Otras agresiones a políticos y líderes mundiales

Berlusconi, tras ser agredido en Milán en 2009./
Berlusconi, tras ser agredido en Milán en 2009.

La agresión a Mariano Rajoy en Pontevedra cuenta con varios precedentes como el lanzamiento de zapato a Bush, el tartazo a Barcina o un apuñalamiento en Alemania este mismo año

ISAAC ASENJOMadrid

El puñetazo recibido por Mariano Rajoy este miércoles en Pontevedra tiene varios precedentes en España con distintas agresiones a políticos. Aunque en ningún caso a un presidente del Gobierno. Este último acto es un hecho insólito en 30 años de democracia.

La última agresión de relevancia a un político en nuestro país data de 1989, cuando José María Ruiz-Mateos dio un bofetón a Miguel Boyer, por aquel entonces ministro de Hacienda, al grito de «que te pego, leche».

Yolanda Barcina, en octubre de 2011, vivió un momento de tensión tras recibir tres tartazos por miembros de Mugitu, un colectivo de oposición a la obra del Tren de Alta Velocidad en Navarra. La política se encontraba en Toulouse (Francia) en un Consejo Plenario de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP). El Tribunal Supremo confirmó el año pasado la condena de dos años de cárcel a los agresores y tuvieron que pagar 14.400 euros para eludir su entrada en prisión. El tribunal tuvo en cuenta que la víctima es una autoridad pública y en ese momento estaba en el ejercicio de su cargo, por lo que el incidente debía considerarse atentado cualificado.

Otro ataque contra un representante político fue contra la presidenta de Vox en Cuenca, Inmaculada Sequí, de 18 años. La joven recibió una paliza en la puerta de su domicilio por parte de tres personas al grito de «fascista». Fue hospitalizada con el pómulo roto, el labio partido y varias contusiones.

Menos importante fue el lanzamiento de un 'tupper' a Esperanza Aguirre en la inauguración del curso escolar en 2012 en el colegio público bilingüe Virgen de Navalazarza, de San Agustín de Guadalix (Madrid).

El expresidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, fue recibido con el lanzamiento de huevos en un acto en la Universidad en 2012. La protesta por los recortes educativos se saldó con un detenido y una veintena de personas identificadas por intentar boicotear el acto.

En otros países el lanzamiento de objetos se ha convertido en una forma de protesta contra los políticos y varios son los que han sido agredidos en los últimos años.

Silvio Berlusconi, exprimer ministro italiano, recibió en 2009 el impacto en su rostro de una réplica de la catedral de Milán durante un mitin celebrado en la plaza del Duomo de la capital lombarda. El político italiano fue hospitalizado y la imagen de su cara ensangrentada dio la vuelta al mundo.

Otra imagen recordada es el lanzamiento, en diciembre de 2008, de un zapato por parte de un periodista iraquí, llamado Montazer al Zaidi, al entonces presidente de EE UU, George W. Bush. El líder republicano, que logró esquivar el zapato, se encontraba realizando una rueda de prensa en su visita de despedida a las tropas americanas en Irak. El agresor, que lanzó el objeto al grito de «este es el beso de despedida del pueblo iraquí, perro», fue condenado a tres años de prisión aunque salió en libertad al año siguiente al ver reducida su pena.

El lanzamiento de zapatos se puso de moda tras la acción de Al-Zaidi como demuestra el hecho de que el pasado 1 de octubre un estudiante turco lanzara también los suyos al presidente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, durante una conferencia en la Universidad Bilgi de Estambul en protesta contra la institución. El calzado sólo llegó al escenario sin alcanzar al mandatario francés.

Del mismo modo, un activista kurdo intentó atacar al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, mientras lanzaba consignas por un kurdistán libre durante un homenaje en Sevilla el 22 de febrero de 2010. El zapato tampoco llegó a impactar al líder musulmán, y chocó contra el vehículo oficial al que iba a subir antes de que su equipo de seguridad redujera al agresor.

El ataque creó escuela y el primer ministro chino Wen Jiabao tambien sufrió el lanzamiento de otro zapato en la universidad de Cambridge.

Apuñalada en Alemania

La localidad alemana de Colonia, al oeste del país, vivió una macabra jornada de reflexión en octubre de este año. A falta de pocas horas para las elecciones municipales un hombre de 44 años apuñaló a la candidata independiente Henriette Reker, la favorita en las encuestas. La política resultó herida de gravedad en la tráquea con un cuchillo de caza de 40 centímetros y fue trasladada directamente al hospital, donde fue atendida de urgencia y se le realizó una cirugía que le salvó la vida. Su apoyo a la acogida de refugiados parece haber motivado la agresión.

El atacante, un hombre de nacionalidad alemana que residía en Colonia desde hace 15 años, aseguró que atacó a Reker de forma específica y deliberada. Según la investigación realizada por la policía, la agresión se produjo por motivos xenófobos y el propio autor aseguró durante su traslado a comisaría que no estaba de acuerdo con la política de acogida de refugiados impulsada por la cancillera alemana Angela Merkel y respaldada sin ambajes por la candidata.

En Alemania un hombre intentó agredir en 2007 a la Canciller alemana, Angela Merkel, y al que era en esos momentos Presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. Rápidamente, el agresor fue controlado por la polícía y por los guardaespaldas de ambos. El joven avanzó en forma amenazadora, con los puños en alto y gritando en alemán hacia los políticos que salían de un liceo franco-alemán donde acababan de pronunciar discursos sobre la integración de los extranjeros.

El político galo no sufrió golpe alguno aunque el tartazo es uno de los métodos que ha experimentado en sus carnes.

En Alemania han lanzado huevos y hortalizas contra sus representantes. En 1991 le tocó a Helmut Kohl, de CDU. También Merkel fue el objetivo de los huevos en 2009 y en 2011, un hombre de 50 años alcanzó las chaquetas del presidente, Christian Wulff, y del primer ministro del estado de Hesse, Volker Bouffier, que acabaron con manchas de clara, que rápidamente desaparecieron al ponerse un traje nuevo.

El presidente boliviano, Evo Morales, también 'saboreó' una tarta a finales de octubre de 2009 por su 50 cumpleaños, poco antes de dirigir un discurso ante un grupo campesino. En Bolivia esta broma es muy habitual en este tipo de celebraciones pero nadie esperaba que se la hicieran.

Tampoco le hizo nada de gracia al primer ministro británico Tony Blair en 2004 cuando le lanzaron en la Cámara de los Comunes condones llenos de harina teñida de púrpura (el color de su campaña).

En pleno discurso, Françoise Hollande, líder socialista francés y candidato a disputar a Sarkozy la presidencia de Francia en 2012, fue sorprendido con un puñado de harina lanzada por una mujer presente en el acto.