Los héroes paralímpicos de Río ya están en casa

Familiares, amigos y miembros de distintos colectivos, junto a los deportistas en el aeropuerto de Granada.  /
Familiares, amigos y miembros de distintos colectivos, junto a los deportistas en el aeropuerto de Granada.

Una comitiva de amigos y familiares recibe a Miguel Rodríguez, Manuel Martín y José Manuel Ruiz a su llegada al aeropuerto de Granada

CÉSAR GUISADOgranada

Las 'peques' no paran de corretear junto a la mampara que anuncia la zona de llegadas. Esperan impacientes, sujetando con las manos una bandera de España en la que se puede leer: 'Papá, Campeón'. Pasadas las nueve de la noche de ayer se abrieron las puertas de la terminal para que Miguel, Manuel y José Manuel recibieran el aplauso de sus amigos y familiares. «¡Sí, sí, sí, la plata ya está aquí!», jaleaban.

También de los deportistas del movimiento Granada Paralímpica, de La Ciudad Accesible y representación institucional, mediante la delegada de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, Mariela Fernández.

Los paralímpicos granadinos por fin han llegado a casa. Lo hicieron en el vuelo que los trajo desde Madrid, donde también los recibieron como auténticos héroes. Cuentan entre abrazos a los hijos y a los padres que no podían creer cuando la Policía Nacional los escoltó a través de la M-30 a su llegada a la capital. «Me ha sorprendido. En España nos han recibido como a las más grandes autoridades», acierta a describir el palista Miguel Rodríguez.

Manuel Martín, que llega acompañado por su entrenador, intercambia un gesto de cariño con sus padres, quienes han venido a recibirlo. «Me llevo muchas cosas buenas de Río, aunque ahora dedicaré unos días para reflexionar sobre el futuro más inmediato», asevera, entre un anárquico revuelo de besos, abrazos y parabienes.

Las pequeñas Adriana y Jimena no tardan un segundo en colgarse del cuello de papá para estrujarlo. No lo van a dejar marchar en un tiempo. Reluce al pecho la medalla de plata ganada en la final por equipos. José Manuel Ruiz, guarda todavía ese gesto impertérrito con el que ganó al chino Lin Ma para allanar el camino de una final casi ganada. Se ha acostumbrado a los focos.

Con el trabajo hecho

Se confiesa cansado, pero «feliz» por estar en casa «con el trabajo bien hecho, por fortuna, ya que hemos visto que compañeros del equipo paralímpico, de gran calidad, no han tenido la suerte de conseguir una medalla, así que un motivo más para la alegría y la satisfacción», expresa.

No es para menos. Ruiz, guarda ahora mil vivencias, anécdotas y enseñanzas que transmitir. Las primeras, seguro que las recibirán sus alumnos en el Colegio María Zambrano. «Estoy seguro que con las tecnologías que manejan, de lo deportivo estarán ya enterados, pero sí que me traigo algunas historias que quiero contarles, experiencias personales de las que pueden aprender», advierte.

Los granadinos pisan su tierra después de una protocolaria jornada en Madrid. La parada era obligada ya que el equipo paralímpico español debía cumplir con la palabra dada. Con el agradecimiento a las empresas que han puesto su granito de arena durante estos cuatro años de lucha para que los deportistas que han representado a España hayan podido entrenar y competir como profesionales. No ha sido fácil. Deportista paralímpico y profesional son dos conceptos que rara vez caminan de la mano. Pocos son los afortunados.

Cuenta José Manuel Ruiz, el ya eterno abanderado de Río 2016, que toda la expedición ha llegado a casa «ilusionada» con el saldo de las 31 medallas. «Estamos muy contentos y felices de poder compartir todo esto; primero con los patrocinadores, a quienes hemos visitado para agradecer el apoyo que nos ha permitido entrenar en las mejores condiciones posibles y competir en los Juegos, como ha sido. Y después con mi gente, con mi familia, mi mujer y mis hijas. Y también con los más allegados, como el Diario IDEAL que nos ha apoyado desde el principio, así como la iniciativa Granada Paralímpica, el Ayuntamiento de Guadix, Diputación de Granada o la Junta de Andalucía», afirma.

Nuevos patrocinadores

Días para dejar la pala encima de la mesa y dedicar un tiempo a la familia y por supuesto al trabajo en el María Zambrano, donde sus alumnos lo esperan ya con ganas de recibir esas mil historias sobre Río. Pero también días para esa otra labor a la que inexorablemente deben dedicarse estos deportistas: encontrar a sus nuevos patrocinadores.

«Ahora nos esperan una serie de actos y seguiremos buscando a quien quiera apostar por mí y por los valores que pueda transmitir de superación, compromiso e igualdad», dice el de Guadix, advirtiendo que «ya he empezado el camino hacia Tokio, así que buscamos a la gente que nos pueda ayudar a llegar a las próximas olimpiadas de la mejor forma posible».