Juan Rubio, 105 años de historia granadina

Juan Rubio, sentado en un banco de la capital vallisoletana. /
Juan Rubio, sentado en un banco de la capital vallisoletana.

Granadino de nacimiento y vallisoletano de adopción, este ingeniero de vocación y profesión fue uno de los fundadores de IDEAL allá por el año 1932

DIEGO QUERO

Que Granada es una ciudad y una provincia desbordada de tesoros es una verdad como un templo. A su rica historia le acompañan personalidades sin par y algunas de ellas aún pueden dar fe de todo lo que se vivió en el que nos parece aquel siglo tan lejano, el XX.

Juan Rubio es una de estas personalidades nacidas en Granada, puede que desconocida para la sociedad granadina en general, pero que vivió la ciudad y con sus personajes en una época crucial hasta que se trasladó a Valladolid.

Juan Manuel Rubio Moscoso cumplirá 105 años el próximo 18 de enero, tiene cuatro hijos y es portador de un tesón y una energía que despiertan la envidia a personas de cualquier edad. Con sus más de 100 años, reconoce que lo único que le falla es la vista y sus amigos aseguran que «con unos ojos operados, seguiría ejecutando sus ideas de ingeniería». Se puede llegar a pensar que su secreto está en la metodología, en la rutina de cuidarse, de hacer todos los días lo mismo, pero lo cierto es que Juan Rubio ha pasado por mil vicisitudes antes de jubilarse y tener como 'profesión' ir a misa y participar en las tertulias de café y vermú con otros compañeros. Ellos son los que escuchan cada día los episodios de una vida azarosa y sorprendente.

Juan Rubio nació en la Granada de 1911, antes de que grandes acontecimientos cambiaran el rumbo de la historia para siempre. En ese año se fundaba la capital de la India, Delhi, Emiliano Zapata tomaba la ciudad de Chiautla de Tapia, en Puebla, y en Estados Unidos nacía un actor con vocación de presidente, Ronald Reagan. Juan estudió en los jesuitas, fue secretario de Manuel de Falla y conoció a Federico García Lorca. «Conocía a Lorca antes del 36, cuando yo iba a las tertulias de Derecho y él hablaba. El mismo Luis Rosales me contó que no quería que saliese de casa antes de que le arrestasen tras el alzamiento», explica.

«Siempre he sido muy inquieto. Como era alto, con 15 años me presentaba en los trabajos diciendo que tenía más edad y me contrataban», cuenta. Y así fue como Juan consiguió su primer empleo en la Compañía Española de Gas y Electricidad Lebón, que disponía de sede en Granada.

Fue aquí donde le sorprendió la Guerra Civil, con 25 años, por lo que se movilizó como alférez provisional para luego llegar a capitán. Previamente a la guerra, la disolución de la Compañía de Jesús ordenada por el presidente de la Segunda República hizo que tuviera que cambiar Granada por Lieja para estudiar la carrera de Ingeniería. «Antes de entrar en el Instituto Católico de Artes e Industrias, de Lieja, había hecho dos cursos de Físicas. He estudiado mucho toda mi vida y lo que más me ha gustado ha sido la filosofía y la teología. No soy católico por mis antecedentes familiares, sino por creencias asumidas», apostilla. En Bélgica, Rubio Moscoso obtuvo una de las 40 plazas de entre los 300 aspirantes y durante cuatro años se formó en ingeniería.

Tras vivir en Bélgica e Italia, a Juan Rubio lo trasladaron a Valladolid, donde le encargaron crear desde cero la azucarera de Peñafiel, después de que la empresa granadina Nueva Rosario decidiera fundar Azucareras Castellanas, ya en 1954. Fue allí donde se casó con su mujer, Mercedes, fallecida hace unos años, y tuvo cuatro hijos.

Marino Antequera

Antes de emigrar a Valladolid, Juan Rubio se embarcó en una aventura prometedora y arriesgada en aquellos tiempos de la II República: la fundación de IDEAL. Juan Rubio conocía a Marino Antequera otro de los impulsores de la iniciativa, «un muchacho entonces, amigo íntimo mío, gran pintor de paisajes al que le gustaba escribir mucho. Luego le hicieron cronista de Granada», recuerda.

IDEAL se fundó después del incendio de 'La Gaceta del Sur'. El diario, que nació el 8 de mayo de 1932, fue costeado, principalmente, por los marqueses de Casablanca, «que disponían de muchísimo dinero». Este grupo de jóvenes activistas, y de derechas, acudieron también a otros empresarios granadinos, que hicieron aportaciones hasta alcanzar los seis millones de pesetas.

Juan Rubio subraya que «la mayoría no eran cantidades que se daban en el momento, sino que suscribían acciones para IDEAL, comprometiéndose a desembolsar posteriormente el dinero». Aunque uno de los que aportaron capital lo llegó a hacer con un millón de pesetas, una cifra muy importante en la época. Fue entonces cuando llamaron a Ángel Herrera para que les asesorase, cuando en aquel tiempo era director de 'Debate' y de 'Ya', vinculado a Editorial Católica.

Con humildad, atribuye a Marino Antequera la elección del nombre de IDEAL y reconoce que nunca llegó a escribir en el diario porque «soy un hombre de ciencias desde que nací».

 

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