Los 'vagamundos' de Sergio Larrain

Los 'vagamundos' de Sergio Larrain

El Centro Guerrero expone desde este jueves más de un centenar de imágenes del artista chileno, retratos en los que desvela su profunda conciencia social y su interés por los más desfavorecidos

PABLO RODRÍGUEZ

Para que las imágenes latan con la fuerza que lo hacen las fotografías de Sergio Larrain (Santiago de Chile, 1931) no basta con la fortuna por más que el autor lo repitiera una y otra vez. Solo alguien con la determinación, la paciencia y el talento suficiente podría aguardar al instante preciso en que la belleza, como un actor de teatro, se hace presente en la escena. Eso es lo que desprenden -belleza congelada y dolorosa- las tomas del chileno que el Centro Guerrero expone desde este jueves como parte de la muestra 'Vagabundeos' con la que inicia el curso expositivo 2016.

Son más de un centenar de imágenes las que se exponen. En ellas, Sergio Larrain muestra su interés por la realidad ajena a los focos, esa vida difícil de los que nada tienen en los distritos más depauperados de la Sudamérica de mediados del siglo pasado. Las fotografías muestran un Chile alejado de la opulencia que vendía al exterior. Vagabundos, niños abandonados y prostitutas de Santiago de Chile o Valparaíso son los protagonistas de unas tomas que rescatan los gestos, los rostros y la respiración de los invisibles. Con ellos, con los que nada podían porque nada tenían, muestra el autor un vínculo especial, una actitud que se refleja en espléndidos esbozos que retratan la difícil cotidianidad de las clases más bajas.

No son las únicas tomas que siguen esta línea. Larrain también muestra en las fotografías interés por ese Perú superviviente a la destrucción colonial. Bailes antiguos, costumbres aún mantenidas con vida aparecen en imágenes tomadas en diferentes puntos del país durante los años 60, una vez que el autor abandona la célebre casa Mágnum donde trabajó junto al monumental Cartier-Bresson y para la que cubrió eventos tan significativos como las bodas del Sha de Persia.

Una vida única

Tal y como explican los organizadores de la exposición, el discurrir vital de Sergio Larrain es uno de los más significativos y originales de los grandes fotógrafos del siglo XX. Nacido en una de las familias más pudientes de Santiago de Chile, su pasión por la imagen detenida le alcanzó a finales de la década de los 40 durante un viaje por los Estados Unidos, donde se hace con su primera cámara. La fotografía se revela a él en los escenarios más alejados de su patria y es entonces cuando comienza una carrera que le llevará a exponer por primera vez en 1958.

Fotografía

Exposición 'Vagabundeos', de Sergio Larrain.
Lugar Centro Guerrero, Granada.
Fecha Hasta el 27 de marzo.

El trabajo, muy celebrado, le permitió ser becado en Londres, donde empieza a dejar patentes su interés por las capas de la población más desfavorecidas. Surgen así, como se puede ver en la exposición, imágenes en las que los protagonistas son mujeres trabajadoras, limpiadoras de los suburbios que aguardan durante horas, con gesto derrotado, en las estaciones. Su regreso a Chile le sirve para internarse cada vez más en ese universo de pobreza que se extendía por su país más allá de los circuitos turísticos. Niños abandonados, perros callejeros, vagabundos sin arte ni oficio toman para siempre sus fotografías y muestran lo real de su conciencia social. Estas imágenes le abrieron después, ya a comienzos de los 60, las puertas de la Agencia Mágnum, un lugar privilegiado que le permitirá vivir en primera persona uno de los momentos de oro del fotoperiodismo.

Hastiado de la exigencia del medio, regresa a Chile donde se concentra en sus proyectos personales. En 1966 publica uno de sus trabajos cumbres, un libro de imágenes en el que los retratos aparecen acompañados de textos de Pablo Neruda. La vinculación con el poeta continuará, años después, en sus series sobre el puerto de Valparaíso o de los desfavorecidos de los barrios de Santiago de Chile.

Rescate

Su alejamiento del ruido mediático le llevó a caer en el olvido. Solo el interés de Agnès Sire, una de las personalidades más relevantes de Magnum a comienzos de los 80, le sacó de su encierro. A través de ella sus fotografías volvieron a ver la luz en libros como 'Londres' o exposiciones como la protagonizada por el autor en el IVAM, en 1999, que le devolvieron a la primera fila mundial.

Ahora, casi cuatro años después de su muerte, Granada recupera las imágenes de uno de los fotógrafos fundamentales; un Sergio Larrain determinante, paciente y talentoso que sigue señalándolo con el dedo lo verdaderamente importante: la belleza, la justicia y la vida.