Denuncian a un vecino del Albaicín por acumular basura sin control en su casa

Acceso a la vivienda de un vecino que acumula basura y enseres sin parar./Pepe Marín
Acceso a la vivienda de un vecino que acumula basura y enseres sin parar. / Pepe Marín

En apenas dos años esta vivienda se ha convertido en un foco de incendios, insalubridad y mala imagen para una de las zonas más turísticas

Sergio González Hueso
SERGIO GONZÁLEZ HUESOGRANADA

La «basura se desborda» en una de las plazas más coquetas del Albaicín. Lo cuenta Valeriano, un vecino y propietario que lleva dos años en mitad de una batalla legal, por el momento inútil, cuyo objetivo no es otro que acabar con una situación «triste y desagradable» que está sufriendo en sus carnes por partida doble. El germen -nunca mejor dicho- de sus problemas habita en el portal de al lado. Justo pegado a su casa y a su negocio. Su vecino es un hombre de unos 60 años que no para de acumular basura y enseres en su domicilio sin ningún control. Su situación es insostenible. Hay tantos desperdicios allí que ya son visibles desde la calle. Y no es una cualquiera, pues se encuentra en pleno corazón del barrio del Albaicín. A escasos metros de uno de los miradores más populares de Granada, lugar de peregrinación masiva de visitantes.

Son centenares los turistas que caminan por este lugar cada día. «En ninguna ciudad importante del mundo se permitiría esta situación», denuncia este hombre, que no sabe el dinero que le está costando tener prácticamente que convivir con una persona que padece un evidente síndrome de Diógenes. La situación tiene como punto de arranque el día en el que este hombre se quedó solo para vivir en su domicilio. A partir de ahí todo han sido problemas para el vecindario, que habla de incendios, plagas de insectos y ratas y hasta de intentos de ocupación de una casa que está «fuera de control».

Valeriano es propietario de una famosa cafetería ubicada en este lugar, y asegura que ya existen zonas de la vivienda de su vecino en la que ni siquiera su propietario puede acceder. «En algunos puntos la montaña de desechos puede medir hasta un metro de altura», señala el denunciante, quien lleva unos dos años en contacto casi continuo con la administración sin que por el momento haya obtenido una respuesta a la altura de su solicitud.

En este tiempo -explican tanto él como otros vecinos- la vivienda ha sido foco de dos incendios (por suerte sin heridos) en el que se requirió la presencia de los Bomberos; de continuos episodios de insalubridad o de incidentes dramáticos como un intento de asalto con agresión incluida. El suceso lo conoce todo el mundo allí. Los testigos relatan que la semana pasada unos chavales al ver el aspecto exterior de la vivienda entraron en ella para okuparla creyendo que estaba abandonada. Pero de repente vieron que la casa no estaba vacía, que allí estaba su propietario, a quien no dudaron en pegarle una paliza que a punto estuvo de costarle un disgusto serio. Esta ha sido la enésima gota que ha colmado el vaso.

La situación es «insufrible» para esta persona como para sus vecinos, claman en este lugar, desde donde solicitan a las administraciones que se hagan responsables de lo que está pasando. Son dos años ya en los que esta persona está sufriendo las consecuencias de su cada vez más precaria salud. Valeriano no entiende cómo las instituciones no han tomado ya la iniciativa en un problema que para más inri redunda negativamente en la imagen de Granada.

«Casi no hay turista que no pase por aquí y no pregunte que qué pasa en esa casa que algunos hasta fotografían», cuenta el vecino del otro lado de un portal que ya se conoce en «medio mundo» a través de las denuncias de internautas sorprendidos.

«Necesita ayuda»

Al margen del daño que se le hace a la imagen de la ciudad, lo que realmente preocupa en esta zona es el estado de salud de este hombre y la forma en la que vive. «Está como un animal», lamentan. Desde el Consistorio confirman que este hombre vive una realidad difícil de asumir. Además de que su casa se ha convertido en una suerte de vertedero a la vista de todo el mundo, en ella tampoco hay suministro de luz ni de agua. Lo certifica a IDEAL una administración que niega que se haya cruzado de brazos ante esta cruda realidad.

Según indicaron fuentes municipales, han sido varios los intentos que por parte de los servicios sociales se han llevado a cabo para atender a esta persona. «El problema es que siempre se ha negado a recibir cualquier tipo de ayuda y así es muy complicado prestarle la asistencia que necesita», explican. La intención del Consistorio es girarle en los próximos días una notificación instándole a que limpie su casa, en caso de no tener contestación por su parte en un plazo de cinco días, el escrito se remitirá al juzgado para que autorice entrar en esta propiedad privada para limpiarlo todo.

«¿Pero y después qué?», se preguntan en el barrio, conscientes de que en pocos días volverá la basura. De momento, desde la asociación de vecinos del Albayzín volverán a intentar que se valore a este vecino. Presentarán para ello un escrito con el fin de que los Servicios Sociales actúen «ya» y pongan coto a este drama tristemente «inasumible».