Calentón en las pasarelas: «Solían intentar ligar mucho conmigo, aunque fuera menor»

Calentón en las pasarelas: «Solían intentar ligar mucho conmigo, aunque fuera menor»

Emily Ratajkowski, protagonista del videoclip más polémico de los últimos años, acapara contratos

LUIS GÓMEZ

Tres momentos marcan la meteórica y picante carrera de Emily Ratajkowski (Londres, 1991). Una explosiva joven envuelta en un halo de seducción y lujuria que obtiene incalculables réditos con su provocativa sexualidad. «Somos animales. Un cuerpo es un cuerpo», se justifica. Ni ella misma sabe si es una actriz que juega a ser modelo o una maniquí que fascina por igual a los realizadores cinematográficos. «¿Por qué elegir entre ser actriz y modelo? Yo me quedo con todo el paquete». De niña mataba el rato actuando para sus padres. «Les obligaba a sentarse, me ponía sombreros disparatados y echaba mucho dramatismo al asunto. Era muy teatrera».

Sigue en las mismas a los 24 años. Alcanzó la fama de la noche a la mañana en 2013 tras su fulgurante aparición en el videoclip 'Blurred Lines', de Robin Thicke, Pharrell Williams y T.I., donde se contoneaba casi desnuda. Levantó todo tipo de pasiones hasta el punto de plantear un debate de dimensiones planetarias: ¿quién era aquella chica de movimientos voluptuosos que encendió las redes sociales y suscitó un polémico debate sobre la sumisión de la mujer? «El vídeo no tenía nada de objeto sexual ni era misógino. Son solo chicas divirtiéndose y celebrando su cuerpo», ataja.

El controvertido pelotazo es el mayor éxito de la historia en ventas digitales. «Mi actuación iba de pasarlo bien, de dejarse ir, de celebrar la sexualidad», explica. Sin embargo, mereció la censura de numerosas asociaciones por letras que supuestamente aludían a la violación. La pieza, con más de 450 millones de visualizaciones en Internet, elevó a los altares a Emily, que siempre posa ligera de ropa. Terry Richardson, uno de los grandes gerifaltes de la moda, también la ha fotografiado sin sujetador. «Tengo un amigo que no acepta felaciones porque cree que es ofensivo para la mujer. Ese punto de vista es repugnante. Estar enamorado y actuar de manera sexual en un millón de formas distintas es enriquecedor», confesó esta devoradora de libros a la revista 'GQ' .

«El pudor no existe»

Luego llegó 'Perdida', la película donde hacía de amante de Ben Affleck, y finalmente la última campaña de Marc Jacobs, que supuso su estreno en las pasarelas. Ratajkowski ha cogido carrerilla. Con medidas de infarto y 171 centímetros de altura, esta británica de origen polaco lo tiene claro: «En el mundo de la moda, el pudor no existe». Vaya si lo sabe. Por algo su cuerpo es más famoso que su nombre. Con más de cuatro millones de seguidores en Instagram, el exdirector creativo de Louis Vuitton ha tomado de musa a esta joven nacida en Londres y criada en San Diego. Cuenta que a los 11 años era «físicamente» igual que ahora.

«Solían intentar ligar mucho conmigo, aunque fuera menor. Es algo bastante jodido», confiesa. No guarda demasiados buenos recuerdos de su época de adolescente. Sobre todo, desde que el padre de una de sus mejores amigas se comportara de manera extraña con ella y le recordaba que tuviese cuidado porque era «demasiado guapa». O cuando con solo 13 años un profesor le rompió el tirante del sujetador «porque iba en contra del manual de vestimenta. Como si tuviese que pedir perdón por mi sexualidad», protesta. En el instituto la conocían como «la hija-tía buena del profesor 'cool' de Pintura». Hace poco la rechazaron «por demasiado guapa para interpretar el papel de 'Masha' en una nueva adaptación cinematográfica de 'La gaviota' de Chéjov.

Así que era lógico que más pronto que tarde la industria de la belleza acabara echándola el lazo. Quizá por su juventud, esta inteligente y analítica modelo se mete de forma involuntaria en toda clase de fregados. Fue seguidora de Obama, se declara partidaria de la legalización de «todas las drogas» y hasta justifica el Estado Islámico (ISIS): «Hay una razón para que el ISIS exista. Hemos invadido países y ellos odian el mundo occidental. No los disculpo. Simplemente digo que tienen su razón de ser», puntualizó en la misma entrevista en la que posó para Mario Testino, el fotógrafo de las estrellas, sentada sin nada de ropa encima sobre la taza del váter y calzada con botas de Christian Louboutin.

Ataques

Igual que Rihanna, Jennifer Lawrence o Kim Kardashian, tampoco se ha librado de los ataques de 'hackers' que le robaron fotos de su móvil en las que aparecía totalmente desnuda. «He asumido que no tengo privacidad. No me voy a preocupar por ello. La vida es muy corta y podría morir mañana», resolvió sin poner el grito en el cielo. Apasionada de Kate Winslet y Angelina Jolie, le llueven los contratos de moda y acapara las portadas de cientos de revistas. H&M, la firma de lencería Yamamay, Rag & Bone... Todos cuentan con ella. Su presencia en la última Semana de la Moda de Nueva York sorprendió. Lo hizo de una manera totalmente recatada, con un traje bordado con lentejuelas, una camisa azul bebé con lazada y unas botas blancas de cordones.

Nada que ver con el erotismo que exhibe en su cuenta de Instagram. Cuesta creerla cuando dice que busca librarse del sambenito de 'bomba sexual': «Estoy intentando encontrar un equilibrio. Si poso en una campaña de bañadores en plan sexy, después trato de elegir un trabajo con más estilo», relata esta modelo a la que le encantan los culos de los hombres -«no debería sentirme avergonzada por ello»- y que critica el «feminismo pop de boquilla» de Beyoncé, Nicki Minaj y «todas esas famosas que probablemente no tengan nada que decir».