Del muñeco de plástico al paciente real

Una estudiante practica el boca a boca a un muñeco./
Una estudiante practica el boca a boca a un muñeco.

Los futuros médicos se enfrentan a su última simulación antes del MIR | La Facultad de Medicina ha acogido esta semana las pruebas del ECOE, un examen de habilidades «como garantía» de sus competencias profesionales

JAVIER MORALES

«En este momento comienza la estación», anuncia una voz por megafonía. La veintena de bombillas, cada cual sobre una puerta, pasan del verde al rojo. Al unísono, los estudiantes entran en sus respectivas consultas para enfrentarse a un nuevo caso clínico: comienza otra ronda del ECOE. En pocas palabras, ésta es la dinámica del último trámite, antes del MIR, al que se han enfrentado 173 alumnos de la Facultad de Medicina de Granada a lo largo de esta semana.

El ECOE -siglas que responden a 'Examen de Competencias Objetivo y Estructurado'- «consiste fundamentalmente en que los estudiantes se pongan a hacer aquello que ya estamos seguros de que saben hacer», resume el vicedecano de Educación Médica y Estudiantes, Pedro Romero. «No es que expliquen una arritmia, sino que vean una arritmia en un monitor, como si fuera de urgencias o una UCI, e identifiquen el tipo de arritmia y el tratamiento que tiene».

Cada universitario ha pasado por una veintena de consultas y laboratorios, distribuidos por la segunda planta de uno de los edificios de Medicina. En la entrada de cada uno de estos espacios, un cartel resumía el contexto de la situación simulada que iban a encontrar en su interior. Muñecos, instrumental real, evaluadores procedentes de los centros médicos granadinos, e incluso actores, han formado parte de un evento pensado para poner a prueba en alrededor de tres horas más de 460 competencias concretas.

Antes de comenzar cada uno de los ciclos de consultas, los alumnos se reunían en un aula en la que recibían las últimas indicaciones y una tarjeta identificativa en la que aparecía el número de la consulta de partida. Los mapas distribuidos a lo largo del pasillo y las señales de color marcaban el itinerario a seguir.

Varias pantallas cronometraban los tiempos de trabajo en consulta, rotación y lectura del contexto clínico. La luz y la megafonía indicaban el momento de entrar y salir de las salas. Entretanto, los altavoces ofrecían algo de música para calmar los nervios en los instantes de espera. Toda una estampa futurista que, como reconoce Pedro Romero, quizás no hubiera sido posible en la antigua Facultad.

Tal y como detalla el decano de la Facultad de Medicina, Indalecio Sánchez-Montesinos, en este montaje han participado entre 250 y 300 personas coordinadas por Pedro Romero: profesionales de todos los departamentos del centro, personal del sistema sanitario, actores, trabajadores del Centro de Servicios de Informática, formadores de IAVANTE. Ante la envergadura de esta infraestructura pensada al milímetro, como dice el decano, cabe «reconocer y agradecer el trabajo de todos» para la consecución del ECOE. Más aún, recuerda, cuando la Facultad se ha enfrentado este curso a su traslado al PTS.

Llegada a meta

Con el marcado carácter práctico de esta cita «se garantiza que haya una formación básica suficientemente acreditada como para que puedan integrarse perfectamente en el sistema sanitario». El ECOE se ha organizado por primera vez este año, ya que su implantación ha ido de la mano de la promoción inaugural del sistema de Grados introducido por el Plan Bolonia. Como explica Pedro Romero, la asignatura Trabajo Fin de Grado puede superarse con el ECOE o bien con un trabajo de investigación.

Quienes han optado por el ejercicio práctico celebraban en la mañana de este jueves su elección. Laura García, una de las estudiantes, enumeraba los casos a los que se acababa de enfrentar: «Asma, pediatría, un recién nacido, reanimación cardiopulmonar, analíticas, radiografías, resonancias...». El catálogo de patologías era de lo más completo. «En general», opinaba, «la prueba no es muy difícil, son prácticas que hemos hecho a lo largo de la carrera».

Tanto ella como su compañero Gustavo Garriga valoraban lo «bien preparado» que estaba el examen. «La verdad es que nos ha sorprendido porque ha sido fácil, incluso divertido», añade él. «Se agradece mucho que lo puedas llevar a la práctica -el aprendizaje teórico- y lo lleves bien. Llegas a la consulta y al final las preguntas te salen solas, sabes encontrar el camino. Ves que has llegado a la meta, que has entrado a consulta y sabes lo que tienes que hacer».

El Trabajo Fin de Grado es la última de las asignaturas que los médicos del mañana deben aprobar para obtener sus títulos de doctores. Sin embargo, tanto los universitarios como sus docentes evitan calificar al ECOE como un punto y final. Los estudiantes, porque de aquí a unos meses competirán por las plazas de residentes en el examen más «duro» de sus vidas: el MIR. Los profesores, porque entienden la carrera del médico como un constante aprendizaje.

«En Medicina no podemos decir nunca que esta es la culminación», asegura Sánchez-Montesinos. «Estamos en un proceso formativo: esto es el el final de algo, pero es un comienzo». Se podría decir, eso sí, que el ECOE marca un punto de inflexión. Se acabaron las simulaciones.