Motril entierra a cinco náufragos de una patera en la mayor oleada de su historia

El Ayuntamiento de Motril organizó ayer el entierro de los cinco inmigrantes./MARÍA ESCÁMEZ
El Ayuntamiento de Motril organizó ayer el entierro de los cinco inmigrantes. / MARÍA ESCÁMEZ

En el puerto de Motril conviven ahora dos centros de acogida que han llegado a albergar hasta 350 inmigrantes a la vez

LAURA UBAGOMotril

Se llama Carmen, es enfermera de Cruz Roja y desde que era una niña supo que trabajaría junto a los más vulnerables. En la noche del lunes se topó con la dureza de su vocación. Al puerto de Motril llegaron 102 inmigrantes vivos y cinco fallecidos, que fueron descargados del barco de Salvamento Marítimo en unos momentos amargos. En la cola donde se mira el estado de salud de los ocupantes de las pateras alguien lloraba.

«No teníamos consuelo para una mujer que había visto a su mejor amiga morir en el mar», cuenta Carmen emocionada. La del lunes fue una patera especial. En ella viajaban la vida y la muerte y en su desembarco pesaba el silencio incómodo de la desgracia.

2004
En este año Motril recibió su primera oleada de pateras. El puerto motrileño acogió a 2.859 personas.
2017
Fue el primer récord de la inmigración en Motril con 3.838 personas rescatadas a lo largo de todo el año.
2018
Ya se han recibido a 5.300 inmigrantes y eso que esta cuenta es solo hasta este mes de septiembre (ayer). Ya se han acogido 1.500 personas más que en todo 2017.

«Llegaron muertos de frío, con la mirada perdida y estrés pos traumático... no quisimos preguntarles mucho... no era momento para hablar, así que les dijimos: venga, daros una ducha, que esto ya ha pasado», recuerda Carmen, que insiste en la necesidad de que se conozca el drama de los que huyen de su país a través del mar.

El fallecimiento de estos cinco inmigrantes que murieron intentando alcanzar la costa motrileña se ha producido dentro de la mayor oleada de pateras de la historia de Motril. Las cifras se han disparado por completo y ante cada nueva llegada se diseña un dispositivo nuevo para dar respuesta.

«Llegaron muertos de frío, con la mirada perdida... no quisimos preguntarles mucho»

Ayer, por primera vez, el puerto de Motril llegó a acoger hasta 350 inmigrantes a la vez. Cien en el Cate antiguo de la patera de los fallecidos y 241 en el centro de acogida nuevo, en el campamento que se ha montado para dar respuesta a esta situación de emergencia. Los inmigrantes que han estado en las tiendas de campaña se marcharon ayer en autobuses arropados por Cruz Roja a centros de distintos puntos del país.

Y allí se quedaron los fallecidos a los que Motril dio sepultura en un entierro íntimo, en el que se intentó dar calor a los que habían pasado tanto frío en el mar. Motril asiste a la mayor oleada de pateras de su historia. Durante los más de 20 años que el puerto motrileño lleva recibiendo inmigrantes, las cifras jamás se habían acercado a los 5.300 que han llegado a lo largo de este año, solo hasta este mes de septiembre. En todo 2017 llegaron 3.800 inmigrantes -1.500 personas menos que ahora- y ya parecía una cifra llamativa. Los datos actuales han pulverizado todas las previsiones.

Las 3.800 personas de 2017 ya batieron la marca récord de llegadas de inmigrantes al puerto de Motril que ha vuelto a superarse con creces y eso que aún no ha terminado el año.

Nuevo Cate

Ayer por la mañana, la subdelegada del Gobierno, Inmaculada López Calahorro estuvo visitando las instalaciones del nuevo Cate instalado por la UME en unos aparcamientos del Puerto. Estuvo acompañada por representantes de la Policía Nacional, Guardia Civil y el presidente de Cruz Roja en Motril, Gerardo Esteva, que explicaba el dispositivo de estos días satisfecho por el trabajo de los miembros de esta oenegé.

La subdelegada del Gobierno en Granada se mostró emocionada al hablar de los cinco fallecidos en la patera y de crueldad de encontrar la muerte en el mar. «Estamos haciendo todos los esfuerzos para que esto vaya lo mejor posible», señaló resaltando las virtudes de la nueva zona de acogida de inmigrantes donde pueden estar «más libres» ya que antes estaban «encerrados» en un pequeño cubículo, en el 'viejo' Cate, que tuvo que reabrirse en la noche del lunes para acoger a los cien supervivientes del naufragio.

Siguiendo con el protocolo judicial el Ayuntamiento de Motril organizó ayer por la tarde un entierro para los cuatro hombres y la mujer que perdieron la vida cuando se hundió la patera y cayeron todos lo inmigrantes al agua, al sur de la isla de Alborán, en su intento por alcanzar la costa motrileña. Además enterraron a otro inmigrante que apareció muerto en aguas de Alborán a finales de agosto.

«Se merecen un entierro digno porque salieron de su tierra buscando un futuro mejor y ahora puede que ni sus familias sepan que han fallecido», indicó ayer bastante afectado el concejal responsable del cementerio, Miguel Ángel Muñoz, que acudió al sepelio, acompañado de más ediles, en un gesto personal de acompañar a esas personas que se quedarán enterradas en Motril y que ya -desgraciadamente- son pasado, cuando lo que querían era futuro. Uno mejor.

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