Una carretera 'fantasma' bloquea la ampliación del PTS

Un vecino de Ogíjares camina junto a los terrenos en los que crecería el PTS./RAMÓN L. PÉREZ
Un vecino de Ogíjares camina junto a los terrenos en los que crecería el PTS. / RAMÓN L. PÉREZ

Un informe de Carreteras y documentos atrasados de la Junta impiden la aprobación definitiva del PGOU de Ogíjares, donde se ubicará la segunda fase

Javier Morales
JAVIER MORALES

Un informe de Carreteras del Estado ha «bloqueado» la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Ogíjares, un trámite indispensable para la urbanización de los terrenos en los que se ubicaría la segunda fase del Parque Tecnológico de la Salud (PTS). El escollo es un nudo vial que conectaría la A-44 con esta zona del parque y con una carretera 'fantasma': el distribuidor sur, un proyecto contemplado hace dos décadas en el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Granada (Potaug) pero cuya construcción sigue aparcada sin fecha de inicio.

La aspiración del PTS es expandir su planta empresarial en horizontal: edificios bajos para nuevas compañías de I+D sanitario o espacios 'extra' para las que ya funcionan a las afueras de Granada. Todo ello en un polígono junto a la A-44 con menor superficie que el perímetro actual y ubicado en un solo territorio, el de Ogíjares, para esquivar las trabas burocráticas de construir en distintos terrenos municipales. Es algo contemplado también en el Potaug, que se aprobó en el año 2000.

Hace un año, la Fundación PTS fijaba 2019 como el año en el que -previsiblemente- las máquinas empezarían a urbanizar los terrenos. Una previsión condicionada al visto bueno irreversible al PGOU de Ogíjares, que debió llegar a mediados de año. Sin embargo, varias «dificultades importantes» en el ajuste técnico del documento han postergado la consecución del plan que comenzó a tramitarse en 2013. Ayuntamiento y Fundación PTS destacan, entre ellas, el informe de Carreteras del Estado.

Un informe de la CHG alerta de «problemas de inundabilidad» en el sector destinado al PTS

Este escrito con fecha 29 de noviembre de 2017, plantea «la dificultad fundamental de no reconocer el nudo previsto en el PGOU formado por la VAU-09 y la autovía estatal A-44». A grandes rasgos, no hay autorización para el 'enganche' entre ambos viales, el ya existente de titularidad nacional y el distribuidor sur que construiría la Junta de Andalucía. Según explica el presidente de la Fundación PTS, Jesús Quero, la legislación en materia de carreteras especifica la distancia mínima que debe existir entre las entradas y salidas a la autovía. A priori, el nuevo nudo no cumpliría con lo dispuesto, ya que se situaría a medio camino entre el acceso a Ogíjares y la curva que enlaza A-44, A-395 y primera fase del PTS.

Menos tráfico

Quero incide en que la puesta en marcha de la segunda Circunvalación -las previsiones en el tramo Alhendín-Las Gabias se sitúan en torno a 2020- restaría tráfico a la A-44 permitiendo la construcción del nudo. «Una vez que se construya no debería haber problemas para el enganche (...) La ampliación del PTS está condicionada a que esté en servicio, es el problema más importante, porque sería el acceso principal».

El Ayuntamiento subraya que el enlace «es necesario para justificar (...) la suficiencia de la red viaria prevista para soportar los tráficos generados» una vez se materialicen las previsiones urbanísticas de Ogíjares. Con el desarrollo del PTS, el centro comercial Nevada o la llegada de la segunda Circunvalación «se prevé que la A-44 tenga cada vez un mayor carácter urbano, necesitando la implantación del nudo».

Falta de coordinación

No obstante, el enganche con la autovía no es la única piedra en el camino del 'nuevo' PTS. También influye en la aprobación del PGOU de Ogíjares un nuevo informe de incidencia territorial de la Junta de Andalucía que incluye cuestiones que no se plantearon en el emitido para la aprobación provisional. Por ejemplo, la necesidad de que cada sector del PGOU cuente con su sistema de depuración, o algunas «reservas» a la ordenación interna del sector que se destinará a la ampliación del PTS.

«En cuatro o cinco años estaría cubierto de empresas, pero hay que poner la oferta encima de la mesa»

La dificultad principal en este capítulo, señala el Ayuntamiento, es que la Junta no tiene en cuenta que ha existido un PGOU vigente desde 2003 hasta su anulación en 2013 en el que «se han producido diversos desarrollos que no se pueden obviar». Esto genera «diversos problemas urbanísticos» en la redacción del PGOU.

Llega aquí la contradicción: la Fundación que aspira a la ampliación está participada por la propia Junta. De hecho, el PTS contribuyó económicamente a la redacción del PGOU. «No se entiende que el Ayuntamiento encuentre por parte de la delegación de la consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio tantas dificultades a la hora de poder redactar y aprobar un PGOU que resuelva y afronte los problemas urbanísticos y de infraestructuras del municipio». Por otro lado, el Ayuntamiento aún no tiene todos los informes sectoriales que debe emitir la Junta: carreteras, vivienda, comercio y consorcio de transportes, «a pesar de haber sido requeridos expresamente». El último juega un papel importante, puesto que el PGOU contempla la extensión de la línea 1 del metro desde la rotonda del centro comercial Nevada.

De vuelta al Gobierno central, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir plantea «problemas de inundabilidad» en el sector PTS. El punto conflictivo es el arroyo Barranco Hondo, reencauzado en 2007. Aunque ya está desviado en paralelo a la carretera antigua de Granada, «por parte de la Confederación se continúa hablando de estos problemas, así como del mantenimiento del dominio público ligado al cauce antiguo existente antes del desvío», explican.

El PGOU de Ogíjares y, en consecuencia, la segunda fase del PTS, siguen a la búsqueda de salida para este laberinto de trabas burocráticas. Una vez concluya la tramitación llegará el momento de negociar con los 180 propietarios de los terrenos, a priori predispuestos al cambio de titularidad de las parcelas. «En cuatro o cinco años estaría cubierta de empresas (la segunda fase), pero hay que ponerles la oferta encima de la mesa», anticipa Quero.