El Puerto de Motril consigue que se cambie el barco de Melilla para frenar la sangría de pasajeros

El barco que cubre ahora la ruta Motril-Melilla, con capacidad para 350 pasajeros. /Javier Martín
El barco que cubre ahora la ruta Motril-Melilla, con capacidad para 350 pasajeros. / Javier Martín

Gracias a la presión del puerto la naviera FRS cambiará el ferry que ha causado una caída del 66% los pasajeros por su lentitud

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETEMOTRIL

Durante más de seis años los melillenses han viajado a Motril en un barco que era, algo así, como el 'Ferrari' de los ferrys. El Volcán de Tinamar, operado por la naviera canaria Armas, tenía capacidad para 1.700 pasajeros, comodidades como una piscina para hacer más entretenido el viaje y una velocidad que le permitía alcanzar en apenas cuatro horas y media su destino, lo que convirtió Motril en la opción más competitiva y la consolidó como la favorita de los melillenses para viajar a la península, por delante de Almería y Málaga. El barco movía más de 300.000 pasajeros anuales y alrededor de la línea se generaba, según un estudio de la UGR, un volumen de negocio de 27,6 millones de euros.

Pero el pasado mes de mayo, la conexión Motril-Melilla recibía un golpe directo a su línea de flotación, con consecuencias desastrosas para el puerto granadino.

La naviera canaria Armas compró la compañía Transmediterránea y para autorizar esa operación millonaria la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) le imponía condiciones como la cesión de tráficos a una tercera naviera para evitar que acaparase el negocio de los tráficos entre Melilla y la Península.

El objetivo era así impedir que con la compra de Trasmediterránea, que opera entre otras las líneas que conectan Almería y Málaga con Melilla, Armas se quedase como operador dominante en distintos mercados como el de las comunicaciones de Melilla con la Península.

El cambio de operador supuso cambiar el 'Ferrari' de la línea Motril-Melilla por un utilitario. Desde el pasado mes de julio, la conexión marítima entre Granada y la Ciudad Autónoma está operada por la naviera FRS que está utilizando un ferry también de Armas, el Volcán de Tauce, pero muy distinto al anterior. Es un barco de carga adaptado con capacidad para 350 pasajeros, sin camarotes y con un gran handicap: es mucho más lento, hasta el punto de que el viaje se alarga por encima de las seis horas.

Desplome

Un mal cambio que ha tenido las consecuencias que se temía el puerto granadino: un desplome de pasajeros. Los datos del primer mes de la Operación Paso del Estrecho encienden todas las alarmas. La conexión Motril-Melilla ha movido 11.835 pasajeros frente a los 34.622 del mismo periodo del año anterior. Una caída del 65,8%, mientras que las líneas de Málaga y Almería crecen un 52,8 y un 30,6% en el mismo periodo.

O lo que es lo mismo, 22.787 pasajeros de Melilla que en julio del año pasado se sacaron el billete con destino Motril, este año se han buscado otras opciones para viajar a la península. Una sangría que la Autoridad Portuaria de Motril se ha empeñado en frenar. De la indignación por la decisión de la CNMV han pasado a la acción.

David contra Goliat

El puerto buscó a los mejores mejores abogados especialistas en la materia, puso a trabajar a sus técnicos y ha librado una batalla que, a priori, parecía perdida ante el dictamen inamovible de Competencia. Sin embargo, esta vez, «David ha ganado a Goliat», en palabras del presidente del puerto granadino, Francisco Álvarez de la Chica.

«Era una injusticia tremenda y hemos conseguido revertirla». La presión del Puerto de Motril ha logrado que la naviera Armas solicite una modificación de las condiciones en las que se cedía la línea a FRS y que la CNMC avale este cambio.

Básicamente el cambio pasa por la sustitución del barco actual de 350 pasajeros por uno que tenga prestaciones similares al anterior, con más capacidad y prestaciones para los pasajeros y una velocidad más alta que garantice la competitividad de la línea Motril-Melilla.

La clave

La negociación se ha llevado de manera confidencial y ha sido «larga y difícil». Una 'partida de póquer' en la que el Puerto ha encontrado un as en la manga que mejoraba su capacidad de negociación. En la Autoridad Portuaria se percataron de que el dictamen de Competencia fijaba que el operador FRS tenía que operar en la terminal que el puerto tiene concedida en exclusiva a Armas, que también opera la línea Nador- Motril. Para poder ceder a FRS el uso de esa terminal, Armas necesitaba que el Puerto autorizara el cambio.

Órdago

Esto es, Armas no podía 'realquilar' su terminal a un tercero sin permiso del dueño. Y la contraprestación para dar ese permiso es que la Autoridad Portuaria ha exigido un barco mejor y más rápido. «Como presidente no iba a llevar al Consejo de administración una decisión lesiva para el puerto, no iba a autorizar este cambio hasta que se produjera una corrección y una mejor del servicio que prestamos a los ciudadanos de Melilla», resume Álvarez de la Chica.

El órdago le ha salido bien al puerto granadino y se traducirá en un cambio del ferry que opera la línea Motril-Melilla en un plazo máximo de cinco meses, según recogen el nuevo documento que Armas ha presentado a la CNMC.

Por lo pronto el verano y la 'Operación Paso del Estrecho 2018' ya no va a haber quien la remonte en el puerto granadino, pero una vez se lleve a cabo el cambio de ferry, en Motril confían en reflotar la línea de Melilla, que piensan seguir defendiendo con uñas y dientes.

El pecado original

El presidente de la Autoridad Portuaria recuerda que «el pecado original» del puerto granadino es que no cuenta con la declaración de interés general por parte del Estado, lo que la deja en una situación de desigualdad y debilidad con respecto a Almería o Málaga.

«Por eso nos pasan estas cosas, se ha tocado al puerto de Motril porque no había ningún poder público que lo defendiera», protesta Álvarez de la Chica, que recuerda que para la CNMC la línea más fácil de modificar, en este sentido, era Motril.

Por eso, opina que la batalla pendiente del puerto es acabar con esa discriminación que supone que Málaga y Almería sigan compitiendo con ayudas públicas millonarias, lo que deja discriminada a la conexión marítima granadina.

«Con tres operadores es poco justificable que pueda haber líneas de interés público. Si las hay, Motril tiene que estar dentro de ellas y sino, que no haya para nadie», sentencia Álvarez de la Chica.

En este sentido, apunta que el dictamen de Competencia, lesivo por el cambio del barco, sí que ha tenido una parte positiva para el Puerto.

«Por primera vez admite que los tráficos entre Melilla y la península son un mercado único y por eso toma decisiones para que no se lo quede un solo operador. Es lo contrario que nos decía el Gobierno del PP. Este dictamen nos va a dar la capacidad de demostrar que nos han causado un daño que podría llevar a indemnizaciones». Y advierte: «Estamos dispuestos a llegar hasta Bruselas para demostrar que durante estos años ha habido un trato desleal en la competencia».