Los derechos destrozan la imagen del bádminton

Carolina Marín. /
Carolina Marín.

La retirada de España del Europeo mixto refleja el conflicto entre la federación y los jugadores, liderados por Carolina Marín, que se negaron a firmar el contrato de su cesión publicitaria

AMADOR GÓMEZMadrid

Ahora que el bádminton presume de una campeona del mundo como Carolina Marín y que disciplina tan minoritaria pretende potenciar el número de practicantes y expandirse en el mercado asiático, el dinero por los derechos de imagen ha provocado una guerra entre deportistas y dirigentes federativos que ya se ha saldado con la retirada de España del Europeo mixto por equipos que comenzó este miércoles en Bélgica. La Federación Española de Bádminton (FESBA) defiende que los representantes de los propios jugadores participaron en la elaboración de la nueva normativa sobre los derechos de imagen y publicidad y que se ha visto obligada a renunciar al Europeo después de que los deportistas se negasen a firmar el contrato de su cesión al organismo. Por su parte, Carolina Marín y sus compañeros se quejan, no sólo de un reparto desequilibrado de los derechos, sino también de falta de tiempo para aceptar o rechazar el acuerdo y de un presunto chantaje por parte del organismo federativo ante el que no han cedido la campeona mundial y el resto de seleccionados.

En el conflicto tendrá que mediar el viernes el Consejo Superior de Deportes (CSD). La Administración siempre ha puesto como modelo a seguir a la FESBA, hasta este desencuentro económico también elogiada por Carolina Marín y sus compañeros, con excepciones como la del mejor jugador español en categoría masculina, Pablo Abián, «fastidiado» por la retirada del equipo español del Europeo para el que no fue seleccionado pese a ser el número 48 del mundo. Durante la última reunión celebrada el pasado viernes ya se produjo un importante enfrentamiento verbal entre los deportistas y la FESBA y, pese a que los jugadores lamentan supuestas presiones federativas, según ha desvelado El Confidencial, el desencuentro «se desbloqueará en breve», aventura el representante de Carolina Marín, Gonzalo Iglesias, que reconoce que «se ha pecado un poco de inexperiencia por todas las partes».

Según la normativa de régimen interno de la FESBA referente a la comisión de captación de recursos propios, al organismo que preside David Cabello le correspondería el 80% del dinero procedente de publicidad general de patrocinadores privados, y tan sólo el 20% «a la persona o equipo que realice la captación». Como consecuencia del acuerdo alcanzado el pasado 30 de diciembre en la sede del CSD, Carolina Marín llegaría a percibir el 35% de cualquier contrato de patrocinio para el uniforme, además de un 20% en financiación de concentración, mientras que a la FESBA le correspondería el 45%, unas cifras que en principio fueron aceptadas por la campeona del mundo y de Europa y por sus compañeros al considerarse entonces aceptables.

«La federación propuso un 70% para ella y un 30 para los deportistas. Se empezó con algo más lógico, 55-45, y que la federación se lleve un 45% ya es mucho», estima el presidente de la Asociación de Deportistas Españoles, Cayetano Martínez de Irujo, que critica la «inaceptable decisión» federativa y también estará presente el viernes en una reunión en la que se intentará llegar a un acuerdo entre las partes en conflicto. Aunque el trasfondo de la guerra es monetario, también se pone en entredicho la premura de tiempo, ya que la normativa entró en vigor el 1 de enero, a menos de mes y medio de la disputa del Europeo mixto que se ha quedado sin representación española. La FESBA reconoce que ha podido equivocarse con el corto período de tiempo establecido para que los deportistas aceptasen o no la cesión de los derechos de imagen, pero insiste en que siempre ha intentado un acercamiento con los deportistas y son éstos, que demuestran unidad frente a las instituciones, los que aún no han trasladado sus quejas ni los motivos de su disconformidad.

«En la reunión del 6 de febrero con los jugadores se les brindó la oportunidad de que explicaran en qué aspectos de la normativa no estaban de acuerdo. En el transcurso de la misma ninguno de los mismos hicieron referencia a estar en desacuerdo con el texto en sí. Uno de los deportistas manifiesta que el problema no radicaba en la normativa en sí, sino en las formas o procedimiento que se ha utilizado para trasladarles la cuestión aludiendo a la celeridad que exige el próximo campeonato (Europeo de Bélgica). Otro de los deportistas manifestó que no puede decir en qué no está de acuerdo pues necesita más tiempo para leerla con detenimiento. Por ello fue que se les emplazó a comunicar los puntos en desacuerdo, no existiendo (al menos hasta el martes) respuesta alguna por los deportistas», justifica la FESBA.