La calima queda atrapada entre la vega y Sierra Nevada

La calima, vista desde Sierra Nevada./
La calima, vista desde Sierra Nevada.

El polvo sahariano en suspensión no había descendido a cotas tan bajas de la atmósfera en la última década

JAVIER MORALESgranada

Es un fenómeno sin precedentes. El polvo en suspensión es habitual entre los meses de mayo y octubre, incluso puede haber repuntes en marzo, pero nunca antes se había quedado "atrapado" en la superficie granadina. El último gran episodio de calima ocurrió hace siete años, pero la nube se mantuvo entre los cuatro y los siete kilómetros sobre nuestras cabezas y no llegó a hacerse notar en superficie.

Así lo explica el coordinador del Grupo de Física de la Atmósfera del Instituto Universitario de Investigación del Sistema Tierra en Andalucía, Lucas Alados, quien compara la neblina que nos acompaña desde el domingo con el polvo que levanta un coche que circula sobre tierra. En este caso, la tierra es el polvo del desierto del Sáhara, y las ruedas del vehículo el viento procedente del norte de África.

"Se trata de partículas con tamaño de hasta diez micras, prácticamente un poco más que el grosor de un cabello", detalla el catedrático de la Universidad de Granada. Pese a que pueden ser molestas para la respiración, al tratarse de partículas de tamaño "relativamente grande", quedan atrapadas en la mucosa. "No van a penetrar muy al interior del organismo, cosa que por ejemplo sí sucede con partículas más pequeñas como las emitidas por la contaminación urbana e industrial", relata Lucas Alados.

Con respecto al cambio de temperatura, este investigador hace referencia a dos coincidencias. Por un lado, el 'bochorno' que ha dejado atrás la ola de frío responde al origen del aire que ha arrastrado el polvo sahariano. En otras palabras, los cambios "dramáticos" en la temperatura no se deben a la calima, sino al viento del sur. No obstante, "las partículas también tienen cierta capacidad de interactuar con la radiación". El ejemplo más claro es la pérdida de visibilidad: "Si miramos a la Sierra cuesta trabajo distinguirla", afirma Lucas Alados. Estas alteraciones en la radiación también elevan la temperatura.

Aún es pronto para relacionar este episodio atípico de calima con el cambio climático, una de las cuestiones que se analizan desde hace una década en el el Grupo de Física de la Atmósfera del Instituto Universitario de Investigación del Sistema Tierra en Andalucía. Lo que sí queda claro antes de que los científicos determinen las causas es "que ha habido una alteración en la circulación de masas de aire" que sí podría ser consecuencia de las variaciones del clima.

Los ordenadores de este centro reflejan sin margen para la duda los picos de concentración de partículas durante la jornada del domingo, inusuales desde que comenzó su observación, hace diez años. También muestran la ubicación del polvo sahariano "casi en superficie", atrapado en el "juego que hay entre el valle y la montaña". Un láser que apunta hacia el cielo 'intercepta' las partículas, y su señal rebota hacia la superficie para muestrear la altura a la que han sido percibidas. "La señal está siendo bastante intensa", señala Lucas Alados, al tiempo que anticipa que la masa de aire desplazará el polvo a lo largo del miércoles y las lluvias previstas para el jueves terminarán por limpiar la atmósfera.