Los 23 años del historial delictivo del 'Kiki'

Momento de la detención del 'Kiki'./PEPE MARÍN
Momento de la detención del 'Kiki'. / PEPE MARÍN

Salió de prisión en enero de 2017 tras más de cinco años, y desde entonces acumulaba ya cinco causas judiciales abiertas hasta que en la madrugada del lunes acabó presuntamente con la vida de un guardia civil en Granada

José Ramón Villalba
JOSÉ RAMÓN VILLALBA

Juan Antonio M. G., alias 'Kiki', fue detenido por primera vez por la Guardia Civil en agosto de 1995. Tras robar un vehículo tuvo un accidente y los agentes le encontraron un revólver de la marca Astra en el interior del coche. Apenas tenía 17 años cuando presentó sus credenciales de delincuente ante un juez de la capital granadina. Al arma intervenida en aquel entonces no le encontraron ninguna vinculación con otros hechos delictivos como atracos u homicidios. Aquel fue sólo su principio. Y a partir de ahí emprendería una dilatada carrera en la universidad del crimen.

El 'Kiki' quedó en libertad en enero de 2017 tras pasar algo más de cinco años en prisión. Había entrado a finales de 2011 para cumplir condena por una retahíla de robos con fuerza y violencia. No era su primera visita a la cárcel de Albolote. Pasó otra temporada en 2003 y como preventivo -antes de la celebración del juicio- ingresó, al menos, otras tres veces más. El 'talego' se había convertido en su segunda casa.

Cuando logró la libertad en 2017, se personó en un juzgado de la capital granadina para reclamar un vehículo que le requisaron antes de ingresar en prisión y que se encontraba en un depósito judicial. Pretendía obtener algún tipo de documento que le eximiera del pago de la estancia del coche. Se lo negaron, tal y como se hace habitualmente, y tras mostrar su enfado, le dijo al funcionario judicial: «Pues tendré que robar para conseguir dinero y pagar».

En su primer día en prisión «no se le veía afectado» y le pusieron un preso 'sombra'

Y lo hizo, porque desde ese mismo mes de enero de 2017 y hasta la pasada madrugada del lunes, le constan, al menos, cinco causas judiciales: un robo con fuerza, en el Juzgado número 6 de lo Penal; una ejecutoria por otro robo en Penal 1, ambas son de septiembre de 2017; hay dos robos más, en un restaurante de la calle Gutiérrez Tibón de Granada y otro en un estanco, ambos de mayo de 2018 y están en el Juzgado de Instrucción número 2. Y en abril de ese mismo mes hay otra causa por violencia de género en dependencias judiciales de Santa Fe, después de que su pareja lo denunciara.

Cinco causas judiciales abiertas, a las cuales hay que sumar el robo de un vehículo en marzo de 2018, un suceso tras el que fue arrestado por la Policía Local de Granada, y la incautación de un arma detonadora para la que no tenía licencia el 16 de septiembre de 2018, un hecho que se tramitó como denuncia administrativa.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad lo conocen muy bien: «Es un atracador venido a menos» y una «ruina andante» porque «sólo ha parado de cometer delitos durante los periodos en los que estaba en prisión, cuando salía volvía otra vez a las andadas», comenta un agente consultado por este periódico. Tiene 40 años y durante los últimos 23 ha ido cavando su ruina.

Ahora está pendiente de las sentencias por las causas judiciales abiertas en 2017 y 2018, y después deberá hacer frente al peor crimen de su vida, el homicidio del guardia civil José Manuel Arcos, cuya instrucción está ya en manos del Juzgado número 5 de Granada y donde también se le investiga por atentado contra agente de la autoridad, dos robos de uso de vehículo y tenencia ilícita de armas de fuego. La madrugada del pasado lunes no la olvidará en toda su vida por el tropel de delitos presuntamente cometidos.

Detrás de esta carrera de causas abiertas en los juzgados granadinos, hay 25 detenciones por Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local. Se trata de uno de los delincuentes granadinos más conocidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. En 2003, también le consta el robo con fuerza de un vehículo en Almuñécar y, en 2011, más de lo mismo con otro turismo y atentado contra agente de la autoridad tras mantener un forcejeo con dos guardias civiles, por citar algunas de sus fechorías por las que se ha visto obligado a sentarse en el banquillo de los acusados.

En todo este tiempo ha manejado distintos domicilios: Cájar, Rey Badis, en la capital granadina, y Santa Fe. Es en esta última localidad donde tiene la causa abierta por violencia de género tras una denuncia de una joven que debía de ser su pareja sentimental.

Armas de fuego con 17 años

Además de su afición y pericia para abrir coches, también era un amante de las armas de fuego. Con tan sólo con 17 años lo arrestaron con un revólver y, el pasado 16 de setiembre, le incautaron un pistola detonadora que intentó esconder en el asiento trasero del vehículo que conducía por la calle Francisco de Paula Valladares de la capital cuando advirtió la presencia de los policías locales. Tampoco debe olvidarse el subfusil -arma de guerra- que guardaba en una mochila recuperada por la Guardia Civil la noche del homicidio del agente José Manuel Arcos. Un subfusil que el área de científica del instituto armado analiza ahora por si ha sido utilizado en algún hecho delictivo.

Y si le faltaba algo para su arsenal, la pasada madrugada del lunes decidió llevarse el arma reglamentaria del guardia asesinado. Los investigadores la encontraron debajo del asiento delantero del coche robado que fue interceptado en la rotonda próxima al Centro Comercial Serrallo, en la misma carretera de Huétor Vega. Una fuente judicial consultada por este periódico en La Caleta apunta que el hecho de llevar esta pistola, la cual iba cargada con munición, puede convertirse en una prueba firme de la intencionalidad que tenía para usar este arma la noche del homicidio.

En estos momentos, se analiza si hay o no ADN de el 'Kiki' en el gatillo de esta pistola. Demasiados robos, demasiadas armas y demasiadas detenciones. Este delincuente común ha coqueteado con la muerte desde su estreno juvenil en 1995.

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