Los baños del parque Federico García Lorca llevan casi un año cerrados

Los baños del parque Federico García Lorca./Ramón L. Pérez
Los baños del parque Federico García Lorca. / Ramón L. Pérez

El Ayuntamiento se justifica en que sufren «continuos» episodios de vandalismo y anuncia que se plantea instalar aseos portátiles

SERGIO GONZÁLEZ HUESOGranada

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Los baños existentes en el parque Federico García Lorca llevan cerrados casi un año. Y esto ha propiciado que arrecien las críticas de los usuarios que lo frecuentan. Uno de ellos presentó un escrito al Defensor del Ciudadano dándole a conocer este hecho, columna vertebral de un expediente que la oficina de Manuel Martín ha dado ya por cerrado.

El motivo no es otro que el compromiso del actual equipo de gobierno de estudiar la instalación de unos baños públicos en este emplazamiento. El objetivo es que complementen la oferta que actualmente existe en el parque, que no es mucha teniendo en cuenta que el mantenimiento de estos servicios, y por tanto su apertura, dependían de la empresa concesionaria que explotaba los quioscos que hay en este lugar. La concesión que estaba en vigor finalizó el pasado mes de octubre. Sin nadie que mantenga los baños, estos están cerrados desde entonces.

La decisión de vincular el mantenimiento de los servicios a los pliegos de condiciones del contrato de concesión de los quioscos, vino como consecuencia de tratar de paliar una triste realidad muy común en la ciudad: el continuo vandalismo.

El Ayuntamiento denuncia que desde el mismo momento en el que se inauguró el Federico García Lorca los destrozos en los aseos han sido una constante. Tanto es así que las prerrogativas para su conservación han pasado por varias manos durante estos años. Primero las tuvo Parques y Jardines y luego, Patrimonio, una concejalía a la que se le solicitó finalmente que le 'endosara' la gestión de los mismos a las empresas que se hicieran con la explotación de los establecimientos de hostelería.

Evidentemente esto no evitó que remitieran los episodios de incivismo. Continuaron con la misma envergadura a pesar de que hasta se llegó a rehabilitar esta infraestructura al completo. La solución que se propuso entonces fue la de restringir el acceso a los baños. Estarían cerrados a cal y canto. Y todo aquel que quisiera usarlos debía pedir las llaves al bar.

El problema es que hoy está cerrado hasta el bar. La concesión ha caducado y la nueva está en trámites de resolverse. Aunque parece que no queda mucho para culminar este trámite, desde el Ayuntamiento se plantean, tras las quejas ciudadanas, la instalación de una batería de baños portátiles al margen de los que ya hay.

Se conseguirían dos cosas: evitar la acción de los vándalos y que su uso no esté condicionado al horario de apertura de ningún establecimiento.

La concejala de Mantenimiento, Eva Martín, lamentó que en este espacio no se pueda contar hoy con unos baños en condiciones por culpa de los gamberros. La edil insistió en la necesidad de promover una «mayor concienciación ciudadana» para el mantenimiento de estos aseos, dijo.