El Gobierno cree que el recibo de luz bajará el 7% en una década al generalizar el uso de renovables

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá. /EFE
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá. / EFE

Prevé un 'mix' energético sin carbón en 2030, el cierre de nucleares por antigüedad y mantener en vigor todos los ciclos combinados

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El Ministerio de Transición Ecológica ha calculado una de las variables que más interesan a los consumidores dentro del Marco 'Energía y Clima' que ayer aprobó el Consejo de Ministros: el precio de la luz. La promesa del departamento que dirige Teresa Ribera apunta a una reducción del recibo eléctrico del 12% dentro de una década, cuando la mayor parte de la producción sea de origen renovable.

La estimación de lo que se reducirá la factura se ha realizado sobre el importe bruto de la misma, antes de aplicar los impuestos. En la actualidad, un tercio del recibo va destinado al pago del IVA y otras figuras tributarias. Por lo que, con las actuales variables que se incluyen en la factura, la minoración real del recibo sería de un 7% frente al actual. En cualquier caso, la ministra Ribera indicó ayer que a partir de 2030 habrá «una caída todavía más pronunciada» del recibo, debido a la incorporación de más tecnologías renovables, que son las que reducen el precio de generación.

Sería una de las consecuencias de generalizar el uso de eólicas, fotovoltaicas y otro tipo de instalaciones verdes para generar luz, tal y como se encuentra establecido en el Plan de Energía y Clima; el anteproyecto de Ley de Cambio Climático; y la Estrategia de Transición Justa. Tres documentos que, para la ministra Ribera «no son un brindis al sol». «No hay por qué retrasar este debate», indicó en su comparecencia de ayer. Pero, en realidad, la ley quedará paralizada por la disolución de las Cortes; y el plan es un borrador que será remitido a la Comisión Europea para su análisis. Por ahora, no tendrán efectos prácticos, a la espera de lo que vaya decidiendo el Ejecutivo que salga de las urnas. La promesa de que bajará la luz, como las anunciadas por los Gobierno anteriores, también dependerá de lo que se decida en el futuro.

Cambio en el bono social: automático y «multicombustible»

En las próximas semanas, el Ministerio de Transición Ecológica presentará una nueva propuesta para reformar el bono social por el que se aplican descuentos de hasta el 40% en la parte de consumo del recibo. Desde el departamento energético anticipan que se tratará de un bono «multicombustible», esto es, no solo ligado a los titulares de contratos de luz, como hasta ahora, sino también los de butano, gas y otras tecnologías. Además, será «automático» en su aplicación, para evitar los problemas burocráticos que existen en la actualidad para solicitarlo, esperar la contestación y aplicar los descuentos o recibir las ayudas.

El 74% de electricidad verde

El programa marca un objetivo, el de que el 74% de la electricidad que se genere en 2030 proceda de renovables, el doble que el actual. El documento prevé una potencia instalada de casi 157.000 megavatios (Mw), dado que la eólica aumentará su presencia con más de 20.000 Mw y la fotovoltaica con casi 30.000 Mw. Habrá subastas de renovables por, al menos, 3.000 Mw al año. Ante esta entrada masiva de tecnologías que no pueden aportar electricidad constante, el Ejecutivo ha previsto reordenar las centrales que sí dotan de estabilidad al sistema.

Como estaba previsto inicialmente, se estima el fin de la energía de carbón en 2030, aunque se deja una horquilla de hasta 1.000 Mw para acompasar el proceso de transición en las zonas afectadas. Todas las instalaciones se encuentran en un proceso próximo al cierre: de las 14 térmicas en funcionamiento, nueve cerrarán en 2020. Y las cinco restantes se irán adaptando «a un proceso de salida».

En esa reconversión del 'mix' se aboga por el cierre de nucleares cuando vayan cumpliendo su vida útil; si hay extensiones a corto plazo, deberán ser solicitadas y autorizadas. Como mínimo, será a partir de 2025 cuando estas instalaciones irán clausurando. En 2030 solo habrá instalados 3.000 Mw de nuclear. Y en 2035, ningún megavatio. En estos momentos hay más de 7.000 Mw.

Tres plantas finales

Las últimas tres nucleares en cerrar serían las de Cofrentes (Valencia), Vandellós II (Tarragona) y Trillo (Guadalajara). Por el contrario, las primeras en hacerlo entre 2025 y 2030 serían Almaraz I y II (Cáceres); y Ascó I y II (Tarragona). Lo que no hará el Gobierno será «alterar el orden natural de cierre» que vendrá definido por las eléctricas.

Con este drenaje, los planes pasan por mantener inalterable el parque de ciclos combinados, con 27.000 Mw. Fuentes de Transición Ecológica apuntan que se ha optado por esta tecnología de respaldo porque se trata de un «mecanismo de generación elástico», que se puede poner en marcha cuando se necesite para garantizar el suministro, algo que no ocurre con las nucleares al ser más rígido su funcionamiento, indican. Además, desde ese departamento ministerial sostienen que el coste de generación nuclear «no es mucho menor» que el de los ciclos combinados, que, en su mayoría, funcionan a través del gas.

La Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec) considera que todos estos objetivos son «un paso adelante» en la transición energética. Además, valora positivamente que se reconozca la «necesidad de mantener la actual generación de respaldo» para facilitar el «crecimiento» de renovables «garantizando» el suministro.

La prohibición definitiva de vender coches diésel y gasolina se fija en 2040

El Marco 'Energía y Clima' contiene unos objetivos de sostenibilidad medioambiental que, en muchos casos, superan a los de la Unión Europea. Así, el reto que se marca el Gobierno es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 20% con respecto a las de 1990; conseguir que la presencia de las renovables en el uso final de la energía sea del 42%, el doble que el actual; y mejorar la eficiencia energética en al menos un 35%. De cara a 2050, se persigue que España sea un país neutro en cuanto a emisiones.

Para poder hacerlo no solo dependerá de lo que ocurra en el sector eléctrico, sino también en cuanto a los transportes, el otro pilar del que dependen en buena medida las emisiones de dióxido de carbono (CO2). El Gobierno ha confirmado que se prohibirá la matriculación de coches nuevos a partir de 2040 si son de combustión (diésel y gasolina). El objetivo es que a partir de ese año todos los vehículos que salgan de fábrica sean eléctricos.

Tras las polémicas generadas en los últimos meses a cuenta de esta medida, el Ejecutivo se ha cuidado de no introducir la palabra 'prohibición' en los textos. Se ha limitado a «recoger palabra por palabra» las indicaciones de la Comisión Europea, explicó ayer la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. El borrador dice que se irán adoptando «las medidas necesarias» para que los turismos «reduzcan sus emisiones de modo que no más tarde de 2040 sean vehículos con emisiones de 0 gramos de CO2/km». Por eso, desde Faconauto (concesionarios) valoran positivamente que no se mencione el término 'prohibición'. Aunque en la patronal de fabricantes Anfac han mostrado su «preocupación» porque en la práctica sí se restringirá su venta. Y tendrá «un efecto negativo para los consumidores, el mercado, las fábricas y la industria». Transición Ecológica insiste en que se apoyará a los fabricantes, aunque la Estrategia de Transición Justa no recoge aún medidas concretas.

Lo que sí está previsto es el desarrollo de planes de ayuda para la adquisición de coches alternativos, con 200 millones al año durante cinco años, entre 2021 y 2025. En total, 1.000 millones de euros para lograr que haya cinco millones de coches eléctricos en circulación en la próxima década. Se estima que es el periodo clave para fomentar su adquisición en esta primera fase. Las ayudas irán destinadas a coches eléctricos e híbridos enchufables.