El campamento del puerto vuelve a ser una piscina

Las calles entre las tiendas también estaban repletas de agua. /IDEAL
Las calles entre las tiendas también estaban repletas de agua. / IDEAL

Las lluvias inundaron por segunda vez las tiendas de acogida de inmigrantes, como hace un mes

REBECA ALCÁNTARA MOTRIL.

El campamento de inmigrantes del puerto vuelve a inundarse. Las lluvias de los últimos días han provocado que se repitan los problemas que ya sufrieron las instalaciones a principios de septiembre y que obligaron a su cierre inicial, mientras se analizaban posibles soluciones a los problemas. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) denunció ayer que se ha hecho caso omiso a sus peticiones y advertencias y consideró que no es «digno» que los policías estén trabajando en tan malas condiciones. Además, teniendo en cuenta que los equipos informáticos usados por los agentes están en estas tiendas de campaña, consideran que existe un riesgo real de que pueda producirse un cortocircuito.

El campamento de inmigrantes se abrió a finales de agosto. La incesante llegada de personas a bordo de pateras había hecho que el antiguo Centro de Atención Temporal a Extranjeros (CATE) se quedara pequeño y durante el verano el Ayuntamiento de Motril había cedido un polideportivo, que a partir de septiembre iba a volver a tener su uso habitual. Esto, unido a las deficiencias del CATE, hacía que fuera necesario buscar otra solución. Así que la Unidad Militar de Emergencias (UME) se trasladó a Motril el último fin de semana de agosto y levantó un campamento con capacidad para 250 personas. El 3 de septiembre se utilizaban por primera vez las instalaciones, con la llegada de 240 personas; menos de una semana después, la lluvia obligaba a cerrar este espacio, que volvió a reabrir, el 20 de septiembre, sin que, al parecer, se hubieran corregido del todo las deficiencias iniciales.

LAS CLAVES

Apertura
La UME montó el campamento para acoger a inmigrantes irregulares el último fin de semana de agosto.
Cierre
El 8 de septiembre, tras unas intensas lluvias, las tiendas de campaña se inundaron y se cerró para hacer reformas.
Reapertura
El 20 de septiembre la llegada de más de 240 inmigrantes obliga a volver a utilizar las instalaciones.
Otra inundación
Las últimas lluvias han vuelto a provocar inundaciones y ponen el peligro los equipos de la Policía.

Las imágenes de la zona hablan por sí solas. El agua ha entrado en las tiendas y además hace muy difícil caminar por las calles que hay entre unas y otras sin mojarse. Unas condiciones que no parecen las más idóneas ni para los policías ni para los inmigrantes.

El SUP aseguró ayer que otro problema añadido es que el viento hace tambalearse las estructuras y afirmó que teme que en cualquier momento pueda caerse abajo alguna de las tiendas que hay en la explanada.

Los agentes tienen que trabajar con ropa impermeable en el interior de las tiendas los días de lluvia, algo que consideran «completamente fuera de lugar», y además el sindicato aseguró que se ha solicitado la instalación de módulos prefabricados y desde la Jefatura Superior se niegan. «No estamos pidiendo tanto. Que alquilen unos módulos. Entendemos que se trabaje en tiendas de campaña de una forma puntual si se produce una catástrofe, pero no de manera continuada», aseguraron desde el SUP.

Obra del CATE

Además, hay que tener en cuenta que aunque inicialmente se dijo que las tiendas de campaña iban a instalarse de forma provisional mientras se arreglaba el antiguo CATE -que el Defensor del Pueblo recomendó cerrar-, lo cierto es que por el momento no se ha iniciado ninguna obra. Es más, este centro de atención a inmigrantes se sigue utilizando de forma continuada y el campamento sirve para complementar cuando no hay espacio suficiente en las otras instalaciones. El agua no sólo ha dejado el campamento en mal estado, sino que también han aparecido goteras en el antiguo CATE.

El SUP dijo ayer que analizando los acontecimientos no parece que el campamento vaya a ser algo tan provisional y mostró su temor a que pueda producirse algún problema más grave tanto para los agentes que trabajan en este espacio como para los propios inmigrantes. «Esto va a seguir igual cada vez que llueva si no se pone remedio y las pateras van a seguir llegando», insistió el sindicato. En las últimas dos semanas han llegado al puerto motrileño alrededor de un millar de inmigrantes rescatados de diferentes embarcaciones en el Mar de Alborán.

El sindicato indicó, además, que en otros puntos de Andalucía donde también se ha producido un incremento importante en la llegada de inmigrantes se han instalado espacios adecuados, al contrario de lo que consideran que ha ocurrido en Motril.

Hay que recordar que en su momento se planteó la opción de cambiar la ubicación del campamento, después de las primeras inundaciones, para evitar que volviera a producirse una situación de este tipo, pero finalmente las tiendas de campaña volvieron a utilizarse.