Las calles del Albaicín se llenan de pintadas contra el turismo

Turistas pasean junto a una pintada que les invita a irse de la ciudad/MARÍA JOSÉ CABALLERO
Turistas pasean junto a una pintada que les invita a irse de la ciudad / MARÍA JOSÉ CABALLERO

Bajo la firma '@tourist', los grafitis animan a los visitantes a marcharse de la ciudad y les acusan de desvirtuar la esencia del barrio granadino

M. J. C. Y A. M.Granada

Ayer, el Arco de las Pesas –patrimonio la Humanidad–, amaneció con un nuevo grafiti en su interior. Este acto vandálico se suma al ocurrido a mediados de mayo, un grafiti con el lema «cuevas resiste». Ahora, el objetivo es mostrar el descontento con el turismo de masas. Esta nueva pintada forma parte de una colección plasmada en las fachadas de las casas albaicineras en las últimas dos semanas, según han informado desde la Asociación de Vecinos del Bajo Albayzín.

Los mensajes están escritos en inglés y todos poseen la misma estructura: «@tourist» seguido de la nota. La firma simula la apelación que se realiza en redes sociales como Twitter o Instagram. «Turista: Granada no es una postal» o «turista: el flamenco no es un espectáculo», son algunas de las frases que se pueden encontrar por ciertas calles del Albaicín, algunas tan emblemáticas como la Cuesta de San Agustín o el Callejón de las Campanas. IDEAL confirmó un total de seis, aunque la Asociación de Vecinos calcula que pueden existir unas doce, «por ahora».

Los turistas también opinan sobre estas pintadas: «Es una pena que se ensucie la ciudad de esta forma, la visitamos hace 30 años y ha cambiado mucho desde entonces, pero sigue siendo preciosa», admitió una turista estadounidense mientras observaba una de estas pinturas. La mayoría de extranjeros son conscientes del problema, pero consideran que la economía de la ciudad se sostiene, en gran parte, por los ingresos procedentes del turismo.

La asociación admite estar de acuerdo con lo que trasmiten los mensajes, pero no en su forma de expresión. «Si defiendes el Albaicín, no puedes estropearlo con grafitis», explicó una residente. Los vecinos consideran que existen otras formas más respetuosas para defender la habitabilidad del barrio y que ensuciarlo con spray no es una solución. «Un vecino se fue de vacaciones y, cuando volvió, habían pintado su fachada. Al final los que pagamos somos los propios vecinos», sostiene una vecina del barrio.

Los residentes se han quejado en repetidas ocasiones de la parte negativa que conlleva el turismo y, dicen, esta masificación provoca un deterioro de su calidad de vida y de la identidad del Albaicín. Asimismo, aseguran que la barriada en la que viven ahora dista mucho de la imagen tradicional y que la evolución ha sido «a peor».