El PSOE confirma su victoria y el PP resiste

Pedro Sánchez./efe
Pedro Sánchez. / efe

Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox empeoran sus resultados respecto a las elecciones generales

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El PSOE ganó las elecciones municipales, autonómicas y europeas, pero la dicha no fue completa porque perdió una de sus conquistas más preciadas, la alcaldía de Madrid que detentaba Manuela Carmena. Los socialistas fueron la fuerza más votada en la gran mayoría de las capitales, vencieron en diez de las doce autonomías y barrieron en las europeas. El PP, que en los primeros tramos del escrutinio apuntaba a gran derrotado, mantuvo sus posiciones y en función de cómo discurran los acuerdos postelectorales puede retener la mayor parte de su poder territorial. La cruz de la moneda fue para Ciudadanos, que pinchó, Unidas Podemos, que ahondó su retroceso, y Vox, aunque puede ser vital en algunas comunidades, tampoco cumplió sus expectativas.

Pedro Sánchez pidió a sus votantes durante la campaña un último esfuerzo para rematar la faena de las generales. Si se compara con los resultados del 28 de abril, el PSOE alcanzó sus objetivos de largo. Hace cuatro semanas obtenía el 28,6% de los votos y ahora llegó al 33% en las europeas, únicas elecciones comparables porque ambas son de ámbito nacional. Un resultado que sitúa al presidente del Gobierno en condiciones envidiables para la investidura, máxime con la debilidad que ha mostrado Unidas Podemos, su principal aliado, en esta cita electoral. La formación que lidera Pablo Iglesias es hoy más débil que ayer, ha perdido más de tres puntos respecto a las generales, y las demandas que pueda plantear para gobernar en coalición tendrán menos fuerza.

La sonrisa de muchos en la sede de la calle Ferraz se quedó congelada al comprobar que perdían el Ayuntamiento de Madrid en el tramo final del recuento. El ceño seguía fruncido con el escrutinio en la Comunidad de Madrid, donde nada estará decidido hasta que se cuente la última papeleta. El PP puede retener el Gobierno regional y recuperar el municipal siempre que formalice la triple alianza con Ciudadanos y Vox. Ambas instituciones eran el botín más preciado en estas elecciones para el PSOE.

La satisfacción de los socialistas no fue completa porque ganar no significa gobernar. Es más, el bloque conservador puede desbancar en muchos sitios al de socialistas y Unidas Podemos. Por eso, Pedro Sánchez exigió que «el cordón sanitario» que han colocado PP y Ciudadanos en torno a su partido se traslade a «la extrema derecha» de Vox. «No se puede hacer descansar la gobernabilidad en la ultraderecha», agregó un líder socialista poco sonriente rodeado de la plana mayor del PSOE.

Para satisfacción la que reinaba en la calle Génova. El cuartel general del PP se preparaba para un funeral al comienzo de la noche, y aunque no terminó en jolgorio, casi, casi. Pablo Casado y su equipo confían en el contagio del pacto a la andaluza. Con ese acuerdo a tres bandas retendrán la Comunidad de Madrid, Castilla y León, y Murcia. Sin él, perderán todo. La gran alegría de la noche fue la del Ayuntamiento de la capital, en el que Carmena era invencible en todas las encuestas.

Casado tiene asegurada con estos resultados, y a nada que los pactos cuajen, la continuidad al frente del PP. No por ganar, sino por perder con dignidad. Si estas elecciones eran la segunda vuelta de las generales, los populares han mejorado sus números y, tomando como referencia las europeas, han ganado algo más de tres puntos.

La llave

Todo lo contrario que Ciudadanos. El partido naranja se quedó lejos del 'sorpasso' al PP y retrocedió respecto a las votaciones de hace un mes. Albert Rivera se va a enfrentar ahora al dilema de inclinarse por los populares, sus presuntos socios naturales, o por los socialistas. Al menos en algunos territorios se enfrentará a esa encrucijada porque si el argumento en Andalucía para unirse a PP y Vox fue que había que acabar con 37 años de régimen socialista, en Castilla y León puede hacer el mismo razonamiento con 32 años de gobiernos populares. Tiene la llave. Pero en la noche triste que se vivió en la sede nacional de Ciudadanos nadie decía nada.

Aunque para noche lúgubre, la de Unidas Podemos, que se quedó por debajo de todas sus expectativas, ganó un eurodiputado cuando esperaba tres. Sus joyas más preciadas, los ayuntamientos del cambio, se fueron al garete. Solo José María González, 'Kichi', en Cádiz, y Joan Ribó, en Valencia, retuvieron los consistorios. Ambos son críticos con Iglesias. Como lo es Carmena, la gran derrotada de la noche.

Santiago Abascal tampoco estaba feliz. Vox es la llave para muchos ayuntamientos y alguna comunidad, pero su presencia institucional tiene escasa relevancia. Solo Europa, un proyecto que no comparte, dio una alegría a la extrema derecha con tres escaños, bastantes menos de los esperados. Vox se ha desinflado elección a elección, aunque como quinta fuerza nacional aún tendrá mucho que decir.

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