David sale al rescate de Victoria

David sale al rescate de Victoria

Le ha tenido que dejar dinero

IDEAL GENTE

A la pobre Victoria, de 41 años, no terminan de salirle las cuentas, por lo que David Beckham, su multimillonario marido, ha tenido que salir en su ayuda y extenderle un cheque por valor de casi siete millones de euros para salvar la empresa familiar. La ex exspice girl sigue sin acabar de cerrar la cuadratura del círculo. Factura como pocas y recibe múltiples elogios de unas editoras que la esperaban con las uñas bien afiladas en su estreno como diseñadora, deseando que se estrellara en la primera curva. Se contaban con los dedos de una mano los que apostaban por su éxito. Pero he aquí que ha eliminado de un plumazo casi todos los prejuicios.

Es lo que tiene el lujo, que funciona de una manera muy curiosa. La supertienda londinense de Victoria generó el año pasado unas pérdidas de casi 4,5 millones de euros, pese a que el negocio marcha como un tiro. Hasta que termine de engrasarlo, la mujer del año, según Eva Longoria, tendrá que apretarse algo el cinturón. No parece preocuparle mucho. Victoria reconoce que el mundo de la moda nunca ha sido «especialmente amable» con celebrities que deciden convertirse en diseñadoras.

Su estilo está perfectamente asentado.Beckham es ya la modista de cabecera de una buena legión de artistas que cortan el bacalao. Famosas como Miranda Kerr, Gwyneth Paltrow, Naomi Watts, Jennifer Lawrence o Sienna Miller visten orgullosas sus creaciones. «Victoria es diferente. En este negocio no hay atajos y ella está dispuesta a remangarse y a comprometerse con el tiempo y la energía que requiere», explica Jim Gold, presidente de las tiendas de lujo Neiman Marcus. «Las mujeres responden a su ropa porque Victoria vive una vida que ellas comprenden. Hace prendas para mujeres que trabajan, viajan y hacen malabares con todo tipo de cosas al mismo tiempo», sostiene Anna Wintour, la jefa de Vogue. Las cuentas no le salen, pero ella, que nunca se creyó la más lista ni la mejor en nada, repite a todas hora a sus hijos que «si trabajas duro y crees en ti mismo, puedes hacer todo lo que quieras. Amí me dijeron que no podría hacer muchas cosas. Así que si yo lo logré, todo el mundo puede». Y si pese a todo no logra poner en orden las cuentas económicas, siempre encontrará la mano tendida de David el rescatador.