«And de winner is»

El entrenador de Aniuar Geduev increpa al árbitro. /
El entrenador de Aniuar Geduev increpa al árbitro.

Jon Iriberri es biomecánico

JON IRIBERRI

Dice el axioma que cuando en el análisis post partido (léase competición) no se habla del arbitro es que su papel ha sido bueno. Y cuando se hace es generalmente para recordar o subrayar algún fallo. He hecho un rápido repaso al programa de los Juegos fijándome en aquellos deportes donde las decisiones arbitrales pueden afectar gravemente el resultado. Por supuesto, no hay excepción a esta norma, el colegiado o colegiada siempre pueden influir en cierta medida en el resultado, pero mi bombilla se encendió viendo una competición de estos Juegos donde, en espera del dictamen arbitral del resultado, los expertos daban por ganador al deportista A y resultó vencedor el B. ¿Hasta qué punto hay subjetividad en sus decisiones? Y dentro de esa subjetividad ¿hasta dónde puede considerarse un error aleatorio o una maniobra voluntaria? Si no quieren sentirse tristes, les recomiendo dejen la lectura en este párrafo.

Muchas de las decisiones que se toman basándose fundamentalmente en el ojo humano son básicamente interpretaciones de la realidad. Las decisiones de los árbitros son difícilmente apelables y esto no está exento de polémica, sobre todo cuando crees que tus intereses han sido cercenados por una decisión incorrecta. Yo me planteo hasta qué punto los árbitros quieren ser ayudados por la tecnología para que sus decisiones carezcan de subjetividad y sea una maquina la que decida o al menos apoye en la decisión. ¿Alguien se imagina un partido de Basket donde el marcador lo lleve de memoria el arbitro? ¿Y una línea de llegada de atletismo sin cámaras de alta velocidad? Pues hay deportes que creo que están así de desasistidos y paradójicamente solo el que no obtiene el resultado que quiere eleva una protesta. A veces incluso ni eso, como en el ejemplo que dio origen a esta columna. He realizado una pequeña pesquisa que me ha entristecido enormemente. En la mayoría, mis averiguaciones acerca de intentos de implementar tecnología para asistir a las decisiones estas han sido rechazadas o dificultadas. Por los propios entes beneficiarios de las mismas. Varias federaciones internacionales y sus comités arbitrales determinan que es mejor el ojo humano que la tecnología. Veo cierto lobby en eso. Podríamos medir con relativa simpleza y precisión , por poner ejemplos, si el marchador hace vuelo en su apoyo o no. Si el luchador golpea con la intensidad necesaria y si alcanza su objetivo. Si el atleta realiza dos giros o dos y medio y a qué velocidad los hace si de ello dependiera el resultado. Sin embargo, no se hace y lo que es peor, la actitud al parecer es negacionista respecto a a este extremo. ¿Será que los que dirigen a los jueces consideran que esto les quita autonomía? ¿No se fían de la tecnología? ¿Es mejor que los resultados sean intervenibles por alguna razón?

Pese a que es un tema terriblemente polémico y enjuiciable, el deporte en general y sus estamentos en particular deben un baño de transparencia a sus aficionados. Básicamente porque lo que nos encontramos desafortunadamente con frecuencia detrás de las opacas organizaciones que lo gestionan no son precisamente jardines de rosas. Deseo que el mundo de las apuestas online abra una nueva espita en este asunto. De este modo imagino que quizás aquellos deportes que no gocen de transparencia delante del espectador serán marginados por el gran público en las apuestas, siendo estas una fuente de ingresos emergente y con un gran recorrido en el deporte. Los apostadores pagan y van a pagar en mayor medida con el paso del tiempo la preparación de los deportistas. Me pregunto si a estos mecenas involuntarios les importará la claridad del resultado en cada deporte o si, por el contrario, prefieren que el crupier pueda decidir dónde va la bola cada vez. No descarto ninguna de las dos opciones, al fin y al cabo hay quien utiliza la polémica como materia prima y esto bien pudiera ser considerado una actitud de reciclaje y sostenibilidad.