La granadina que pasó de bailar en su salón, en babuchas, a hacerlo con Alejandro Sanz ante 55.000 personas

Sara Sánchez, con Alejandro Sanz, cuando fue a ensayar a su finca de Extremadura. / IDEAL

Sara Sánchez, de solo 14 años, colgó en Instagram un vídeo bailando una canción del artista y éste le invitó a actuar en su mega concierto de Madrid

Laura Ubago
LAURA UBAGOMotril

Sara Sánchez, motrileña de 14 años, ha pasado de bailar en su salón, en babuchas, a hacerlo en el concierto de Alejandro Sanz en Madrid, ante 55.000 personas. La historia tiene su origen en el talento, en el esfuerzo y también en el típico golpe de suerte que sigues sin creer después de haberlo vivido.

Sara es bailaora. Estudia para serlo y bebió en la cuna del talento de su madre, también bailaora y de su padre, que era rockero y después fue cantaor. Con 8 años, Juan Farruquito la vio en un curso en Granada, en la escuela de Manolete, y les dijo a la familia que lo de la niña, «no era normal». La niña, que ahora tiene 14 años, se lo curra. Por la mañana va al instituto en Motril, come en el coche y pasa todas las tardes estudiando Danza flamenca en el Conservatorio de Granada. «Le decimos que por nuestra parte no tiene ninguna presión, pero es ella la que quiere. Me sorprende su madurez», explica su padre Chema Sánchez, que cuenta que también suben a Madrid, al menos una vez al mes, porque Sara está becada en la escuela Amor de Dios, que es donde se han formado los grandes.

La madre de Sara, Inma Rico, es fan incondicional de Alejandro Sanz. «Mis peleas con ella han sido siempre porque tenía el cuarto lleno de póster de él y mía, ni una foto de carné», bromea Chema y Sarita, también había adquirido ese gusto por el maestro. Por eso, el mismo día que salió 'El Disco', pararon en el Nevada, en ese trayecto Granada-Motril y lo compraron.

Fue el 12 de abril. Al llegar a casa, Sara se calzó las babuchas y se puso a bailar improvisadamente 'Te canto un son', que habla de Cádiz y de La Habana. Su padre la grabó y ella lo subió. Alejandro Sanz, rápidamente, colgó el vídeo de Sara en su perfil de Instagram y puso: «llegando a Andalucía me baila la lágrima al borde del alma... Cai, Alcalá de los Gazules, Sara y Andalucía». Ese vídeo casero en el que la babucha termina volando por los aires, acababa de cambiar la vida de Sarita. Comenzaba su periplo desde Motril al Wanda Metropolitano.

Las llamadas empezaron a llegar al móvil de Chema. Lo hizo el mánager del artista y lo hizo El Carpeta (de la reconocida familia de Los Farrucos), que también bailó esa canción en el concierto de Alejandro Sanz. «No nos lo podíamos creer. Alejandro es maestro del flamenco y maestro de todo. Su arte te embolica y Sara iba a bailar en su concierto», expresa Chema Sánchez, emocionado.

La cita era el 13 de mayo en la finca 'secreta' de Extremadura donde el artista prepara sus giras y sus mega conciertos. La familia de Sara esperaba en el coche, muy nerviosos, las instrucciones para llegar a este lugar que casi no aparece en los mapas. «Cuando llegamos fue increíble. Parecíamos su familia. Le dio un abrazo a la niña y le dijo 'Sarita, tenía muchas ganas de conocerte'», explica el padre de esta motrileña que cuenta cómo fue la sensación de ensayar allí, de que Alejandro la viese bailar y de pensar que estaba preparando un espectáculo para 55.000 personas. De su salón de Motril al estadio del Atlético de Madrid, pasando solo por un vídeo de Instagram.

Y llegó el 15 de junio, el día de los sueños de Sara. Cuando llegó a los camerinos observó que el suyo, estaba al lado del de Pablo Alborán y que estaba allí codeándose con Dani Martín o Sara Baras. Todos ensayaban y ella estaba allí con sus nervios y sus 14 años, metida en uno de los macro conciertos que han hecho historia en el país.

Sonó 'Te canto un son' y Sara, la motrileña, salió con su vestido rojo a exponerle su arte a taconazos a Alejandro Sanz. «Dice que no se dio cuenta de que había público, que ella bailaba para él, mirándole y dando todo lo que tiene», cuenta el orgulloso padre que no para de ver el vídeo resumen del concierto en el que el artista también ha subido un trocito del arte de Sara. Después del concierto, Alejandro, la abrazó y le dijo que le había encantado.

También, cuando regresaron a Motril, el personal de Alejandro Sanz insistió en que el artista estaba muy agradecido a «su Sarita» y a su baile en el concierto. Sara sigue con su instituto, con su Conservatorio y dejándose la piel en cada baile. Con su arte innato y sus horas de esfuerzo y ahora, en la memoria, ese baile ante 55.000 personas que comenzó en babuchas y terminó tocando el cielo del éxito junto al cantante español más grande de todos los tiempos.