García Montero novela la infancia de Ángel González

El poeta granadino se estrena en la ficción con 'Mañana no será lo que dios quiera'

EUROPA PRESS| MADRID
Ángel González y Luis García Montero. / EFE/
Ángel González y Luis García Montero. / EFE

El poeta granadino Luis GarcíaMontero se estrena en el género de la ficción con 'Mañana no será lo que dios quiera' (Alfaguara). Esta obra es una «biografía novelada» sobre la infancia y juventud del poeta Ángel González (Oviedo, 1925- Madrid, 2008) en un intento de retomar los recuerdos del poeta y hacerlos «revivir» mediante la literatura.

«La literatura te permite la reconstrucción de la vida de un individuo y que el lector pueda vivirlo en primera persona», señaló Luis García Montero, amigo y discípulo de Ángel González desde hace muchos años con quien compartió letras, charlas y confesiones.

En este sentido, García Montero reconoció que hizo un «pacto» con Ángel González, antes de su muerte, para que esta biografía novelada se detuviera a las puertas de su madurez y no entrar así a relatar sus «episodios amorosos» o algunos «cotilleos literarios».

Por ello, el autor se centra en la infancia, adolescencia y juventud del poeta gracias a «muchas horas de conversación» y de insomnio compartidas con Ángel González, quien fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

No obstante, para García Montero, 'Mañana no será lo que Dios quiera' adquiere un carácter de «unidad» al reflejar la «historia sentimental de España» y de una familia de clase media asturiana, que confiaba en la «cultura y la educación» como claves de la regeneración del país.

Por ello el libro es también un recuerdo de la historia de Asturias, de los años de las revoluciones obreras, del advenimiento de la República, de la Guerra Civil y de la derrota del bando republicano, todo ello aderezado por los tintes «literarios» de Luis García Montero, uno de los poetas más destacados de nuestro panorama literario.

Presencias

Por las páginas de este libro también deambulan dos «muertos vivientes» que son el padre y el abuelo de Ángel González, quienes a pesar de su muerte prematura, permanecieron latentes y presentes durante toda la vida y obra del poeta. Así, Montero reconoce a Ángel González como otro de los muertos de «muerte imposible» que sigue presente en su vida en quien piensa cada vez que escribe un texto o un poema.

Montero, quien describe a Ángel González como un «niño mimado» con una «infancia feliz», asegura, en el prólogo de este libro, que a veces alguien «puede encontrar unos recuerdos, observar su correa brillante entre las hojas secas del otoño, darles cuerda y hacerlos revivir en otro corazón» como el reloj tan preciado, regalo de su madre, que Ángel perdió cuando era joven y que probablemente sigue funcionando en muñeca ajena.

La portada y diseño del libro ha corrido a cargo del artista granadino Juan Vida, amigo del poeta asturiano.