Sergio Pamies: La santísima Trinidad

JUAN JESÚS GARCÍA
GRANADINO. Sergio Pamies, en su actuación en el Parque del Majuelo. / J. J. G./
GRANADINO. Sergio Pamies, en su actuación en el Parque del Majuelo. / J. J. G.

En el apretado territorio en el que se mueven conjuntamente flamenco y jazz, el pianista granadino Sergio Pamies busca encontrar un hueco propio con su disco 'Entre amigos', que presentó el pasado lunes en Jazz en la Costa en un estreno de gran escenario y dentro de un programa de campanillas. A su lado, 'sus amigos' del disco y un invitado de honor: el gran armonicista Antonio Serrano, todo un lujo ibérico. Para conjurar los nervios de la premier y vencer la timidez, ambos invocaron a su santísima Trinidad: san Camarón y san Piazzola que están en los cielos y san Shorter, aquí en la tierra.

Pamies deja entrever en su disco que sus composiciones tienen ya notable personalidad, que su estilo pasa por una pulsación tranquila y sensata dejando para otros la prisa o la pirotecnia. A Almuñécar se trajo a toda la tropa -Sergio Gómez 'el Coloraíto', Pedro Cortejosa, Eric Sánchez, Gonzalo del Val, Horacio Fumero, Miguel Fernández 'el Cheyene' y Benjamín Santiago 'el Moreno'- y fue dosificando su aparición en escena.

Entrada a Serrano

Pasó de menos a más, añadiendo gente y capas progresivamente para dar la entrada a Serrano, con esa revisión del folclore suramericano que le tiene últimamente entretenido. Una zamba y una chacarera ('La arenosa') pusieron las cosas en su sitio: es el mejor armonicista cromático del mundo con Toots Thielemans.

En el escenario sexitano se salió, sobre todo en mitad del concierto, en ese 'medley' de Piazzolla que se hicieron piano y armónica solos y que probablemente fuera el momento estelar de la noche en su humildad, con la grandiosidad de un Serrano rozando la genialidad.

La llegada del músico madrileño y su inclusión en la sección de vientos obligó a algún cambio solista sobre los originales, pero además de su maestría añadió un timbre curioso y distinto a esta sección, entre la seriedad tenorista de Cortejosa y la sedosa contención de Sánchez. A quien piense que todo está hecho ya en el flamenco jazz no hay nada como remitirle a ese Shorter por bulerías que montaron en 'Yes or no', comenzando con un zapateado solitario de 'El Moreno' antes de entrar en materia con un excelente trabajo de los sopladores llevados en volandas por 'El Cheyene', Moreno y Gonzalo, un batería que no reclama la atención visual pero resulta infalible.

En principio se iban a ir con el bolero 'Amnesia' de Chico Novarro, una pieza que irremediablemente trae a la memoria a la pareja Bebo-Cigala, aunque con Pamies y el Coloraíto. Pero hubo tiempo para ese 'Contrabajeando', acaso dedicado a Avishai Cohen, que presenciaba el concierto. Los aplausos finales fueron para los tangos 'Callados pensamientos' con remate cubano final. El concierto se grabó para un próximo deuvedé.

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