«Desembovedar el río Darro en Reyes Católicos llevaría 7 u 8 años»

«Desembovedar el río Darro en Reyes Católicos llevaría 7 u 8 años»

El arquitecto Saul Meral recoge la propuesta lanzada por Podemos IU Adelante para que el cauce del río vuelva a estar a simple vista en el centro de Granada casi un siglo después

ÁLVARO LÓPEZ

A principios del siglo XX la ciudad de Granada ocultó a los ojos de todos una buena parte de su pasado. En 1938 concluía el faraónico plan de embovedar el río Darro a su paso por el centro de la capital y desde entonces los visitantes sólo pueden enamorarse de su cauce por el Paseo de los Tristes. Algo que puede cambiar en menos de una década si la propuesta planteada por Podemos IU Adelante de cara a las elecciones municipales saliese adelante: desembovedar una parte de nuestra historia con el río Darro.

Ian Gibson, biógrafo de Lorca y enamorado de Granada a través de los ojos del poeta, fue quien anunció la intención de Podemos IU Adelante de volver a sacar a la luz una parte del río si logran la alcaldía. La formación de izquierdas pretende revitalizar el centro de la ciudad y darle otro motivo más a la peatonalización del mismo estrechando lazos con la Granada de hace casi un siglo. Y Saul Meral, arquitecto de Studio3, ha plasmado la idea en un fotomontaje que se antoja premonitorio. Al menos según las propias palabras del diseñador.

Meral, que compartió la imagen en redes sociales tras escuchar la propuesta de Podemos IU Adelante, explica a IDEAL que «quizá no lo vean nuestros ojos ni los de nuestros hijos, pero el río Darro volverá a estar al descubierto en el futuro». Está tan seguro de ello que no vacila al hablar del proyecto más que para mantener los pies en el suelo en cuanto a plazos.

El arquitecto explica que «la tendencia en todos los países occidentales es dejar sus ríos al descubierto». De hecho, según sostiene, «no hay ninguna ciudad con un río importante que lo oculte a los ojos de nadie». Pues Meral sabe bien de lo que habla ya que su formación arquitectónica la completó con estudios en paisajismo que ya puso en práctica nada más empezar su carrera de Arquitectura. «Lo primero que propuse cuando estudiaba era precisamente esta idea de desembovedar el río Darro», explica el arquitecto.

Un proyecto a largo plazo

El río Darro permanece embovedado desde Plaza Nueva hasta su confluencia con el río Genil. No obstante, dicho embovedado no se llevó a cabo en un único plan, sino que se prolongó, con fases de inactividad, durante todo un siglo. Por ello, la propuesta que defiende Meral pasa por desembovedar en primer lugar la calle Reyes Católicos que permanece con el río oculto desde finales del siglo XIX.

«Habría que plantear un proyecto de peatonalización y modificación de trazados en casi todo el centro de Granada», argumenta el arquitecto. Al tiempo que añade que «Plaza Nueva sería difícil de desembovedar y habría que ver qué se podría hacer con Gran Vía y Recogidas». No obstante, la opción de Reyes Católicos se antoja la más viable porque lo único que separa la calle del río es el asfalto de la carretera. En principio, según los planos, las aceras coinciden con las viejas riberas que flanqueaban el Darro.

Desembovedar Reyes Católicos no sería un proyecto a corto plazo. Habría que proyectarlo más allá de un lustro. Meral entiende que, en el periodo de tiempo más breve y optimista, «el proyecto podría estar terminado en 7 u 8 años». Solo la elaboración del trazado y la concesión de licencias podrían dilatarse al menos dos años.

«Todo depende de la financiación y de la implicación de la ciudad», defiende el arquitecto. A su modo de ver, «si hay dinero, el desembovedado de Reyes Católicos se podría hacer en poco tiempo». Además, para que un proyecto tan ambicioso se llevara a cabo tendría que contar con el respaldo de muchas instituciones. Partiendo desde el Ayuntamiento de Granada donde tendría que haber un amplio consenso.

Sin olor ni inundaciones

Una de las dudas más habituales entre los vecinos de la capital cuando se habla del río Darro y de un posible desembovedado tiene que ver con el olor del mismo. El arquitecto tiene claro que «el río no olería si se lleva a cabo un buen mantenimiento del mismo, como no huele ningún otro río en ninguna de las ciudades europeas». Lo mismo sucedería con eventuales inundaciones.

«En el futuro el cambio climático puede hacer que llueva menos días, pero más fuerte», argumenta Saul Meral para explicar que ni siquiera en ese caso habría que preocuparse de posibles inundaciones como la que destruyó buena parte del centro en 1835. «Lo que sucedió entonces es que se derrumbaron casas que estaban en el cauce del río y acabaron provocando un tapón que facilitó la inundación». Un hecho que, hoy día, parece poco probable que se repita por las condiciones de las nuevas construcciones y por la tecnología existen.