El legado de Kipchoge se alargó

Eliud Kipchoge./
Eliud Kipchoge.

@ArturoCasadoAld es atleta, entrenador y fue campeón de Europa de 1.500 metros en 2010

ARTURO CASADO

Todavía recuerdo con mucha emoción aquella final del Campeonato del Mundo de París en el año 2003. El mejor Hicham El Guerrouj acababa de vencer en un durísimo 1500 metros al frances Medhi Baala. Y el mejor Bekele hacía lo propio en el 10000 metros con la leyenda Gebrselassie. El duelo en el 5000 metros se presentaba apasionante entre estos dos astros. Sin embargo, contra todo pronóstico, después de una carrera agónica en su totalidad, un desconocido keniano llamado Eliud Kipchoge conseguía arrebatarles el oro en los últimos metros dejando boquiabierto al mundo entero.

Posteriormente, Kipchoge ha tenido una carrera llena de éxitos en la pista con medallas olímpicas y mundiales. Pero nunca llegó a ganar el oro olímpico. Cuando parecía que se acababa su carrera deportiva, siguiendo los pasos de la mayoría de sus compatriotas, en el año 2013, decidió probar suerte en la maratón. Sorpendentemente, descubrió que esta prueba se le daba incluso mejor que las pruebas de pista. Desde que empezó a competir ha ganado casi todas las maratones de mayor nivel mundial en las que ha participado. Su mayor logro hasta Río fue el de vencer este año en la maratón de Londres y quedarse a tan solo 8 segundos del record del mundo con una marca estelar de 2 horas, 3 minutos y 5 segundos.

Por lo tanto, partía en Río en la condición de favorito y ejerció como tal. En un día lluvioso, desapacible y con un nivel muy alto de humedad, la carrera salió a un ritmo moderado. Pasaron la media maratón en poco menos de la hora y los 6 minutos y Kipchoge se mostraba impasible. También corrían muy cómodos el estadounidense Galen Rupp y el etíope Lilesa.

Sin embargo, Kipchoge se cansó de este ritmo trotón y decidió aplicar su ley a partir del kilómetro 30. Literalmente destrozó a sus rivales con un parcial de 29 minutos y 8 segundos en estos 10 kilómetros. Se hizo una primera criba en la que quedaron los tres atletas citados. Pero tampoco pudieron seguir este ritmo endiablado y el primero que se quedó fue el americano Rupp entrenado por Alberto Salazar, que ya fuera quinto en el 10000 metros. También descolgó al etíope Lilesa para hacerse con el anhelado oro olímpico que consagraba una carrera deportiva perfecta.

Los españoles Carles Castillejo (que se retiraba del alto rendimiento en esta carrera) y Jesús España acababan en un 49º y 65º puesto respectivamente.