La Alhambra denuncia vuelos ‘a ras’ del monumento

Una avioneta privada sobrevuela la Torre de la Vela. /JUANJO MORENO
Una avioneta privada sobrevuela la Torre de la Vela. / JUANJO MORENO

Patronato y vecinos del Albaicín protestan por las avionetas y helicópteros que sobrevuelan cada día la zona, dicen, por debajo de los límites permitidos

Javier Morales
JAVIER MORALES

Pilotos privados, vuelos turísticos, helicópteros militares… No es difícil, en la mañana de un día cualquiera, escuchar desde la Alhambra el ruido de los motores de todo tipo de aeronaves, y contemplarlas desde bien cerca. Desde hace años –aseguran que el problema ha ido a más en los últimos meses– los vecinos de las zonas más próximas al monumento han manifestado su descontento con los vuelos bajos por el ruido que provocan. El propio Patronato de la Alhambra y el Generalife ha transmitido a la Subdelegación del Gobierno en Granada su preocupación tras detectar helicópteros y avionetas que, al menos en apariencia, volaban demasiado bajo. Por el momento no han recibido respuesta a las «varias quejas» presentadas y plantean reiterar la denuncia.

Así lo explica el director del Patronato, Reynaldo Fernández Manzano. «Hicimos una denuncia a Aviación Civil como responsable, a la Subdelegación del Gobierno, y también en las juntas de seguridad en las que se reúnen las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado», señala. Preocupa la integridad del monumento y sus miles de inquilinos diarios, pero también los ruidos que generan las aeronaves, «que a veces crean alarma entre los visitantes». De ahí que la Alhambra haya reiterado la queja con el objetivo de que las autoridades traten de atajar el problema.

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El de los ruidos producidos por los vuelos privados es un asunto por el que los vecinos del Albaicín y Sacromonte batallan desde hace años. «Los ruidos los sufrimos casi a diario, ya hace años que lo planteamos. A veces son helicópteros de la Policía los que pasan, pero son las menos», cuenta Antonio Jiménez, presidente de la asociación de vecinos del Albaicín. Recuerda que hace un par de años el tema se planteó en una junta municipal de distrito. Su homóloga en la asociación Bajo Albaicín, Lola Boloix, no tiene constancia de quejas presentadas en juntas municipales, pero como vecina del Paseo de los Tristes confirma que es constante el trasiego de avionetas y helicópteros que circulan alrededor de la Alhambra y el valle del Darro. «Desde las terrazas y jardines podemos ver hasta a los ocupantes», apostilla.

Juanjo Moreno, un piloto de aviones privados que reside en la zona alta de la Cuesta de Gomérez –plena entrada al bosque de la Alhambra–, guarda toda una colección de vídeos y fotografías de aviones ‘a ras’ de Alhambra, tomados desde su terraza. Clasifica en cuatro categorías las aeronaves que suelen sobrevolar la ciudad: los aviones comerciales, los vuelos privados de aviación general, los helicópteros militares y los vehículos de emergencias y seguridad.

Atribuye «el principal peligro» a los vuelos privados «que salen con sus Cessna –una conocida casa de avionetas– a dar un paseo y ver la Alhambra, que es un reclamo brutal y atrae a muchísimo avión». Asegura que, a simple vista, es fácil detectar que no cumplen con la altitud mínima a la que pueden volar: 300 metros sobre el nivel del objeto más alto situado en un radio de 600 metros alrededor del núcleo urbano. «Y tengo vídeos en los que los aviones pasan por la Torre de la Vela casi a su altura, prácticamente a cota cero, y eso es una salvajada. (...) He estado dando paseos en la Alhambra y he visto las avionetas pasar rozando el Palacio de Carlos V». No es sólo una cuestión de ruidos, sino de seguridad.

Compara estas escenas con ir adelantando a diestro y siniestro a toda velocidad por la autovía. No obstante, asegura que las empresas que ofrecen paseos turísticos sí suelen respetar la altitud establecida. A través de Internet es sencillo encontrar vuelos de este tipo con precios que parten de los 80 euros e incluyen entrada al monumento o recorrido por la Costa, entre otras opciones.

«Tengo vídeos en los que los aviones pasan po r la Torre de la Vela prácticamente a cota cero, eso es una salvajada» Juanjo Moreno / Piloto privado

«Nos preocupa por el monumento y a veces porque hay ruidos que generan alarma entre los visitantes» Reynaldo Fernández / Patronato de la Alhambra

Moreno no duda en transmitir con frecuencia sus quejas a Guardia Civil, Policía Nacional, y las torres de control del Federico García Lorca en Chauchina y la base aérea de Armilla. Y es que critica que también hay vuelos comerciales y militares que generan problemas de ruido. «Hace unos días, un helicóptero de la base aérea pasó ‘podando los árboles’. Ocurrió dos días seguidos, lo grabé, llamé a Armilla, hablé con el controlador y me dijo que iba a hablar con los pilotos… Ahora llevamos tres días que no se escuchan helicópteros de Armilla». Comenta que, aunque tengan permitidas tales maniobras, hay zonas específicas en las que las pueden desarrollar sin generar molestias. En apenas diez minutos en su terraza, el sonido de un helicóptero interrumpe la conversación tres veces.

Por lo que respecta a los vuelos comerciales, el patrón de llegada al aeropuerto de Chauchina cuando vuelan en modo instrumental –con más ayudas al pilotaje– tiene como punto de entrada el extremo oeste de la pista. Es decir, frente a la cabina del piloto quedarían la Alhambra y Sierra Nevada. Sin embargo –siempre según el testimonio de Juanjo Moreno–, en alguna ocasión piden pasar a modo visual para aterrizar ‘manualmente’ por la otra cabecera y así pasar sobre la Alhambra.

Sin soluciones

La respuesta a las protestas que Juan José ha elevado a las autoridades es siempre la misma: le piden que denuncie. Por lo que respecta al Patronato de la Alhambra y el Generalife, desde la Subdelegación del Gobierno explican que el asunto se trató en una junta local de seguridad que se celebró a raíz de los atentados en Barcelona. «La Policía Nacional tomó nota del asunto,se incorporó el tema al plan especial que se desarrolla desde entonces de alerta antiterrorista nivel cuatro. Se está trabajando en el tema y se actuará en consecuencia si se detecta alguna anomalía».

Desde Enaire, gestor de la navegación aérea en España, explican que la normativa europea no permite operar sobre aglomeraciones urbanas. Carlos Caspueñas, jefe del servicio de control en la región sur de España, confirma los datos aportados por Juanjo Moreno: las aeronaves que no estén autorizadas para ello no pueden circular por debajo de los 1000 pies, 300 metros de altura. «La zona de Granada está muy protegida en cuanto al espacio aéreo», añade, en referencia a la peculiaridad de la orografía y la coincidencia de dos aeropuertos cercanos: el Federico García Lorca y la base aérea de Armilla.

Los controladores no tienen instrumental para verificar constantemente la altitud de determinadas aeronaves en vuelo visual. Es decir, no tienen capacidad para distinguir si las citadas avionetas privadas estarían infringiendo la normativa, ni esa es una de sus funciones principales. Según explican desde Enaire, la Agencia Española de Seguridad Aérea, dependiente del Ministerio de Fomento, es la entidad a la que se deben dirigir las reclamaciones de este tipo.

Dada la dificultad para controlar la proximidad de las pequeñas aeronaves a la Alhambra, parece difícil atajar el problema de los ruidos y la inseguridad que generan los vuelos bajos en el monumento. Juanjo Moreno propone la creación de un área restringida al vuelo, «igual que en la Casa Real o en Doñana», ejemplifica. De momento, toca aguardar a las conclusiones de las entidades nacionales competentes en esta materia tras las reiteradas quejas desde el Patronato de la Alhambra.

Lo que dice la normativa

El millar de pies –300 metros de altitud sobre la superficie– marca el mínimo por el que pueden circular –salvo en maniobras de despegue y aterrizaje– las avionetas y helicópteros que no tengan autorizaciones especiales. La normativa europea indica que no pueden operar sobre aglomeraciones urbanas.