Carchuna-Calahonda, el pueblo que lucha por serlo

Concepción Abarca rodeada de papeles, con los que lleva años luchando. :/JAVIER MARTÍN
Concepción Abarca rodeada de papeles, con los que lleva años luchando. : / JAVIER MARTÍN

Este anejo motrileño se plantea impugnar las 'independencias' del resto de municipios de Granada si la Junta no revisa la suya | A Carchuna-Calahonda le han dicho que no a la segregación y a Torrenueva que sí

Laura Ubago
LAURA UBAGOMOTRIL

Se da la paradoja de que, estando más cerca de Motril (municipio matriz de ambos) a Torrenueva la Junta le ha concedido la 'independencia' y a Carchuna-Calahonda, no, por colindar con tierras motrileñas. Este resumen tiene muchos matices pero en esencia es así y el enfado de la presidenta del Llano, que sigue siendo ELA –entidad local autónoma– es monumental.

Concepción Abarca no deja la lucha porque siente que su pueblo lo es y quiere que lo sea sobre el papel. Ya le dijeron un 'no' rotundo a la segregación. De hecho se fue a los tribunales y tampoco consiguió nada y ahora quiere que revisen su expediente porque no puede entender que sus vecinos sean un municipio y ella tenga que seguir dependiendo de Motril.

Si Carchuna-Calahonda fuese un pueblo podrían recaudar sus propios impuestos y dependiendo de Motril éste se los recoge y le da una cifra estipulada en un convenio. La clave de esta aparente desigualdad es que ambos territorios solicitaron la independencia acogiéndose a leyes diferentes. Torrenueva, a una más moderna y por tanto más relajada, a tenor de lo que esgrimen los decretos que condensan el resultado final de la segregación.

«A Torrenueva les dicen que ellos se sienten pueblo y que la carretera es mala y el autobús pasa poco... pues tan poco como pasa por Carchuna-Calahonda porque es el mismo», expresa Concepción Abarca indignada.

Al principio, pensó en respetar la independencia de sus vecinos pero, viendo que «no han sido solidarios», no le queda más remedio que usar todas las armas, según explica la presidenta del Llano.

Concepción Abarca dice que «lo siente mucho» por los demás pero que si la Junta no revisa su expediente de segregación –aún están a tiempo– «impugnará» las últimas independencias que se han dado en la provincia de Granada como la de Valderrubio, Dehesas Viejas, Domingo Pérez o Torrenueva (se la concedieron en octubre), pedirá que miren con lupa las que por plazo tenga capacidad para ello.

«No es justo que aleguen mi cercanía con Motril cuando hay informes que sí dicen que estamos a más de 5.000 metros... también tenemos informes económicos positivos de que sí seríamos viables como pueblo pero nada... se ha cometido una gran injusticia con nosotros, temen que nos podamos unir a otro municipio pero eso es imposible porque nos lo impide una montaña... ese es nuestro límite», señala Abarca.

La nueva ley le dice a los anejos que para ser pueblos tienen que tener 5.000 habitantes por lo que Carchuna-Calahonda no podría acogerse a esa normativa (tiene 3.800).

«Que nos revisen el expediente, sí podemos ser un pueblo, tenemos riqueza, empresas...», aporta Concepción Abarca.

De quien primero tiene queja Carchuna-Calahonda es de Motril. «No nos han apoyado, no les interesa que seamos independientes, pero les pido a todos, incluida la alcaldesa Flor Almón, que me acompañen a la Junta, a Sevilla, a pedir la segregación de mi pueblo», exclama la presidenta del Llano.

Los que sí han presentado una moción al pleno es el PP motrileño que pide a la Junta la revisión de la segregación de Carchuna-Calahonda tras conocer las de otros anejos como Torrenueva. «Se está provocando un agravio comparativo, y una vulneración de los derechos de los ciudadanos en detrimento de los más modestos», expresan los populares.

Además piden al Ayuntamiento de Motril que hasta que el Llano no sea pueblo firmen el convenio que les permita recaudar sus tributos.

«Estoy enrabietada, no me puedo explicar esta injusticia»

La presidenta del Llano, Concepción Abarca, no puede ocultar sus sentimientos de impotencia ante esta situación. «Estoy enrabietada... lo siento por Torrenueva, pero no me puedo explicar esta injusticia», cuenta.

Abarca comenzó hace años la lucha por la independencia de su pueblo y tan solo ha recibido 'noes'. Y quiere una oportunidad de que se le valore las cuestiones por las que sí podría ser un pueblo. «En las razones económicas dice que Torrenueva tiene agricultura... más tengo yo y no me han dejado ser un pueblo», dice con extrañeza.

 

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