Los vecinos de Torrenueva declaran otra vez la guerra a la invasión de sombrillas en primera línea

Un centenar de sombrillas desplegadas en la playa de Torrenueva a primera hora de la mañana./Javier Martín
Un centenar de sombrillas desplegadas en la playa de Torrenueva a primera hora de la mañana. / Javier Martín

Piden un bando similar al de Almuñécar que confisque parasoles y acabe con la práctica de reservar sitio para que reine la paz entre los usuarios

PILAR GARCÍA-TREVIJANOTorrenueva

La tregua entre bañistas y 'plantadores de sombrillas' ha durado dos veranos en las playas de Granada. En la costa granadina quien madruga se asegura un buen sitio en la playa. El reloj marca las nueve y una legión de parasoles, hasta 100 pudo contabilizar este periódico, esperan en primera línea de playa a que sus dueños regresen. Los usuarios llegan, clavan la sombrilla, alinean las hamacas y se van. La orilla está minada de bártulos que mantienen la posición de sus propietarios, mientras estos disfrutan despreocupados de otras actividades o recuperan horas de sueño a pierna suelta con el conocimiento de que llegarán a Torrenueva y triunfarán sin tener que buscar hueco en la arena.

El ejército de parasoles resulta incómodo para los bañistas que acuden a la playa y se encuentran con las hamacas y sombrillas atrincheradas junto al mar. Esquivan la línea de frente para darse un chapuzón en el agua. «Cada mañana lo mismo. Los señores mayores despliegan sus cosas y se vuelven a casa para venir cuando les apetece. No es justo que los otros vecinos que vienen a bañarse tengan que acomodarse en los pocos huecos que dejan en la arena. La playa es de todos y los plantadores de sombrilla no están haciendo un buen uso del espacio», lamenta Ángeles, vecina de Málaga que acude cada verano a Torrenueva para visitar a su marido que trabaja en el municipio. «Deberían retirar las sombrillas y meterlas en un cubo de basura», dice enfierecida.

«Cada mañana lo mismo. Los señores mayores despliegan sus cosas y se vuelven a casa para venir cuando les apetece. No es justo que los otros vecinos que vienen a bañarse tengan que acomodarse en los pocos huecos que dejan en la arena» Ángeles, vecina de Málaga que acude cada verano a Torrenueva

La historia es más vieja que el sol. La tradición pesa y el Ayuntamiento de Torrenueva Costa ha venido sufriendo este tipo de prácticas, a la que es difícil dar solución, desde hace muchos años. Las rencillas entre los que acaparan la arena y vecinos se calmaron a partir de 2016, al menos hasta ahora. La aglomeración que acumula Torrenueva, uno de los municipios que ven triplicado su población en los meses de verano pasando de 2.500 habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística a 32.000 de acuerdo con la corporación municipal, hace que el tumulto sea más visible en sus playas, sobre todo en la zona del Peñón, y que la convivencia no sea del todo pacífica. Algunos no se amedrentan ante las reserva de espacio público, rompen filas y retiran los palos incrustados en la arena. «Llegué a las once de la mañana y después de un buen rato, aparté las cosas y plantifiqué mi toalla. Eché el día en la playa y el dueño apareció a las 17.00 horas para decirme que por qué había retirado su sombrilla. Discutimos, pero no me moví», explica María José, vecina de Torrenueva, contenta tras haberse mantenido en sus trece. «Otros veranos hemos presentado quejas en el Ayuntamiento. Va siendo hora de que se empiece a retirar sombrillas o se elabore un bando como en Almuñécar. Ahorraría muchos malentendidos», sentenció. Por su parte, Marta, jienense madre de tres niñas, confiesa que desde que empezó sus vacaciones se reserva su hueco en la playa. «No había sitio con tanta sombrilla a las 11 y era imposible vigilar a los niños en el agua, así que empecé a hacerlo», explicó. Algunos chiringuiteros se sumaron ayer al grito popular de los vecinos contra las sombrillas. «No es normal que yo abra el local a las 7 y haya sombrillas en la arena. Me perjudica porque no me alquilan tumbonas», aseguró.

En el recién estrenado Ayuntamiento aún no han desarrollado una normativa de playas propia que complemente a la Ley de Costas. Levantar la sombrilla tiene su complicación, se necesita agentes y un depósito. El mismo problema que tiene Torrenueva lo comparten otras zonas como Motril o Almuñécar. La localidad sexitana con su ya tradicional bando de sombrillas ha conseguido prácticamente erradicar el problema, mientras que el nuevo concejal de Turismo de Motril, José Lemos, advirtió en julio que endurecerá la ordenanzas para evitar la reserva el espacio y limitar que las carpas obstaculicen el acceso a bañistas.

El bando de Almuñécar pone fin a la pugna por la reserva de espacios

El Ayuntamiento de Almuñécar- La Herradura emite cada verano su tradicional bando de sombrillas para evitar la reserva de espacio en la arena y se ha sumado al nuevo decálogo del buen uso de las playas para reforzar la convivencia que puso en marcha la asociación de chiringuitos este año. La paz reina en la localidad sexitana desde que el Consistorio empezara a confiscar parasoles y ahora son sólo unos cuantos osados los que se atreven a reservar el espacio. El bando de Almuñécar se puso en marcha en 2004, pero ha empezado a dar sus frutos estos últimos veranos, después de que el Ayuntamiento se relajara durante 2006 en su aplicación y los vecinos trasladaron su malestar por la flexibilización del de la disposición. Almuñécar publica de costumbre cada verano el 'bando de las sombrillas' y realiza una tarea informativa intensa. El bando en vigor prohibe abandonar los enseres en la playa y los agentes locales retiran al comienzo de la temporada las sombrillas para que sirva de advertencia. Ahora en las playas de Velilla o San Cristóbal los usuarios tienen más facilidad para encontrar sitio en la arena.