«No se le puede pedir nada más a la vida»

Las jugadoras españolas celebran la plata, pese a la derrota ante Estados Unidos. /
Las jugadoras españolas celebran la plata, pese a la derrota ante Estados Unidos.

Las emocionadas subcampeonas olímpicas esperan que la gesta «sea el primer paso para el futuro y para impulsar el baloncesto femenino»

AMADOR GÓMEZMadrid

Mientras el seleccionador nacional, Lucas Mondelo, decía encontrarse «con un sentimiendo de orgullo y de paz, en un estado de felicidad confusa», las emocionadas subcampeonas olímpicas coincidían en reconocer que «esta plata sabe a oro» y aún no se creían su gesta. Las jugadoras de España insistían en la histórica relevancia de tal éxito, el que debe abrir la puerta definitiva al baloncesto femenino para relanzarlo aún más y seguir soñando con hazañas de mayor calibre.

«El sueño es ir a unos Juegos Olímpicos y después subir a un podio. No se le puede pedir nada más a la vida», exclamaba la capitana de la selección, Laia Palau, que anunciaba que, para celebrarlo, iban «a pasar muchas cosas, dentro y fuera de la Villa».

«Nos vamos a tirar a la piscina, seguro. Es un sueño cumplido. Es una pasada», reconocía Laia Palau, que no pensaba quitarse la medalla del cuello «en toda la semana». «Yo voy a dormir con la medalla unas cuantas noches y me iré a la NBA con la plata colgaba también», aseguraba Marta Xargay.

«No voy a decir cómo lo vamos a celebrar. Los planes improvisados son los mejores», añadía Anna Cruz, para quien «este equipo se lo merece todo». «Esta medalla es algo histórico y refleja muchísimo trabajo detrás, pero no sólo de esta selección, sino de muchísimos años. Refleja un gran trabajo de jugadoras y técnicos. Es una motivación más para seguir luchando», apuntaba Alba Torrens.

«Esta medalla es preciosa, pesa un montón y es histórica. No me la voy a quitar en toda la semana», afirmó la veterana Laia Palau, que apareció radiante en la zona mixta, dando gritos, aunque ya más reflexiva apuntó lo que más deseaba que aportase esta plata al baloncesto femenino español. «Espero que muchas niñas y mujeres quieran seguir en la lucha y nos apoyemos. Esta medalla es de todos. Espero que sea el primer paso para el futuro y que impulse el baloncesto femenino», apuntó la capitana de España.

«Es una pasada», coincidía Marta Xargay. «Después del trabajo de cuatro años tenemos la recompensa. Esto es trabajo colectivo e individual», añadió la jugadora catalana. «Esta medalla tiene que servir para seguir mirando hacia adelante, avanzando, apoyando el baloncesto femenino y seguir luchando y soñando», proclamaba Alba Torrens.

«El secreto es trabajar»

La palabra «trabajo» se repetía en la zona mixta del Arena Carioca 1 por parte de práctimente todas las jugadoras de Lucas Mondelo. «Hemos trabajado muchísimo. El secreto es trabajar. Tenemos mucha garra y hemos sudado la gota gorda en estos Juegos», comentó Anna Cruz, la autora de la memorable canasta sobre la bocina ante Turquía en cuartos. «Eso ya es historia. Me han dicho muchas veces que la vea repetida, pero a mí, sobre todo, me gusta ver la reacción de la gente», desveló la también campeona de la WNBA.

Entre tanta euforia, Lucas Mondelo destacó las dos barreras con las que se encuentra el baloncesto femenino en España. «Hay un buen trabajo de clubes y federaciones, de las territoriales y de la FEB, pero el fútbol se lleva todos los recursos y también hay que conseguir sacar algunas pívots grandes, para asustar a alguien». Sus jugadoras también soñaban en esos momentos con que España llegue a derrotar algún día a las invencibles estadounidenses.

«Hemos hecho historia. Este equipo ha jugado la final del Mundial y la olímpica dos años después, lo que habla de la grandeza de estas chicas, con un equipo que tiene recorrido, aunque Estados Unidos va un paso por delante, sobre todo físico», apuntó Mondelo. «Como ellas dicen, son las mejores de las terrestres», se enorgullecía el nuevo presidente de la FEB, Jorge Garbajosa, después de que José Luis Sáez, como miembro de la FIBA, entregase en el podio a las jugadoras españolas un regalos, tras recibir sus respectivas medallas.