La Virgen de los Dolores desata la pasión en las calles de Almuñécar

La Virgen de los Dolores ha salido a las nueve de la noche de la Encarnación. /Javier Yáñez
La Virgen de los Dolores ha salido a las nueve de la noche de la Encarnación. / Javier Yáñez

La imagen más antigua y venerada de la localidad costera ha salido a las nueve de la noche la parroquia de la Encarnación con un cortejo superior a 700 personas

JAVIER YÁÑEZ

Los niños que salían de penitentes son ahora hombres que portan el trono. Y eso se siente. Se percibe en la forma de llevar en volandas lo que realmente llevan dentro, se vislumbra en la solemnidad de sus mantillas y también en lo recio del cortejo.

La última procesión en salir este Jueves Santo es también, muy probablemente, la imagen más venerada del municipio junto a la patrona. Cerca de las nueve de la noche la Dolores ha abandonado la Parroquia de Encarnación entre aplausos del gentío que se agolpaba en el atrio de la iglesia.

Los cambios también se han dejado notar en esta cofradía. «No nos gustan las excentricidades», comenta el hermano mayor, Rafael Manzano, consciente de la solemnidad de su paso. Eso sí, este año estrena candelabros de cola y el Viernes Santo durante El Paso, la virgen estrenará una nueva saya donada por una familia de Almuñécar.

La salida es un momento tenso ya que apenas tienen un margen de dos centímetros entre la puerta de la iglesia y el trono. Momentos que se viven con el pueblo, como el aplauso generalizado al pasar por tribuna o el encierro, especialmente emotivo y caluroso.

Alrededor de 170 horquilleros pasean a la Virgen de los Dolores durante las cinco horas que dura su estación de penitencia. Los 90 integrantes de la banda municipal de Ogíjares le han puesto música al desfile.

Los 400 penitentes y las más de 160 mantillas inundan literalmente de devoción el callejero sexitano que, por su historia y tradición, forman una sinergia perfecta cuando pasa el trono de la Dolores.

La historia de la Cofradía

Aunque se fundó en 1954 no fue hasta el año siguiente cuando se aprobaron los primeros estatutos, siendo el Arzobispo de Granada García de Castro. Su historia se sitúa, según los datos, en el 21 de diciembre de 1619, cuando partió un barco de la Armada desde la bahía de Cádiz hacia las Filipinas. Según rezan los archivos, se levantó un recio viento de poniente, lo que llevó a la embarcación cerca del Estrecho de Gibraltar. Días después, el 8 de enero de 1620, la nave llegó a la playa de Almuñécar. Ese mismo día comenzaron a sacar de La Antigua, el barco encallado, la artillería, las anclas y todo lo salvable. Al poco tiempo, Martín de Salazar, contando y vedor de la Armada, acudió desde Málaga para recaudar la Hacienda Real. Casi todo fue reembarcado en naves de la Armada, sin embargo, dejaron abandonadas un par de cajones que contenían dos imágenes: la Dolores y el Nazareno.

Cuenta la leyenda que cuando pretendían sacar esas imágenes del pueblo en otro barco, la mar se volvía bravía y no había manera de sacarlas. Siglos después, durante la Guerra Civil, se quemaron prácticamente todas las imágenes, menos la Virgen de los Dolores. Una mujer, poniendo su vida en peligro, se metió en la iglesia y consiguió salvar lo que quedaba de la Dolores: la cabeza y las manos.