El héroe de Velilla que rescató a dos ancianos que se ahogaban en la playa

Antonio Olmos usó una canoa para llegar hasta su barco y rescatar a los bañistas / JAVIER MARTÍN

Cogió su canoa para llegar hasta el barco fondeado con el que salvó a los bañistas

Rebeca Alcántara
REBECA ALCÁNTARAMotril

Antonio Olmos no se lo pensó dos veces cuando el martes, alrededor de la una de la tarde, uno de los jóvenes que trabajan en su negocio de Windsurf en Velilla le pidió ayuda para rescatar a una pareja de mayores que se estaban ahogando. Necesitaban un barco para llegar hasta ellos. El suyo estaba fondeado. Pero cogió una de sus canoas y salió a por él, a pesar de que el mar estaba complicado. «En esos momentos no piensas en el riesgo. Sólo en que hay personas que te necesitan», señala.

Los dos ancianos, mientras tanto, se sostenían como podían agarrados a una barquilla de goma que les habían lanzado y rodeados por varios surfistas que no los dejaron solos en ningún momento, hasta que Antonio pudo llegar.

Este héroe por un día (en realidad lo ha sido por muchos días) tuvo dificultades para llegar al barco y cuando inició la travesía para alcanzar a esta pareja en peligro, el motor le falló porque con los nervios no lo había revisado de forma adeucada. «Corres riesgos, eso está claro», afirma.

Cuando llegó hasta el punto en el que estaban las dos personas, consiguió subirlas al barco. No estaban heridos, pero sí en estado de shock. «Yo intentaba charlar con ellos, pero no eran capaces de hablar. Estaban en shock», rememora Antonio, que explica que en la orilla ya estaban esperando su llegada efectivos de la Guardia Civil y una ambulancia para dar asistencia sanitaria a lo rescatados.

La historia tuvo final feliz. Pero no era la primera vez que Antonio Collado se lanzaba al mar para rescatar a alguien. «Tendría que cambiar de profesión. En vez de a las actividades náuticas, debería dedicarme al socorrismo», bromea.

Y es que no es la primera, pero tampoco la segunda, ni la tercera, ni la cuarta vez que se ha enfrentado a una situación de este tipo.

Ha rescatado a varias personas que practicaban windsurf en una jornada de mala mar y que no podían salir por sí solos debido a las olas. También le pasó con otro hombre mayor que se metió a nadar y después era incapaz de regresar a la orilla, y con una mujer con la que s encontró con una situación idéntica.

De todos, el más complicado que recuerda fue un rescate en la Punta de la Mona, hasta donde también llegó con su embarcación, en una jornada en la que no parecía una buena idea ponerse a navegar. Apesar de que sabía que habría dificultades, igual que ocurrió este martes, no dudó en adentrarse en el mar y llegar con mucho esfuerzo hasta la persona que se estaba ahogando. Logró salvarlo.

Antonio conoce bien el mar, lleva media vida pegado a él, y eso le ha ayudado cada vez que se ha visto en circunstancias de este tipo. Aún así, es consciente de que hay peligro.

«En ese momento solo piensas en salvar una vida y no en el riesgos que vas a correr. Si lo pensaras, seguramente no te atreverías», asegura.

Tiene claro que, de momento, seguirá acudiendo siempre que haya una voz de alarma. Y confía en que como el martes, el final siempre sea feliz.