Jordi Évole: «Duraría dos o tres días en cualquier partido»

Jordi Évole confrontará mañana a Inés Arrimadas e Irene Montero./
Jordi Évole confrontará mañana a Inés Arrimadas e Irene Montero.

Tras entrevistar a Nicolás Maduro, Jordi Évole presenta mañana la nueva entrega de 'Salvados'. «Tuve algún tipo de tentación política hace tres o cuatro años, pero siempre he tenido claro que quería seguir haciendo esto»

JULIÁN ALÍA

Criticado duramente incluso desde antes de emitir la entrevista a Nicolás Maduro, Jordi Évole (Cornellá de Llobregat, Barcelona, 44 años) comentaba en La Sexta tras el viaje de vuelta que le «querían enmarcar en una línea defensora del Gobierno de Maduro», algo que «es evidente que no era así». El periodista catalán se pone mañana a las 21.30 horas al frente de una nueva entrega de 'Salvados', con un cara a cara entre Irene Montero e Inés Arrimadas.

«Estamos abusando del 'politiqueo', hay mucha declaración y contradeclaración, muchas ganas de poner en un aprieto al contrario, pero no a través de propuestas... Yo creo que eso al final acaba cansando al ciudadano. Creo que hay poca naturalidad, y eso no es bueno. Espero que este cara a cara se salga de esos corsés que marcan a los políticos», explica Évole, erigido como una de las caras del canal «casi por obligación», ya que «llevaba tiempo haciendo pantalla» incluso cuando Antonio García Ferreras «estaba en la sombra, porque todavía no hacía 'Al rojo vivo'».

El director y presentador de 'Salvados' asegura que «no es fácil conseguir las entrevistas», que «hay que explicarlo unas cuantas veces», y que casi siempre «por el camino te encuentras algún que otro inconveniente de última hora». Como es el caso de Alfonso Guerra, una de las entrevistas que lleva pidiendo «desde el primer día de 'Salvados'», del que ya hace once años, y que podrá verse en esta temporada. «La pongo como ejemplo por ser más cercana, para que se vea que hay que picar mucha piedra para acabar teniendo a los protagonistas que quieres tener», añade.

Otra que lleva persiguiendo, también a nivel nacional y desde el día uno, es la de José María Aznar, quien todavía se resiste a enfrentarse a los micrófonos y cámaras del programa, aunque «ahora que tiene un poco más de protagonismo en el Partido Popular, igual acaba saliendo».

«Desánimo» revolucionario

En cambio, las negociaciones para el segundo encuentro con el dirigente venezolano fueron «más sencillas de lo que puede parecer», como adelantó en 'El Intermedio'. A diferencia de la primera entrevista, donde tuvo que esperarlo durante «muchas horas» en el palacio de Miraflores, Maduro ya estaba prácticamente preparado cuando él llegó. Sin atisbo alguno de que el mandatario se «sintiese acorralado». E incluso algunos miembros del equipo le acompañaron al aeropuerto.

Allí declaraba también que en las calles del país había notado «cierto desánimo» por parte de los «defensores de la revolución bolivariana» que empezó Hugo Chávez, a quienes les cuesta «cada vez más adherirse al proyecto de Nicolás Maduro». Todo lo contrario que en las concentraciones pro-Guaidó, donde algunos piensan que el cambio va a ser de manera inmediata. «No sé si sería muy buena noticia que fuese tan rápido, porque si es tan rápido, puede que la solución no haya sido la mejor», opinaba Évole.

El periodista admite sentirse «un absoluto privilegiado» por tener la posibilidad de hacer «un programa que se parece mucho al que hubiese dibujado cuando estaba en la facultad», y cuyo paraguas permite formatos muy diferentes. «Eso a mí me da la vida. La variedad es lo que me estimula a seguir haciendo entregas», confiesa.

Consciente desde muy joven de su vocación periodística, el presentador reconoce que tuvo «algún tipo de tentación política, hace tres o cuatro años», pero que siempre ha tenido claro «que quería seguir haciendo esto»: «Creo que duraría dos o tres días en cualquier partido. Al tercero me expulsarían por disidente».

 

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