR
Pedro Jiménez, en las Urgencias de Traumatología, en el hospital en el que fue operado. / ALFREDO AGUILAR

Ha acabado trabajando en las Urgencias del Hospital de Traumatología, el centro sanitario en el que fue intervenido Pedro Jiménez. Un químico y experto en ventas que se hizo médico tras superar una grave enfermedad

CARLOS MORÁN GRANADA.

Pedro Jiménez (Granada, 1977) tiene dos cosas en común con el doctor House: ambos son médicos y ambos padecen una cojera. Pero ahí se acaban las similitudes. «House es muy malafollá», se distancia Pedrito, que es como le llaman sus familiares y amigos, del carácter del cáustico galeno televisivo.

Pero también es verdad que la historia que hay detrás de la discapacidad de Pedro daría para el argumento de una temporada entera de House. Tras licenciarse en Químicas y obtener en máster en marketing y ventas, encontró un trabajo en una empresa constructora. Fue entonces cuando le descubrieron un tumor enorme en la médula que, a la postre, le regalaría una segunda vida. Antes tuvo que someterse a una intervención quirúrgica que se prolongó durante 18 horas en el Hospital de Traumatología de Granada. Después recibió varias sesiones de radiación en Madrid y sufrió una depresión. Pero su bajo estado de ánimo no le impidió matricularse en Medicina, terminar la carrera y acabar trabajando en las Urgencias de 'Trauma'.

Superen eso guionistas de House

Todo empezó con una lumbalgia, un dolor entre la última costilla y los riñones que no acababa de irse. «Fue en 2009. Me daban analgésicos, pero no mejoraba... hasta que me hicieron una resonancia magnética. Pararon mientras me la estaban haciendo y me pusieron contraste. Yo no era sanitario entonces, pero cuando paran una resonancia y te ponen una vía estaba claro que había una cosa que no estaba previsto. Le vi muy mala cara a la enfermera. Me dijo: 'No te preocupes, ahora hablará el médico contigo'. Pero cuando te dicen 'no te preocupes', ya empieza uno a preocuparse de verdad. Y me dijeron que tenía un tumor muy grande y que buscase un cirujano. Y ahí tu mundo se para. Pensaba: 'No me quiero morir, no me quiero morir...' Mi pareja y yo estábamos preparando la boda, pero también la paramos. Sigo con ella y tenemos una niña, pero no nos casamos».

«House es muy malafollá. Es un tipo muy distante con los pacientes. Yo soy todo lo contrario»

-El tumor estaba en la columna, una zona muy complicada.

-Lo sigo teniendo. Tengo que pasar revisiones cada seis meses. Era tan grande, catorce centímetros de tumor intramedular, que me operaron la parte que no tocaba la médula espinal y la otra no la operaron, porque cuando se toca la médula corres peligro de acabar en una silla de ruedas. Después de la cirugía, estuve quince días ingresado aquí en 'Trauma'. Salí del hospital con un andador y después pasé al bastón. Si te fijas mucho, me quedó una leve cojera. Tengo una discapacidad reconocida del 40%. Y al mes me vieron en Madrid para recibir radiación. Estuve mes y medio radiándome todos los días. Perdí el trabajo en la empresa constructora, y como no tenía cotizado el tiempo suficiente, no me quedó pensión. Y el médico de la Seguridad me dio el alta. Entonces pensé: '¿Y ahora qué hago con mi vida?'.

«Debo pasar revisiones cada seis meses y tengo reconocida una discapacidad del 40%»

-¿Y qué hizo?

-Un día, comiendo con mi Padre -el pintor Pedro Jiménez-, me dijo: 'Pedrito, ¿y no has pensado en hacer otra carrera? Podrías hacer Medicina, mira lo que has vivido'. Eso se me quedó ahí y cuando salieron en IDEAL los periodos de pre matriculación en la Universidad de Granada, me fui a la cola con mis papeles y eché la preinscripción en Medicina. Eso fue en 2011. Y el 3 de septiembre, a las dos de la mañana, me llegó un 'sms' que decía que me habían admitido en la Facultad de Medicina y que tenía dos días para formalizar la matrícula. Y saqué la carrera de Medicina en seis años. Me costó. Los dos primeros años fueron muy duros, porque no tenía el hábito de estudiar una carrera tan exigente.

-¿Quiso curar porque a usted le habían curado?

-Más que eso, lo que quería era ayudar a la gente. A mí me diagnosticaron un tumor intramedular cuando era un tío joven y la comunidad, en este caso, Andalucía, puso los mejores medios posibles para ayudarme. Y yo quería devolverle a la sociedad lo que había hecho por mí.

- Y acabó trabajando como galeno en el mismo hospital en el que le operaron. Imposible imaginar un desenlace mejor.

-Que acabase aquí en Traumatología fue casual, porque soy médico de urgencias. Estaba en atención primaria en los pueblos de la zona de Sierra Nevada y hacía guardias extrahospitalarias. Pero me llamaron de la bolsa de trabajo para cubrir un puesto aquí y volví como médico. Es verdad que los primeros días pensaba: 'Dónde estaba y dónde estoy'.

-Supongo que será consciente de que su historia es asombrosa.

-Mis amigos me decían: '¡Qué mérito!', pero nunca lo he visto como un mérito ni como algo extraordinario. Pero es verdad que es curioso. Estudiar Medicina ha sido la mejor terapia ocupacional que podía hacer. Yo estaba deprimido, pero cuando empecé a estudiar Medicina, remonté esa depresión. Me ayudó. Empatizas. Te pones en el lugar del paciente y el paciente lo valora. Laboralmente me encuentro mucho más feliz. Con los otros estudios, no me sentía realizado y ahora sí. Y no me considero un médico brillante. No soy una eminencia. Soy un médico humano y lo que intento todos los días es humanizar más esta profesión. La verdad es que no me tomo lo de ser médico como un trabajo: es una suerte. Ser médico después de haber sido paciente ha sido la suerte de mi vida.

-¿De qué le ha servido su experiencia como paciente a la hora de ejercer como médico?

- Te pones en el lugar del paciente y el paciente lo valora. Laboralmente me encuentro mucho más feliz. Con los otros estudios, no me sentía realizado y ahora sí. Y no me considero un médico brillante. No soy una eminencia. Soy un médico humano y lo que intento todos los días es humanizar más esta profesión. La verdad es que no me tomo lo de ser médico como un trabajo: es una suerte. Ser médico después de haber sido paciente ha sido la suerte de mi vida.

- Durante el tiempo que tuvo que caminar con bastón, su padre le decía que se parecía a House, ¿se parece a House?

-House es muy malafollá. Es un tío muy inteligente, pero muy distante con los pacientes. Yo soy todo lo contrario. Me gusta hablar con el paciente. A House solo me parezco en la cojera y en que somos médicos.

 

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